17 septiembre 2016

Back to Atlantis







https://www.youtube.com/watch?v=4BjWm_dPx9c

El océano azul era inmenso y enigmático como el lugar que estaba buscando su corazón... Nadie conocía su existencia, pero sabía que se hallaba cerca. Podía sentirlo... Una figura elegante apareció entre los arrecifes, aunque se encontraban a gran profundidad. ¿Una sirena? La criatura lo miró y sin mediar palabra comenzó a alejarse, por lo que la siguió entre las frías aguas. Cuando se volvió al oír un sonido que le recordaba a una antigua melodía la vio. Las ruinas de la civilización perdida de la Atlántida ante sus ojos. Su belleza era indescriptible a pesar de que las algas se habían adueñado del lugar. Las columnas de piedra mostraban su grandeza de antaño y la hermosa arquitectura de sus mejores tiempos, cuando aún estaba en tierra. Las vidrieras permanecían sin resquebrajarse a pesar de la catástrofe que había provocado la desaparición de la isla hacía milenios. Un misterio oculto en la eternidad...
Tenía que encontrar el laberinto que según las leyendas yacía en las profundidades del palacio real y narraba en su interior el origen olvidado de aquella enigmática isla... Unos ojos azules como el océano que les rodeaba volvieron a mirarlo para después alejarse de nuevo entre las ruinas con gracilidad. Sus ojos verdes la siguieron entre las columnas y los arcos que parecían pertenecer al palacio, pues su estilo refinado era digno de la reina que siempre había regido en el maravilloso archipiélago... La bella sirena le mostró una tablilla de piedra inscrita y desapareció entre las aguas...

"Mientras el resto de la humanidad surge lentamente de la prehistoria, el pueblo oculto de Atlántida ya disfruta de una civilización clásica. Rica en esplendor y sofisticación, la isla descansa en el centro de uno de los mayores océanos del mundo y posee un volcán aún no extinguido. Desde el comienzo del tiempo, la diosa de la luna Ammu ha reinado sobre todas las cosas ayudada por su consorte Sa'at, el dios sol... Lo que ocurre en el cielo, ocurre en la tierra; las estaciones se suceden, pero el tiempo parece que se ha detenido. Las recientes generaciones de la isla no recuerdan por qué o cuando sus antecesores se asentaron en el archipiélago, no conocen su origen ni su historia. Da la sensación de que su población ha estado siempre allí, con sus leyes, tradiciones y costumbres. Atlántida no cambia..."

Apartó la mirada de la inscripción y se dio cuenta de que otra sirena le miraba fijamente desde la lejanía... Había algo en sus ojos oscuros que no sabía descifrar, un silencio que parecía proceder de las nieblas del pasado... La ninfa del agua sonrió leve y misteriosamente e inclinó su cabeza tratando de atraerle. Sus cabellos de diferentes tonalidades flotaron en el agua mientras le señalaba una puerta casi derruida... Sin saber cómo había llegado a su lado, atravesó el lugar y vio lo que parecían los restos de la torre de las sacerdotisas de la Luna. Un árbol aún vivo movía sus ramas con las corrientes de agua y los símbolos blancos de la madera labrada se conservaban narrando la historia escrita por las ondinas para que nunca jamás fuera olvidada. Una historia que le situaba como un dios Atlante, una figura antigua y venerada por las generaciones de la isla...

"Sa'at trató de domar a la bestia pero se vio atrapado por ella. Ammu venció a la criatura, devolviéndola a su guarida en las profundidades del océano cósmico..."

Sabía que existía la torre del Sol. La ondina le miró y se alejó mostrándole el camino. Tras avanzar por las frías aguas la encontró ante sí y algo olvidado hacía mucho tiempo despertó en su interior. Él era el desciente de Sa'at en el mundo moderno... Sin embargo su isla, su querida Atlántida se encontraba oculta en el fondo del mar, lejos del alcance de sus dioses, tan solo viva en el imaginario de la humanidad. Un cristal brilló entre las ruinas de la torre y lo tomó en sus manos, sintiendo algo muy especial en cuanto lo tocó. Un recuerdo de la antigua gloria del archipiélago y de la magia que había poseído, secreta para todos los que no fueran elegidos, tan solo conocida ahora por las sirenas y por él, el guardián del pasado... Si más se alejó del lugar custodiado por las ondinas sumido en el silencio...


Dedicado a los seres de Astralia, artísticos y únicos.

