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14 febrero 2019

Hit the lights

Epílogo

Todo era como muy dramático. La heroína -porque al parecer ya no tenía oportunidad de ser la mala, todas sus amigas eran malas- sola ante el peligro. Si fuera una peli Disney un apuesto príncipe a lomos de un caballo la salvaría. Ojalá viniera en moto, o mejor en coche, lo de montar a caballo no lo veía... ¿Pero en qué estaba pensando? Estaba en una cueva abandonada donde acababan las vías del tren rodeada de lunáticas. No tenía ninguna gracia. Ahora si era un buen momento para que Cuquito mutase y la protegiese... 

- ¡Chsss! ¡Por aquí! 

Una voz varonil desconocida la llamó desde la oscuridad de la cueva e instintivamente echó a correr en su busca. De repente, un brazo tiró de ella y la metió por un estrecho hueco en la roca despistando a todas sus amigas que la perseguían entre gritos. 

- Silencio -le dijo. 

Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, vio que era uno de los muchachos del pueblo, de los que les iban a ayudar con la peli. El chico se llevó un dedo a los labios y Päu asintió. Los gritos de sus amigas se alejaban en la cueva... ¿Cuánta profundidad tendría? ¿Y cómo podían ver en la oscuridad? ¡Ah, bueno! Las pupilas...

- Vamos.

El chico la empujó con suavidad fuera de la oquedad y salió tras ella sacudiéndose la ropa del polvo y las telarañas. Era un muchacho muy guapo, moreno y con cejas extra gruesas, muy su tipo. Se sonrojó, seguro que Wherynn se reiría de ella.

- Tienes una araña en el hombro.

Päu gritó histérica mientras el chico se la quitaba de un manotazo y un ruido sordo se oyó en la lejanía.

- ¡No grites! Tus amigas las locas vendrán a por nosotros... ¡Por aquí!

El chico la guio a la vieja estación de tren y se escondieron en el interior de la marquesina, cuyas ventanas estaban rotas y la puerta no cerraba. Dentro había un montón de grafitis y en uno de ellos pudo leer algo bastante soez dirigido a una tal "Päu"... ¿Sería ella?
Fuera se oyeron murmullos furiosos y con cuidado observaron a través de unos agujeros en la pared. Sus amigas miraban a todos lados y se separaron corriendo en diferentes direcciones para buscarla.

- ¡Necesitamos mi dije! ¡No olvidéis la paja! -gritó la odalisca. Las demás le hicieron caso, regresaron un momento y cada una cogió un poco de paja como si fuera un amuleto. Qué cosa más extrañísima, de verdad...

Cuando se alejaron, Päu suspiró aliviada.

- ¿Qué esta pasando?

El chico la miró con culpabilidad y su gesto le pareció adorable. 

- Pues verás... Creo que se nos ha ido un poco de las manos lo de la película... -empezó.

Päu lo miró largamente.

- Se supone que para animar un poco la cosa y que pareciera más realista... Mis amigos pusieron cámaras por el bosque, la cabaña, vuestra casa e incluso esta cueva...
- ¿Cámaras en casa? -se escandalizó Päu- ¿En toda la casa?
- ¡No! Solo en sitios normales y corrientes, nada de la ducha, el baño...

La chica se sintió aliviada, aunque por alguna razón no le disgustaba pensar que el chico pudiera haberla visto en la ducha... ¡Qué loca estaba!

- ¿Y qué? ¿Cómo explicas toda esta locura? -señaló al bosque, donde sus amigas los buscaban con sed de sangre.
- Bueno... Los zumos y los cócteles... Llevaban...
- ¿¡Las habéis drogado!?

No podía creérselo. ¿Estaban mal de la cabeza?

- Se supone que las iba a excitar un poco y hacerlas parecer más salvajes, pero al parecer uno de mis amigos se pasó un poco con la dosis...
- ¿Y ahora? ¿Hay que esperar a que se pasen los efectos? -se desesperó Päu.
- Si... Durarán unos tres días...
- ¿¿Tres días?? 

Menudo fin de semana le esperaba.

- Es que también se los pusimos en la comida... La primera en dejar de sentir los efectos será la odalisca, que fue a la primera que le hizo efecto... Las últimas la vagabunda y la vampiresa... 
- ¡Y el hada! ¿Pero cómo habéis podido? 
- ¡Queríamos que tu fueras la protagonista indiscutible! -se disculpó el chico. Qué mono.
- ¿Y si yo lo hubiera tomado? -cuestionó Päu, halagada pero fingiendo enfado. Bueno, tampoco tenía mucho que fingir, realmente estaba enfadada por el miedo que había pasado.
- Tuvimos cuidado de ponerlo en productos que no te gusten pero a tus amigas sí...
- ¿Sabes que parecéis unos acosadores psicópatas, no?

El chico sonrió y Päu se derritió.

- Solo queríamos que la peli saliera lo mejor posible... Y tú eres la más guapa y la mejor de todas para ser la prota…

Vale, no tenía tiempo para noviazgos. Quizá cuando los efectos se pasasen le pidiera salir... 

- Como sea, ¿Y Cuquito y la espiral de nubes? ¿Y este dije? -preguntó necesitando aclarar todas sus dudas.
- Pues la espiral de nubes está creada con químicos, uno de mis amigos estudia química y avisó en el pueblo para que nadie se asustase... Cuquito es solo un robot suavecito y majo y el dije... El dije no sé, es de una de tus amigas, ¿no? Una reliquia familiar según he oído en las cámaras...
- ¿Y la maldición del dije? -siguió Päu, poco convencida.
- Cosas de abuelas -zanjó el chico- como las pobres están drogadas se vuelven paranoicas y peligrosas...

Bueno, en el fondo era un alivio que todo fuese causa de las drogas y la imaginación de sus amigas y que no estuviesen en una peli de terror real... ¿Cómo había podido llegar a dudarlo?

