26 septiembre 2014

Nimrod

De nuevo se veía sumergida en el reino de los sueños. Lo sabía porque aunque todo parecía real la piña bailarina vestida de hawaiana desentonaba con el resto de la escena. Ëve suspiró y las palabras del caballo alazán regresaron una vez más a su mente. "Diles que te cuenten quién sueña realmente"... ¿A qué se refería? Mientras pensaba, echó un vistazo a su alrededor y sintió un escalofrío. El paisaje había cambiado y ahora se encontraba en un bosque frondoso y oscuro que le recordaba terriblemente a...

- Vamos, no fastidies... -dijo para sí. 

El hombre enorme cuyo rostro quedaba oculto en las sombras confirmó sus sospechas. Estaba soñando con aquella espantosa película. Sin pensar, echó a correr cuando aquel psicópata comenzó a perseguirla. No sabía cómo huir de él o lograr que el sueño volviese a cambiar, un miedo irracional la atenazaba y no la dejaba concentrarse. La piña hawaiana la adelantó corriendo con sus pequeñas patitas y la joven soltó un bufido de risa al verla escapar, era demasiado cómico. Sin que supiera cómo explicarlo, el hombre alcanzó a la piña ignorando su presencia y comenzó a cortarla en pedacitos con una sierra eléctrica. Luego sacó un bol de su bolsillo y la juntó con otras frutas troceadas para después ponerse a comer. Mmhmh... ¿traumático?

- Será mejor que nos vayamos... -susurró una voz a sus espaldas. Ëve se giró y vio al Mirón Cara Plana, que la tomó de la mano y la alejó entre nubes de niebla del lugar.
- ¿Adónde me llevas? -preguntó ella, suspicaz.
- Ya lo verás.

La niebla se disipó y vio ante sí un magnífico paraje tropical que parecía sumamente relajante.

- Vaya... esto me recuerda a la pobre piña...
- Jajaja, lo siento...
- ¿Qué piña?

El Palomitero apareció entre unas plantas junto con el resto de sus amigos.

- Pues verás...

Cara Plana le contó lo relativo al otro sueño de Ëve mientras ésta los contemplaba pensativa. Tenía que saber la verdad.

- Chicos...

Los personajes de sus sueños dejaron de hablar y la miraron fijamente con resignación.

- El caballo...
- Tonterías. No confíes en él, sólo es un caballo soñado -terció el Taxista.
- Que no te quite el sueño... ¿eh? ¿eh? -bromeó Pini.
- Vosotros también sois soñados...
- Déjalo estar... 

La joven guardó silencio. Le ocultaban algo. ¡Pero si solo eran personajes fruto de su imaginación! Fruto... pobre piña...

- El silencio les conviene.

El precioso corcel alazán surgió de entre la espesura ante la mirada de sus amigos. Claro, tanto pensar en él hizo que se materializara, pensó Ëve.

- ¡Olvídalo, kelpie, nunca la tendrás! -gritó la chica que parecía un chico.
- Pero los kelpies son negros o blancos... -observó Ëve, enternecida por las palabras de la chica.
- Es un sueño, es lógico que ciertas piezas no encajen... -observó a su vez Cara Plana.

El kelpie sonrió de forma siniestra para después pestañear con inocencia.

- Soy parte de un sueño. No puedo hacerte daño. Solo quiero que sepas la verdad -susurró a la joven.
- ¿Qué verdad? -preguntó ella. 



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños guapa!

23 septiembre 2014

Es war einmal

Andre abrió los ojos lentamente y lo que vio la dejó casi paralizada. Ttudo se acercaba teatralmente hacia ella con los ojos cerrados y los labios fruncidos, el hada morena parecía luchar con todas sus fuerzas para contener la risa y... ¡Ttudo pretendía besarla! La princesa no supo cómo reaccionar y su primer instinto fue incorporarse, pero lo hizo tan rápidamente que golpeó al Reotipo en la frente.

- ¡Au! -chilló este.
- ¡Tetudo! ¡lo siento muchísimo! ¿estáis bien?
- ¡Ay..! si, no os preocupeis, princesa, ¿vos estáis bien?
- Eso creo...

El hada reía de forma cantarina y Andre la miró de soslayo. Seguía sin gustarle nada.

- Debemos irnos de aquí, este bosque me da muy mala espina...
- Estáis hechizada, aunque huyáis del bosque el conjuro os acompañará... -canturreó Fairy.
- No deseo permanecer en este lugar por más tiempo. Nos vamos.

La princesa se levantó muy resuelta y se alejó seguida de un decepcionado Ttudo. Fairy los contempló y esparció un poco de su polvo de hada por la roca musgosa. El resto de hadas rieron alegres y desaparecieron junto a ella. 


El bosque de Yngre se encontraba en los confines entre la región oeste y sur, y era el mejor atajo para atravesar hacia el este, donde se encontraba el tesoro perdido de los Reotipos. Sin embargo, era un lugar muy peligroso y oscuro, poco frecuentado por las diferentes razas de su reino, pues todas lo temían por igual. Hacía mucho tiempo había estado habitado por una temible bruja a la que los antepasados de Andre habían exiliado del reino. Esta, antes de irse, había dejado su impronta maligna y tenebrosa en aquel paraje, y era imposible de eliminar. La princesa recordó vagamente haber propuesto cruzar por aquel sitio para encontrarse con unos Feros de confianza en el límite sur, y a pesar de la negativa de su compañero a recorrer el territorio, al final lo había convencido.

- Siento que esto haya ocurrido... lo de mi embrujo, no pretendía causar dificultades... -se disculpó Andre.
- No es culpa vuestra, bella princesa, vos no caísteis a propósito en aquel anillo de hongos... 