07 septiembre 2016

Evocare ricordi

Un año increíble en muchos sentidos y un año más de blog. Me ha dado mucho en que pensar y tras muchas reflexiones, ante la amalgama de escritos sin sentido ni coherencia unos con otros (eh, esperad... ¿eso no suele ocurrir por aquí y lo llamamos "creatividad"? jaja) he decidido que a partir de ahora mi nuevo enfoque será escribir única y exclusivamente con música. Inspirada en esta ocasión por el gran Caleb Hennessy, un tío de lo más simpático cuyo talento merece ser escuchado por los auténticos amantes de la música ambiental, traeré novedades en cuanto a temática y forma de escribir. Las historias de cumpleaños serán como siempre -¡bienvenida Veneranda!- y las tradiciones continúan con la saga musical, que este año fue Visions (Legacy), un homenaje a las sagas anteriores. Y como siempre... ¡los premios Milan Manor!


Premios de la Academia Milan Manor:

Mejor historia: "Trapped in Autumn".
Mejor guión original: "In the middle of the night".
Mejor guión adaptado: "Karma".
Mejor montaje: "Pretty Girls".
Mejor fotografía: "Atlantean mysticism".
Mejor director: Wherynn.
Mejor personaje masculino: Lêandrö.
Mejor personaje femenino: Sêdnä (Lady Blue Kanoo).
Mejor personaje revelación masculino: Crälos.
Mejor personaje revelación femenino: Vênräedna.
Mejor nombre de personaje masculino: Lêandrö.
Mejor nombre de personaje femenino: Bêah.
Mejor interpretación: Ëve.
Mejor interpretación conjunta: Wherynn/Ädri.


Dedicado a Alias Pseudónimo, por no abandonarme nunca.

08 agosto 2016

Deceiver of fools

Los días libres en Kôyn mientras Srynna se recuperaba de su muñeca fueron un auténtico alivio. La posada donde se habían alojado era encantadora y en la taberna circulaban todo tipo de historias acerca de Yamedoria, algunas más fantasiosas que otras, pero todas con algo en común. Twilith Teg no parecía él mismo y sus elementales eran cada vez más peligrosos...

- Ha conjurado elementales de vacío -comentó un anciano con un halo misterioso- y se dice que los está usando para encantamientos de magia negra...

Un susurro de voces acompañó a sus palabras.

- Pues Viggo era de lo más simpático -dijo Srynna mientras bebía su hidromiel- el elemental de aire.
- De agua -la corrigió Wherynn.
- Como fuera... ¿de agua? no me acuerdo...
- No habléis tan alto... -musitó Jeanpo cogiendo su copa de vino especiado- estamos aquí para enterarnos de lo que ocurre, no para que sospechen de nosotros...
- Para eso tendríamos que ponernos capas con capucha y fumar en pipa, como Trancos... ¡qué guapo! -suspiró Srynna recordando a un montaraz de las leyendas.
- ¿Pero qué..? ¡no digas tonterías! y déjame escuchar...

Las historias del anciano, junto a las de unos jóvenes que se habían unido a su mesa y juraban haberse enfrentado con unos elementales de tierra, dejaban claro que su imaginación trataba de hacerlas más interesantes, pero que realmente le ocurría algo extraño al rey escocés del otro mundo...

- Sry ya está bien, propongo ir a Yamedoria esta misma tarde, alojarnos en la posada y partir a la mañana siguiente en busca de Twilith Teg -propuso Jeanpo.
- ¡En barco volador! ¿no? -dijo Srynna con ojos soñadores.
- Claro... solo serán unas horas, llegaremos al anochecer.
- A mi me parece bien. Además ya me están cansando las historias, si los elementales practican el mal aunque sea de forma involuntaria retroceden en su camino espiritual de evolución... ¿Qué? -preguntó cuando sus amigos se la quedaron mirando- ¡Srynna no es la única que lee libros por el camino!

Tras recoger sus enseres y agradecer nuevamente al curandero por su poción, que había curado por completo los huesos de Srynna y la había liberado de la magia oscura, fueron al hangar en busca de un barco que les llevase a Yamedoria.