- ¿Peligrosas? -repitió dándose cuenta de la palabra.
- Si... Ya has visto que las pone muy agresivas, no esperábamos que hiciera tanto efecto, el fármaco es de liberación lenta pero... Es que otro de mis amigos estudia farmacia...
- Estáis muy mal, no podéis drogar a la gente para hacer una peli... -quizá salir con él no fuera tan buena idea, ¿Qué sería lo siguiente? ¿Drogas en huevos kínder?
- Lo siento... Sí, puede que no lo meditásemos bien... ¡Pero tenemos un material estupendo! -trató de alegrarla.

Päu intentó pensar. No podía dejar que sus amigas se hiciesen daño si no estaban en sus cabales, y Wherynn llevaba un cuchillo...

- Llévame con tu amigo el farmacéutico. Algo tendremos que hacer, no las podemos dejar sueltas así...

El chico asintió.



Efectivamente, el fin de semana había sido eterno. El amigo farmacéutico no pudo hacer nada por sus amigas, por lo que tuvieron que esperar pacientemente a que los efectos de las drogas se les pasaran... Al menos las anécdotas que les dieron servirían para un libro, que la propia Whers se ofreció a escribir con el relato de Päu, para que jamás olvidaran aquella loca aventura.

*******
* Päu comenzó a salir con el chico mono del pueblo, al que perdonó por drogar a sus amigas "por amor al arte".
* Wherynn prometió "matar a patáes y bofetás" a los chicos del pueblo. Ninguno fue asesinado, aunque si recibieron su justo castigo por parte de la susodicha.
* La vampiresa y el hada, últimas en caer, ayudaron a Wherynn en su venganza.
* La odalisca se ofendió tanto por ser drogada que retiró su palabra a los chicos del pueblo y amenazó con denunciarles por daños y perjuicios. Luego se vio en la peli y se le pasó un poco...
* El resto de amigas se tomaron con humor la película y lo narrado en esta historia.
* Todas las amigas recibieron un Cuquito de recuerdo. Wherynn se quedó el más grande y una de las crías porque si Päu tenía novio pues ella quería dos mascotas, ¡qué menos!

Fin.


Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños primi!

14 febrero 2018

Eyes like yours

- ¿A la cueva del tren? -repitió Päu, sin poder creérselo. 
- Me temo que sí... -respondió el hada, temerosa.

Todo era como en su película, o como pretendían que fuera la película. No había un guion preestablecido, pero se estaba cumpliendo a rajatabla. 

- Como en las pelis de terror... -empezó Wherynn, que calló ante la mirada inquisitiva de Päu.
- ¿Pero seguro que esto no es una broma..?
- Ojalá -dijo el hada- No tenías que haber tocado el guardapelo...
- ¡Sí, claro, ahora va a ser culpa mía!
- Puesss... -susurró Wherynn.

Los fuertes golpes las devolvieron a la realidad. 

- Chicas, tenemos que irnos ya, esto se está poniendo muy feo... -dijo la vampiresa.
- ¿Así, sin vituallas? ¿Sin avituallamiento? -preguntó Wherynn.
- ¿Qué dices?
- ¡Comida! ¡Víveres! No quiero pasar hambre encima de sueño... -dijo la vagabunda.
- Tienes razón, no sabemos cuando volveremos... ¡Vuelvo enseguida! -dijo el hada desapareciendo en la cocina.
- Tú mete el pelo y la notita en el dije... llevas guantes -pidió la vampiresa.
- Vale, pero antes lo toqué y no pasó nada... 
- Quizá la maldición esté en el cabello... -razonó Päu.
- No creo, dice "reliquias", un pelo... Bueno, si fuera pelo de un santo... -comentó Wherynn para sí mientras juntaba el dije y lo guardaba en una bolsita- Ahora ya no podrá hacernos daño, espero...
- ¡¡No!!

Las chicas habían logrado romper una de las persianas y trataban de entrar en la casa todas al mismo tiempo.

- ¡Locas sádicas! ¡Vámonos! -gritó el hada, que había regresado con una mochila llena, y las cuatro amigas salieron a todo correr por la puerta principal.

Corrieron hacia el bosque para ocultarse y poder atajar hacia las vías del tren, ya que las otras no tenían forma de verlas entre los árboles. Cuando se sintieron relativamente a salvo, se detuvieron a recuperar el aliento.

- ¡Qué... horror..! -suspiró Wherynn, pálida.
- ¡Ay, una abeja! -corrió a esconderse Päu tras un arbusto.
- Tú y tus abejas...
- ¡¡¡Aaaah!!!

La chica salió corriendo nuevamente del arbusto con una de esas extrañas criaturas de ojos enormes subida a su espalda.

- ¡Quitádmela, quitádmela! -dijo saltando y logrando que el animalillo se aferrara con más fuerza aún para no caerse.
- ¡Pobre, le asustas! -corrió Wherynn en su defensa.
- ¿¿Pobre??
- ¡Míralo! ¡Qué cuqui!

La joven lo tomó torpemente en brazos y la criatura la miró con agradecimiento. Era una de las crías, dedujeron por su tamaño.

- Espirales, bichos extraños, amigas locas y un dije maldito... ¿Nadie está grabando esto? -miró a su alrededor la vampiresa.
- Como no sea un reality "Sobrevive a la maldición", me da que no...


Tras unos minutos para recuperar la respiración y comprobar que sus amigas chifladas aún trataban de entrar por la fuerza en la casa (o eso suponían ya que no las oían por las cercanías) emprendieron el camino hacia las vías.

- ¡Hala, cuquito, ahí te quedas! -dijo Wherynn soltando a la criatura, a la que había estado acunando desde que la cogiera en brazos. El ser la miró con sus enormes ojos y empezó a seguirlas cuando se movieron.
- Esa cosa nos está siguiendo... -dijo Päu, molesta.
- Deja en paz a Cuquito, no hace nada... -le defendió Wherynn.
- ¿Ya le has puesto nombre a tu nueva mascota? -rio el hada.
- "Cuquito". Jajaja, ¡me gusta! -rio a su vez la vagabunda.