Con una sonrisa triste, Andre prosiguió caminando. Sabía que estaban cerca de su destino, pero aquel sombrío bosque no la dejaba orientarse con la facilidad esperada, y los Feros no osarían entrar en el dominio, por tanto no podían arriesgarse a permanecer quietos y aguardarlos. Tendrían que atravesarlo como fuera y era mejor darse prisa, antes de que el hechizo volviera a robarle su raciocinio.

- ¡Tetu... Ttudo! ¿Qué es esto? -preguntó con voz ronca al desviar la vista hacia el terreno fangoso.

De pronto, unas luces pálidas la hicieron detenerse en el acto. 

- Nos estamos acercando a una ciénaga... quizá... ¡OH, NO!

Era demasiado tarde. La princesa contemplaba los fuegos fatuos inmóvil y absorta. 



Dedicado a Andrea, ¡feliz cumpleaños cuca!

14 septiembre 2014

Hills of myst


La silenciosa quietud del bosque hacía que la vida nocturna resurgiera de su letargo diurno y pasease por sus dominios con libertad. Las luciérnagas iluminaban con su tenue luz los arbustos en los que moraban ocultas, los búhos ululaban sus misteriosos cánticos y los grillos componían sus sinfonías en armonía con la naturaleza. La Madre Tierra erraba entre los árboles admirando cuanto la rodeaba... Amaba esos tranquilos parajes, su prístina belleza, el aire puro que se llenaba de las fragancias de la flora que consentía crecer en aquel idílico lugar... Nunca lo cambiaría, pero los tiempos estaban cambiando. Los seres de la tierra habían olvidado la divinidad de todo aquello que les daba la vida y cada vez se veían menos ligados a sus orígenes. Sus mentes divagaban lejos de la filosofía natural que les había acompañado en sus principios bajo el manto de estrellas que había sido su inspiración y la firme tierra bajo sus pies que había sido su hogar. La vieja sabiduría se perdía en las generaciones; las antiguas civilizaciones y sus creencias no tenían cabida en el nuevo mundo, en el que todo era diferente, y el paso de las estaciones, las misteriosas constelaciones, el lenguaje de la naturaleza y la cadencia de las melodías del viento, la vegetación y los océanos nunca más tendrían significado para ellos. Habían perdido su esencia, aquello que les hacía especiales y únicos, que nada más ni nadie podría poseer... Las voces de los seres que se encontraban más allá, en el espíritu de la naturaleza, aún se oían, pero eran muy pocos los capaces de escucharlas. La Madre Tierra se unía a sus cánticos y creaba bellas sinfonías con todos los elementos naturales que podían recordar a aquellos seres de tierra que su hogar tenía vida propia: magníficas tormentas, impetuosos oleajes, tempestades de lluvia y nieve, implacables volcanes y seísmos... Las auroras boreales y la misteriosa belleza de los parajes helados, el enigmático desierto y los secretos que ocultaba enterrados en la arena, y las selvas impenetrables junto con los piélagos más insondables configuraban un mundo hermoso al que ya a nadie parecía impresionar... Las constelaciones no regían el destino de aquellos seres que un día sintieron fascinación por ellas, la luna no dominaba sus instintos y los solsticios y equinoccios pasaban desapercibidos en el calendario... La Madre Tierra no sabía cómo recuperar a los que fueron sus más fieles allegados y dejaba que sus pensamientos divagasen entre los árboles ancestrales que habían sido testigos de la grandeza de las razas que habían vivido en aquellos territorios en un pasado que parecía muy lejano e inalcanzable... Las voces de los seres que se encontraban más allá entonaron sus cánticos y plegarias en busca de la iluminación de los seres de la tierra... Solo ellas harían que pudiesen recordar la belleza y majestuosidad del que aún era su hogar... La eufonía de sus palabras llenaba el bosque mientras se acercaba el amanecer y su suave cadencia llenaba el corazón de la Madre Tierra de promesas de un futuro en el que sus descendientes nunca olvidaran el significado de su origen y la nobleza del lugar que les había dado la vida... 



Dedicado a Veneranda, una auténtica amiga.

07 septiembre 2014

Once again

¡Un año más en este blog! Como ya se va haciendo sabio y tiene una madurez que le permite experimentar, esta temporada va a ser diferente... un año conceptual. Me voy a dedicar a aunar mis grandes pasiones, la escritura y la música, de modo que, salvo las historias de cumpleaños -¡bienvenidos Dani y Sedna!- el resto de relatos van a ir acompañados de música, respetando por supuesto la saga anual, una de mis tradiciones ancestrales. Saludos a Lunacy (Illumination) y... ¡comienza la aventura!


In memoriam:

* Fônsö: Una historia con mucho potencial en la que se filosofa de forma misteriosa acerca de las personas cuyo carácter es curiosamente parecido...


Premios de la Academia Milan Manor:

Mejor historia: "Juvenilia".
Mejor guión original: "Millenium".
Mejor guión adaptado: "Beyond the dawn".
Mejor montaje: "Beneath the rose".
Mejor fotografía: "Black Symphony".
Mejor director: Wherynn.
Mejor personaje masculino: Lêandrö.
Mejor personaje femenino: Akinom.
Mejor personaje revelación masculino: Däyn.
Mejor personaje revelación femenino: Sêdnä (Lady Blue Kanoo).
Mejor nombre de personaje masculino: Ark-los (secundario).
Mejor nombre de personaje femenino: Ione.
Mejor interpretación: Aîcliä.
Mejor interpretación conjunta: Lêandrö/Prôed.



Dedicado a Alias Pseudónimo, pura creatividad.