- Hemos tenido suerte, he logrado las últimas plazas del barco que sale en diez minutos... -dijo Jeanpo, que se había adelantado mientras las chicas pasaban rápidamente por la biblioteca para devolver unos libros que habían tomado prestados-, dos monedas de oro y en cuatro horas estaremos en casa.
- Algo me dice que no "estaremos en casa" -comentó Wherynn misteriosamente- tengo un mal presentimiento...
- Tenías que haberte tomado un poco de poción sanadora, los eclipses dejan heridas profundas en el alma... -le recordó la ermitaña.
- No creo que sea eso... -respondió la joven acariciando el amuleto que siempre llevaba consigo- creo que hay más de lo que cuentan y hemos oído...
- Tenemos a Minethlos, mientras esté con nosotros me siento a salvo -dijo simplemente su amiga tocando el caramelo al que tanto cariño le había cogido.


El viaje fue muy tranquilo en comparación con su primera experiencia en barco volador y pudieron disfrutar del hermoso atardecer que se veía a través de las colinas.

- ¡Mirad, el bosque de Nonum! lo echaba de menos -se alegró Srynna en cuanto vio la gran masa boscosa a las afueras del pueblo.
- ¿No notas nada diferente? -preguntó Wherynn con voz trémula.

La ermitaña y el guerrero miraron fijamente al bosque. Todo parecía como siempre, pero a su vez sentían que algo no estaba bien, aunque no sabían cómo describirlo. De todas formas, la sacerdotisa era la que estaba más unida a la naturaleza de los tres, era lógico que percibiera cosas que ellos eran incapaces de captar.

- Realmente ocurre algo con Twilith Teg... y si que ha conjurado elementales de vacío...
- ¿Cómo? ¿puedes verlos? -preguntó Srynna, mirando hacia el bosque fijamente.
- Los siento... ¿no veis esas formas oscuras? Son ellos...

Jeanpo y Srynna no veían nada, salvo que la sacerdotisa se refiriera a esas formas del bosque, algunos árboles y arbustos que parecían más oscuros de lo habitual...

- El bosque no está en equilibrio...
- ¡Ya hemos llegado a Yamedoria! Vamos a descender -anunció el capitán haciendo brillar con fuerza el cristal que permitía volar al barco. Los tres amigos se miraron unos a otros y se prepararon para el regreso.


El pueblo había cambiado ligeramente. Todo estaba igual, pero los lugareños parecían más desconfiados que de costumbre y miraban a los extranjeros con suspicacia. Ellos, a pesar de ser nativos del lugar, pasaban largas temporadas fuera, por lo que los aldeanos acababan olvidándose de ellos y les miraban como si fueran forasteros.

- Dos habitaciones, por favor -pidió Jeanpo cuando llegaron a la posada.
- Mmhmhm... me temo que todo está completo -dijo la posadera mirando distraída hacia la puerta.
- Somos nosotros -dijo Wherynn.
- ¡Oh..! ¡disculpa, cariño, no os había reconocido! -se disculpó la mujer- ¿Cuánto tiempo lleváis fuera? parece una eternidad... Yamedoria ha cambiado mucho, los elementales... Bueno, es mejor que paséis tranquilamente la noche y luego, mañana, os pondré al día. Siento haberos mentido, pero ya no confiamos en los extranjeros, magos y brujas extrañas pasean por las cercanías... Algunos comentan que vienen del mismísimo Gülynes para hacer tratos con Twilith Teg... El gremio de magos está siempre en guardia.
- ¡No! Gülynes otra vez no, por favor... -suplicó Srynna.

La posadera la miró fijamente y Wherynn y Jeanpo solo negaron con la cabeza. Una vez se instalaron en sus aposentos, el guerrero se proyectó astralmente para poder hablar con ellas.

- ¿Qué creéis que está ocurriendo? La gente está muy rara... -comentó mientras deambulaba por la estancia.
- Los elementales de vacío rondan por el pueblo... se alejan del bosque y espían por doquier... -susurró Wherynn.

Los otros dos se la quedaron mirando. ¿Cómo podía saber eso?

- Eres muy sensible a la naturaleza... -dijo Srynna.
- Tenemos que ir al encuentro de Twilith Teg cuanto antes. Quiera él o no.
- ¿Quiera él o no? -repitió Jeanpo.
- No nos lo va a poner fácil... pero como Sry ha dicho sabiamente, tenemos a Minethlos. Es nuestra única esperanza.
- ¿Estás desarrollando poderes proféticos o hay algo que nos ocultas? -preguntó Jeanpo con suspicacia.

Wherynn sonrió misteriosamente y arqueó una ceja.


Dedicado a Saryna, ¡feliz cumpleaños!