Continuaron la senda del bosque con Cuquito detrás y pronto llegaron a las vías del tren y la oscura cueva.

- Oye, al final no nos dijiste por qué teníamos que venir aquí... -dijo la vampiresa, deteniéndose en seco.
- Mmhmhm... nos toca una traición... -se percató Wherynn- Alguien no es quién dice ser y nos traiciona, es muy de peli.
- Déjate de teorías de pelis, aquí nadie... nadie traiciona, ¿no?

El hada sonrió, inofensiva. 

- Yo no, solo quiero acabar con esta pesadilla de una vez por todas.
- Pues cuéntanos qué hacemos aquí -exigió la vampiresa, sin moverse y con suspicacia.
- La abuela de la odalisca pertenece a una antigua aristocracia de brujas...
- ¡Sí, hombre lo que me faltaba!

Päu las miraba incrédula. ¿En serio se creían que se iba a tragar todo eso?

- ¡Que sí! Guardaban su poder en dijes que pasaban de generación en generación...
- No me lo creo, se acabó. Acabad con esta tontería ya, me da miedo y me tensa, ya no tiene gracia.
- Päu... 
- ¡Ni Päu ni nada! 

La chica estaba muy enfadada. ¿No se daban cuenta de cuando parar?

- Va, Päu... no te enfades. ¡Es por el bien de la peli!

Miró a su amiga, que... ¡Oh, genial! ¡Tenía las pupilas dilatadas!

- Wherynn... -comenzó cuando se le ocurrió mirar a las otras. También tenían los ojos dilatados.
- La peli... es más realista así... -siseó la vampiresa, con una sonrisa demente.
- El dije... las vías... 
- No quiero que el guardapelo se rompa, tened cuidado. Bueno, aunque seguro que no tiene ningún valor, ¿Qué estoy diciendo?

La chica cogió con poca delicadeza la joya y las demás contuvieron la respiración. De repente parecían aterrorizadas.

- ¿Qué os pasa ahora? ¿Vais a empezar a hablar de paja? -preguntó balanceándolo de un lado a otro.

Sin que se diera cuenta, se vio rodeada por todas sus amigas, ya que el resto habían aparecido de la nada, y se sentía en peligro.

¿Qué iba a pasar?


Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños resalá!

14 febrero 2017

Zafiro

El día siguiente amaneció con la misteriosa espiral de nubes alrededor, que parecía aumentar por momentos. Las chicas no habían descansado demasiado teniendo que hacer turnos para dormir pero al menos la noche había sido tranquila.

- Y bien, ¿ahora qué hacemos? -preguntó Wherynn mientras desayunaban.
- Yo propongo quedarnos aquí y no movernos hasta que no sepamos lo que pasa... -dijo Päu mientras mojaba un bollito en leche dulce, cosa que odiaba.
- ¿Y cómo vamos a averiguar qué les pasa si no hacemos nada? -cuestionó la vampiresa.
- Lo mejor será cambiarnos de ropa, como poco las despistaremos si nos encuentran -trató de bromear la vagabunda.

Tras una ducha y ponerse ropa cómoda de batalla, como la llamaba Wherynn, las chicas se sentaron en el sofá a meditar.

- Todo empezó con la odalisca y su obsesión con la paja... ¿Alguien sabe si tomó algo extraño en el pueblo? -preguntó Päu.
- Ni idea -contestaron las otras al unísono.
- Lo más extraño de todo es esa espiral, no lo entiendo, me inquieta...
- No sé, Whers... creo que lo más importante es recuperar a nuestras amigas.
- Pero si no averiguamos qué es esa espiral quizá nunca las recuperemos...
- ¡No habléis así! Todo saldrá bien -trató de animarlas Päu, aunque era la que más miedo tenía.

Wherynn se levantó del sofá y comenzó a dar vueltas por la sala, observando. Tenía que haber alguna pista, alguna razón lógica por la que todas se estuvieran volviendo unas locas peligrosas... Drogas, algo que hubieran encontrado, alguna...

- ¿Qué es esto? -preguntó tomando entre sus manos el dije que Päu había usado para intentar autohipnotizarse.
- No lo sé, estaba ahí en la repisa, lo usé para... No sé de quién es.
- Es de la odalisca.

La chica lo soltó inmediatamente y el colgante cayó en el suelo de forma pesada.

- ¿Qué haces? -dijo Päu- ¡A ver si lo rompes!
- No sé, añadirle dramatismo a la situación... Es lo... ¡Lo típico! ¡Qué fallo! -rió.
- El dije perteneció a su bisabuela, es un zafiro engarzado en plata de gran valor... -continuó explicando la vampiresa.
- No es un dije. Es un guardapelo.

Las chicas se acercaron y vieron que la piedra se había abierto dejando ver un pequeño mechón de pelo rubio platinado que parecía muy antiguo.

- ¡Pelo humano! ¡Qué asco! -exclamó Päu.
- ¡No lo toquéis! Esperad...

Wherynn se fue rápidamente y volvió con unos guantes.

- Veamos...

Mientras Päu ponía muecas de asco, la chica cogió el mechón de pelo y se dio cuenta de que enrollado en él había una diminuta nota escrita con una letra muy floreada.

- "Maldito aquel que ose tocar las reliquias familiares, malditos sus seres queridos" -leyó con dificultad.
- ¿Por qué me miráis a mi? ¡Yo no lo he robado! Solo lo cogí y lo volví a dejar ahí... -se defendió Päu.
- ¿Hiciste algo raro con él? -preguntó la vampiresa.
- Solo... intentar usarlo para una de mis sesiones de hipnosis...
- Esta gente era muy supersticiosa, quizá realmente lleva consigo una maldición...
- ¿Pero cómo va a ser? No me lo creo...

Justo en ese momento oyeron un golpe fortísimo que las hizo saltar del susto.

- ¿Qué ha sido eso? -chilló Päu.
- ¡Alguien intenta entrar!
- ¡Las piradas! -señaló Wherynn.

La pirata, la momia, la gimnasta rítmica y el hada trataban por todos los medios de entrar en la casa por las malas. Oyeron ruido de cristales y supieron que alguna de las ventanas se había roto porque las persianas se agitaban violentamente.

- ¡La puerta de atrás! -gritó Päu, y salió corriendo a cerrarla.
- ¿Qué hacemos? -se desesperó la vampiresa.
- Coge cualquier cosa, y si hay que pegarles, se les pega.
- ¡Dadme la paja! -oyeron gritar a la odalisca.
- ¡Queremos paja! -corearon el resto.
- Algún día entenderé que tiene que ver la paja de las narices con el dije y todo lo demás... -suspiró enfadada Päu, que traía consigo al hada.
- ¿¿Estás loca?? -se escandalizó la vampiresa. Wherynn empuñó amenazadoramente su cuchillo y las apuntó.
- ¡Tranquilas! Sus pupilas están normales.
- ¡Si! Me hice la loca para que no me atacaran, sabía que veníamos hacia aquí y quería ver si estabais bien.

Las chicas la observaron y la creyeron. La vampiresa le dio un abrazo y sin querer pisó el dije.

- ¿Qué es eso? -preguntó el hada.
- El dije de la odalisca. Creemos que tiene que ver con toda esta locura...
- ¡Oh, no! ¡Pues claro que tiene que ver! ¡Menos mal que lo habéis encontrado!
- ¡¡Qué nos deis la paja!! -gritaron desde fuera moviendo las persianas con más fuerza.
- ¡No os contesto una burrada porque..! -gritó Wherynn a su vez.
- Esto no os va a gustar... si queremos acabar con la locura tendremos que ir a la cueva donde acaban las vías del tren... -dijo el hada.

Las chicas se miraron entre sí.


Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños loca!

14 febrero 2016

In the zone

Ir al pueblo no había sido una buena idea. Sus amigas la pirata, la gimnasta rítmica y la momia también las habían atacado, pero como no tenían fuerzas para reducirlas les habían intentado dar esquinazo. Como iban corriendo, los perros del pueblo se habían puesto nerviosos y las habían perseguido, aunque por fortuna también habían perseguido a sus amigas, que se asustaron y huyeron al bosque. No tenían las llaves de la casa, por lo que tuvieron que forzar una de las puertas usando una de las horquillas de Päu, y había anochecido mientras lo hacían. Después de comprobar que no había nadie en la casa, se habían atrincherado a oscuras y ahora estaban agotadas.

- No creo que nos busquen aquí... -comentó Päu mientras se acomodaba en uno de los sofás.
- Bueno... no se si hablan entre ellas ahora que están chifladas, pero esas tres saben que vinimos al pueblo y deducirán que estamos en casa.
- No pueden entrar...
- Pueden romper una ventana... 
- ... y de todas formas, alguien las vería. El pueblo parece tranquilo, no creo que nadie más esté poseído ni nada...
- No se, solo se que tengo mucho sueño y que habrá que hacer turnos. No me voy a dormir tranquila si alguien no vigila...
- Yo no tengo sueño, haré el primer turno.
- ¡Te lo agradezco! -suspiró Wherynn, que se acomodó en el sofá con una de las mantas y pronto se quedó dormida.

¿Qué podía hacer? No podía poner la tv, era mejor que no se viera ningún tipo de luz ni siquiera a través de las persianas o las cortinas. Poner música no sería prudente, no permitiría que oyera ningún ruido. No podía asomarse a la ventana a contemplar el cielo ni leer a oscuras. Empezaba a arrepentirse de haberse ofrecido a hacer el turno, sería muy aburrido...

Las horas pasaban y la casa estaba muy tranquila. Päu bostezaba y pensaba en sus sesiones de hipnosis y en por qué sus amigas estaban tan raras. ¿Estarían hipnotizadas? No parecía que fingieran por la película, eso estaba claro, pero no encontraba ninguna explicación lógica para lo que estaba ocurriendo. Tal vez no la había...

Un ruido en la puerta hizo que se pusiera en guardia. Alguien picaba. Miró el reloj, las 2:38. ¿Quién podía ser a esas horas?

- Whers... -susurró. La chica no se movió. Päu se acercó y la tocó suavemente en el hombro.
- ¿Qué? -preguntó su amiga medio dormida.
- Alguien está picando a la puerta...

Wherynn miró alrededor y vio que aún estaban a oscuras. Aún era de noche. Vio la hora del reloj, las 2:39.

- Vamos a acercarnos a la puerta e intentar mirar por la mirilla. No hagas ningún ruido.

Las chicas se acercaron sigilosamente a la puerta y Päu agradeció que su amiga se despertara tan espabilada. Los golpecitos habían cesado. Wherynn miró con cautela por la mirilla y le hizo un gesto de asombro a Päu. Esta no lo entendió y la chica dibujó unas letras en la puerta con el dedo. "Vampiresa".

- ¿Abrimos? -articuló Päu sin decir palabra. 

Wherynn se encogió de hombros y se volvió a asomar. La vampiresa miraba a su alrededor buscando algo a la escasa luz de las farolas. Probablemente quería forzar la puerta como habían hecho ellas. Parecía en sus cabales, pero Wherynn no se fiaba.

- Esperamos a que abra y la reducimos -susurró al oído a su amiga. Procuremos no hacer ruido.

Las chicas se pusieron frente a la puerta con un rollo de cocina y un cuchillo y aguardaron. Su amiga no tardó en abrir la puerta con mucho cuidado. 

- ¡Chicas! -exclamó con alegría en voz no muy alta.
- ¡Quieta! ¿cómo has llegado hasta aquí? -siseó Wherynn.
- ¡Me atacaron! ¡están todas locas!

Wherynn se acercó con cuidado y vio que sus pupilas estaban normales. No era peligrosa.

- Pasa... -la chica cerró la puerta tras de sí y las miró.
- Cuéntanos -instó Päu.
- Iba corriendo por el bosque -empezó la chica- con todas las demás y llegamos a una especie de cabaña...
- ¡La cabaña del bosque! ¡Qué mítico! -exclamó sin poder evitarlo Whers.
- ¡Tu! -exclamó a su vez Päu.
- ¿Qué?
- ¡Tu y los errores de las pelis de terror! ¿Cómo fuiste con ellas a la cabaña? -se escandalizó.
- ¡Iban todas y la odalisca me dio miedo! -se defendió su amiga.
- El caso es que entramos en la cabaña y nos dimos cuenta de que faltabas -dijo la vampiresa refiriéndose a Päu- pero ninguna, salvo Wherynn, quiso... se atrevió a volver a por ti. 

Wherynn asintió y la vampiresa se sonrojó un poco.

- ¡Teníamos miedo! el caso es que Wherynn buscó por la cabaña, encontró un cuchillo y fue a por ti. El resto nos quedamos pensando qué hacer hasta que la momia empezó a ponerse rara también y sus pupilas se dilataron. Echamos a correr otra vez y me separé del grupo sin querer porque me caí por una ladera del bosque empinada. Encontré unos arbustos densos y me escondí allí hasta que anocheció. 
- Lo que explica esos cortes... -interrumpió Päu. La chica asintió.
- No estaba lejos del pueblo, así que pensé en volver antes de que anocheciera, pero apareció la pirata rara 
y me persiguió. Me dio tanto miedo que me subí a un árbol (se que ella no sabe trepar) y esperé a que se fuera pero no se iba. Luego no se por qué echó a correr y me quedé allí por si volvía. Pensaba quedarme en el árbol toda la noche pero tenía mucho frío y las luces del pueblo me atraían, así que hace poco decidí bajarme y venir aquí.
- Corrió porque nos persiguió a Päu y a mi -le explicó Wherynn. 
- Entonces... ¿puedo quedarme?

Wherynn y Päu se miraron y asintieron.

- Chicas, yo tengo muchísimo sueño... ¿me puedo ir a dormir? -bostezó Päu. 
- Dormid las dos, yo me quedo vigilando -se ofreció Wherynn.

La vampiresa suspiró aliviada y se acomodó junto a Päu en uno de los sofás. Wherynn se sentó en un cojín en el suelo y suspiró. ¿Dónde acabaría esta historia?



Dedicado a Päu, ¡feliz cumpleaños psicóloga!

14 febrero 2015

La la love

- A ver... dime cómo estáis haciendo eso...
- ¡¡Que yo no hago nada!! ¡nadie hace nada! ¡estamos viviendo una experiencia terrorífica!

Wherynn comenzó a zarandear a su amiga, que la apartó de un empujón.

- Vale, perdona... he perdido los nervios y tal y como lo he dicho no ha sonado serio... -se disculpó su amiga.
- Eso. Vamos a pensar... tiene que haber alguien detrás de todo esto... -razonó Päu.
- O simplemente hemos conseguido lo que queríamos, un material excelente para una peli de terror, que encima es real...

La odalisca se retorcía de forma siniestra y a ambas chicas les estaba dando muy mal rollo.

- Propongo dejarla aquí y...
- ¿Cómo vamos a dejarla aquí? -se escandalizó Päu.
- Ya, no quería sonar muy cruel... solo quiero que no repitamos todos los pasos de las pelis de miedo, ya sabes, dejarnos llevar por la conciencia y la bondad y todas esas tonterías que consiguen que...
- ¡Espera... mira eso!

La chica señaló hacia unos árboles entre los cuales avanzaba la princesa.

- ¡Chicas! -saludó- he perdido a las demás... menos mal que os he encontrado...
- Sospechoso... -susurró Wherynn.
- ¿Por? -susurró a su vez Päu. 
- Se pierde ella solita... bueno, vale, eso es lógico... pero arrastra las palabras... no viene rápido... no parece tener miedo como antes... -reflexionó. 

Päu miró a la princesa, que parecía actuar con normalidad. Quizá Whers estaba algo paranoica... 

- Yo no creo que...

Justo en ese instante la princesa comenzó a correr hacia ellas e instintivamente huyeron de ella.

- ¿¿Qué hacemos ahora?? -preguntó Päu mientras corrían esquivando los árboles.
- ¡Inmovilizarla! no quiero perderme en el bosque...

Ambas pararon de golpe y Wherynn sacó el cuchillo, que no pareció impresionar a la princesa en absoluto ya que se dirigía hacia ellas con cara de estar fuera de sí. Se abalanzó sobre Päu, que soltó un tremendo chillido, y Wherynn aprovechó para tirarse encima de ella y apartarla de un empujón. La princesa volvió a atacar a Päu, que estaba en el suelo, pero antes de que llegara a hacerle nada ésta le soltó una patada en la cara. Wherynn la agarró y entre las dos la sujetaron con más de sus cuerdas.

- ¡Mira sus pupilas! Tan dilatadas como las de la señorita paja -observó Wherynn.
- ¡Pero mucho más agresiva! 
- Anda que tu... menuda patada le has soltado... sangra por la nariz... 
- ¡No la toques! podría contagiarnos.
- ¿De qué? 
- ¡No sé! ¿No eras tu la que decías que no cometiéramos errores de principiante?
- Cierto...

Las dos chicas estaban realmente asustadas. No sabían qué era lo que ocurría ni qué debían hacer.

- ¿Qué sería la criatura de antes? Parecía inofensiva... -se preguntó Päu en voz alta.
- ¿Qué criatura?

Su amiga le contó lo del "animal" al que había alimentado y Wherynn pareció incomodarse.

- Que no te haya hecho nada antes no significa que no sea peligrosa... y si estaba en el bosque puede haber más... -comentó mirando a su alrededor.
- ¿Tienes más cuerda? -cambió de tema Päu.
- ¿Por?
- Si esto sigue así todas nuestras amigas nos acabarán atacando... y los del pueblo... 
- No estoy de humor para que me ataquen. Prefiero que busquemos refugio antes de que anochezca... y esa espiral del cielo me está tocando el barítono...
- Seguramente sea el origen de toda esta locura... -comentó su amiga.
- P
ues no me pienso quedar bajo ella. Vamos, buscaremos un lugar seguro -dijo Wherynn tirando de la chica.
- Espera... creo que he oído algo...
- No... no más drama...

Algo se movía detrás de una roca llena de musgo. Päu se asomó con cautela y vio al mencionado animal saliendo de su madriguera.

- Parece que vive aquí...
- ¡Oy, que cosa más mona! -exclamó Wherynn con una curiosa voz de garganta que la hacía sonar infantil.
- Si... ¿ves?

El extraño animalito se movió y detrás suya apareció una segunda criatura más pequeña y con los ojos aún más grandes.

- ¡Qué cocada! seguro que luego se comen nuestra carne cruda, ¡pero son muy cuquis!
- Jajaja, ¿te han gustado, eh?
- Si... pero en serio, vámonos, me da miedo que muten a algo chungo...
- Venga. ¿Dónde nos refugiamos? -preguntó Päu.
- Ninguna cabaña en el bosque ni nada que se le parezca. Ya sabemos cómo va... -recordó su amiga.
- Ya... ¿volvemos al pueblo?
- Supongo que será la mejor opción... si vemos que está todo en orden, nos quedamos. Si no, tratamos de volver a casa, aunque puede que estén las piradas...
- No lo sabemos. ¡Por ahora, al pueblo! -exclamó Päu.



Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños chuli!

14 febrero 2014

Sugar & spice

Aquello era lo más raro que había visto en su vida. Una criatura, que parecía un híbrido de varias criaturas del bosque, la miraba con sus ojos grandes y llamativos de color morado-verdoso. Päu se había quedado sin palabras, tenía que ser una broma... ¿pero de quién?

- Tiene que ser una broma... ¿pero de quién? -preguntó en voz alta. La odalisca la miró con ojos desorbitados y Päu guardó silencio. Mejor no provocarla, a saber qué se había tomado...
- ¿Vas a darle paja? -preguntó su amiga con un tono que le pareció algo amenazador.
- ¡Por supuesto! es un... animal muy bonito.

La criatura la miraba fijamente. ¡La verdad es que era bastante mona! obviando el hecho de que no podía ser real y seguramente se trataba de algún moderno juguete. Venga, iba a seguirles la corriente, a ver en qué daban. Por cierto, ahora que lo pensaba... ¡vaya amigas tenía! la habían dejado tirada con la pirada, el coso raro ese y encima se habían cargado la cámara. Si, cada vez estaba más segura de que tenía que ser una broma...

- Tiene hambre... ¡dale más paja!
- Y "dale con la paja" -murmuró Päu para si.

Cuando terminaron de alimentarla, la criatura se fue. Päu no sabía qué hacer y no le gustaba la forma en la que la odalisca la miraba en ese momento.

- Yo también tengo hambre... creo que voy a ir a nutrirme -disimuló mientras se alejaba lentamente de su amiga.
- Tu no te vas a ningún lado.

Vale. Eso era una amenaza.

- ¡Päu!

Wherynn iba hacia ella a toda prisa trastabillando con sus harapos de vagabunda y blandiendo un cuchillo.

- ¿Estás loca? ¿¿qué haces?? -preguntó Päu, cada vez más asustada. 
- ¡Protegerte! encima te quejarás -contestó Wherynn poniéndose protectoramente delante de ella y apuñalando el aire de forma bastante cómica, aunque dada la situación poca gracia le hacía.
- Esto está yendo demasiado lejos... ¡parad con la broma! 
- ¿Qué broma? hasta donde yo se esta tía está poseída o algo y las demás son unas cobardicas y te abandonan. Yo me armé con el cuchillaco este y vengo a por ti, ¡tenemos que huir!
- Aquí nadie se va a ningún lado -repitió la odalisca con voz tenebrosa.
- ¡Anda que no!

Sin que nadie pudiera preverlo, Wherynn sacó de uno de sus bolsillos unas serpentinas y se las tiró a la cara a la odalisca. Aprovechando su distracción, la tiró al suelo de un empujón y le dio una patada en la espinilla. Mientras la chica se retorcía de dolor, sacó rápidamente unas cuerdas y trató de inmovilizarla. Päu, instintivamente, se lanzó a ayudar a Wherynn y abofeteó a su amiga. Entre las dos lograron atarla de pies y manos mientras la chica gritaba como una histérica. 

- Estamos hechas unas abusonas... -comentó Päu mientras le rompía una de las telas de su falda y se la metía en la boca para que no chillara. 
- ¡Qué pena! era un disfraz muy bonito... bueno, no íbamos a dejar que nos atacara, ¿no? Mírala, está rarísima... esas pupilas no son normales...
- Si, y todo el rato hablando de la paja... se habrá tomado algo raro en la fiesta.
- ¿Qué fiesta?
- No se... ¡antes! La cuestión es... ¿qué hacemos con ella?
- Como siga así, habrá que darle hasta que se desmaye... -dijo Wherynn viendo que la chica se movía furiosa.
- Pero qué violenta estás hoy... 
- ¡No! tengo miedo, no me gusta esto. Parece que estemos metidas en una peli de terror de verdad...
- Esto es una broma de las demás y tu estás compinchada... aunque te has pasado un poco pegándole... -señaló a la odalisca.
- En serio, no. Si es algún tipo de broma, yo no estoy metida. ¿Cómo voy a darle de esa forma si fuera broma?
- ¡Para que parezca más real! es muy tu. 

Wherynn miró a su amiga y Päu entendió que realmente hablaba en serio. Ella no sabía nada.

- ¿Sabes cómo se que esto es raro de verdad? -le preguntó Wherynn.
- No... ¿cómo?
- Mira al cielo.

La chica miró hacia arriba y se quedó pasmada. Las nubes se arremolinaban formando una espiral...



Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños bolli!

14 febrero 2013

Straw

La hojarasca crujia bajo sus pies. Päu caminaba junto a sus amigas para rodar algunas escenas en el bosque acompañada por algunos jovenes del pueblo, que portaban la camara y el atrezzo necesario. Un pequeño claro rodeado de arbustos les parecio el lugar idoneo para comenzar a grabar. 

- Ahora es cuando empiezan a pasar cosas raras... y propongo que rodemos tambien en el mar mañana, seguro que logramos escenas muy bonitas -comento la princesa.
- Sigo pensando que es muy forzado... estamos en la fiesta y de pronto vamos al bosque... -razono la momia.
- No tenemos por que hacer las cosas en orden, ya meteremos escenas por medio para que tenga sentido -dijo el hada.

Päu se habia alejado un poco para ensayar su "¿que ha sido eso?" para asegurarse de que le salia lo mas natural posible. Tambien algo alejada vio a su amiga la odalisca, que buscaba algo entre la tela de su disfraz, y como se sacaba un poco de paja. En serio, ¿que le pasaba? ¡estaba obsesionada!

- ¡Päu! -la llamo la gimnasta- ¡ven, vamos a empezar!
- ¿Que ha sido eso? -susurro la joven mientras recogia uno de los pasadores de pelo que se le habia caido- ¡Un momento, he perdido una cosa!
- ¡Date prisa!

Una sombra se cruzo delante de ella entre los arbustos y emitio un sonido extraño. 

- ¿¿Que ha sido eso?? -exclamo esta vez en serio. 
- ¡Como sigas asi de pesada no te dejaremos decir esa frase! -le grito la pirata.
- ¡He visto algo aqui! ¡de verdad! una sombra muy rara...
- Seran imaginaciones tuyas, estas muy metida en la peli -comento el hada.

Estaba segura de que habia visto algo... Mientras se acercaba a sus amigas y reflexionaba, la camara que iban a utilizar fue recorrida por una pequeña corriente electrica y la pantalla se quedo en negro. 

- ¿Que pasa? -pregunto Päu, temerosa.
- Se le habran acabado las pilas -comento la vampiresa.
- Pero la electricidad... 
- ¿Tu tambien la has visto, Whers?
- Si. 
- ¿Que electricidad? -pregunto el hada.

Las chicas explicaron lo que habian visto y la pirata comprobo que las pilas de la camara parecian estar bien, aunque no tenia forma de saber si se habian descargado o no.

- Todo esto es muy raro, creo que deberiamos volver -propuso Päu.
- ¡Venga ya! se lo que estas intentando, quieres meternos miedo para que la peli salga mejor, mas realista -dijo la momia.
- Que no, de verdad, es...

Un sonido agudo resono por el bosque, haciendo que todos enmudecieran.

- Pero... eso que... es... -empezo la princesa.
- Lo arreglariamos con un poco de paja -explico la odalisca. Päu la miro fijamente y se dio cuenta de que sus pupilas estaban demasiado dilatadas.
- Chicas... creo que le pasa algo -dijo señalandola.

La odalisca la miro a su vez y una mueca extraña se formo en su rostro. Parecia estar sonriendo, pero la forma en que lo hacia era escalofriante.

- Todo esta bien... pero tenemos que incluir la paja... -susurro.
- Como estes de broma me acabare enfadando -dijo la pirata, que comenzaba a asustarse.
- No creo que este bromeando... -murmuro la vampiresa.
- ¿Que hacemos? -le pregunto Päu.
- No se, habra que pensar algo...
- Vamos a sacarla de aqui...

El mismo sonido agudo se oyo aun mas cerca y la sombra, que esta vez vieron todos, se movio entre los arbustos.

- ¡¡Larguemonos!! -grito la momia. Todos echaron a correr excepto la odalisca, que se quedo en el claro, y Päu, que habia tropezado y se habia caido.
- Ven conmigo, le daremos la paja...
- De acuerdo, vamos -le siguio el rollo Päu, pensando en que podia hacer.


La odalisca se acerco a la sombra y Päu la siguio, algo alejada. Cuando la sombra salio al claro, Päu no pudo creer lo que veian sus ojos. 



Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños maja!

14 febrero 2012

Film star


Sus amigas la conducian a traves del bosque frondoso en direccion al pueblo. No sabia que se les habria ocurrido, pero conociendolas seria alguna locura. Ni siquiera estaba muy segura de que aquel camino realmente llevara hasta el pueblo... en fin, pronto lo sabria.
Las nubes eran cada vez mas densas. Esperaba que no se pusiera a llover, eso arruinaria su disfraz... al menos llevaba unas sandalias comodas.

- Esta fiesta va a ser alucinante, lo nunca visto -comento la gimnasta ritmica.

- ¿Donde es? -pregunto Päu, que cada vez estaba mas impaciente.
- En el pueblo, en un granero.
- ¿En un granero?
- Habra mucha paja -susurro la odalisca con voz complice.
- No entiendo... -dijo Päu.

Entre el ramaje se podia distinguir una luz. Dos, tres luces. El pueblo comenzo a aparecer ante ellas iluminado por faroles de colores y Päu se alegro al verlo. Al menos sus amigas no tenian planeado nada raro en el bosque. ¿Se habrian olvidado de que querian grabar una peli de miedo?

- La accion comienza aqui -dijo la princesa moviendo las manos formando cuadrados que enmarcaban el paisaje.
- Cuando los incautos pueblerinos celebran una fiesta -completo Wherynn.
- ¡Asi que vamos a grabar la peli! -exclamo Päu, contenta.
- Pues si, por fin nos hemos decidido. Ya tenemos la camara, los extras... solo nos hace falta repartir los papeles.

Las chicas se dirigieron al granero, donde los jovenes del pueblo estaban preparando el escenario, y se encontraron con el resto de sus amigas, que iban disfrazadas de momia, vampiresa y hada.

- Entonces... tenemos una vagabunda, una princesa, una odalisca, una pirata, una gimnasta ritmica, una momia, una vampiresa, un hada y una griega... ¡esta peli no tiene sentido! ademas los malos ya estan... -dijo mirando a la momia y la vampiresa- yo queria hacer de mala...
- La gracia esta en que los personajes empiezan en una fiesta de disfraces, ¿como que no tiene sentido? -pregunto la pirata.
- ¡Ah! claro... pero ¿y por que no me lo dijisteis? ¿por que me dijisteis que ibamos a una "fiesta"?
- Bah, por darte una sorpresa -contesto la princesa.

- Ademas, aun puedes ser mala, asi la historia sera mas interesante...

Tras preparar las camaras y encargarse de que todos sabian lo que hacer, las amigas comenzaron la pelicula. Habian decidido improvisar los dialogos en base a un guion preestablecido -un grupo de amigas van a una fiesta de disfraces donde se suceden raros acontecimientos, que despues se desarrollan en diferentes escenarios- de forma que quedase lo mas natural posible. Päu habia logrado hacerse con un personaje malvado -aunque no se descubriria hasta mas avanzada la pelicula- y se lo estaba pasando en grande. Quizas pudiera hacerse actriz despues de todo...


- Muy bien, la proxima escena... ¿que es eso?
- Paja -respondio la odalisca, que llevaba un buen monton en el regazo.
- ¿Pero que te pasa con la dichosa paja? -pregunto la princesa, extrañadisima.
- Nada... pero creo que debemos incluirla.
- ¿Hablas en serio? -pregunto la pirata.
- ¡Si! le dara encanto...

Päu se alejo de sus amigas, cada vez eran mas freakies... Se asomo a la puerta del granero y miro hacia el bosque. Seguro que podian rodar unas escenas increibles alli... y tambien en la cueva donde acababan las vias del tren, ese seria un escenario ideal para que la trama fuese mas terrorifica. Miro hacia la mesa donde tenian el atrezzo: zumo de cereza para simular sangre, cuchillos de goma... ¡esta pelicula podia ser genial!




Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños neni!

14 febrero 2011

Hipnotic

La hipnosis cada vez le resultaba mas interesante. Las sesiones que habia tenido hasta la fecha le habian revelado anecdotas y escenas curiosas que apenas recordaba conscientemente y realmente le habian encantado. Päu caminaba por la casa de campo al lado del mar y un bosque frondoso, como maliciosamente le habia recordado una amiga, en donde estaban pasando unos dias y se pregunto si seria capaz de autohipnotizarse. No podia ser tan dificil, ¿no? si las personas lograban meditar tal vez era posible hipnotizarse a uno mismo. Tras pensarlo detenidamente decidio que lo intentaria, le apetecia mucho sumergirse en su mente y tratar de recordar algunas escenas.

Se acerco a la repisa de uno de los muebles y cogio un colgante que pertenecia a una de sus amigas. El dije consistia en una piedra de color azulado entrelazada en una cadena fina de plata y penso que le combinaba a la perfeccion con uno de sus vestidos, tendria que pedirlo prestado. ¡Pero ahora debia concentrarse! Sus amigas se habian ido de excursion pero ella estaba cansada, por lo que esa vez prefirio quedarse en casa. Ahora podria hacer su sesion sin que nadie la molestara. Bajo las persianas, probablemente una luz tenue favoreceria la meditacion. Incluso podria encender unas velas. Una vez todo estuvo dispuesto tuvo que admitir que la sala parecia el escenario de algun tipo de peli porno y rio con ganas. ¡Menos mal que nadie la veria! sus amigas empezarian a reirse y no podria hacer nada. Alguna quizas se ofreciera a hipnotizarla y eso si que no lo iba a permitir, queria hacerlo con seriedad. Decidio ocupar el sillon mas comodo de la sala y apoyar las piernas en la mesa. Una vez sentada cogio el colgante y empezo a mecerlo delante de sus ojos y a seguirlo con la mirada.

- ¡Parezco tonta! y encima hablo sola -dijo en voz alta, y comenzo a reir de nuevo. La verdad es que no tenia ni idea de como autohipnotizarse. Intento recordar como lo hacia en sus sesiones y penso en las palabras que le decian mientras mecia el colgante a la vez que chasqueaba los dedos. Nada, no podia. Miro nuevamente la sala y esta vez le parecio el lugar ideal para una sesion de espiritismo, pues la luz cada vez era mas escasa debido a que fuera comenzaba a nublar. Seria mejor dejarlo para otro momento, penso, y subio las persianas. Miro hacia fuera y vio una escena realmente extraña: una chica vestida como de gimnasta ritmica intentaba subirse a un arbol para recuperar su cinta, que se habia enganchado en una rama, mientras algo que parecia una vagabunda la contemplaba. ¿Como podia ser? 


- Puede que haya logrado hipnotizarme... ¡o estoy soñando!

La vagabunda se giro y miro hacia la ventana en la que Päu estaba asomada, haciendo que esta se retirase de inmediato. No tenia ningun sentido, todo era demasiado raro y algo no encajaba. ¿Una gimnasta? La chica se asomo de nuevo y vio que la vagabunda se acercaba a la ventana riendose y que la otra la saludaba. 


- ¡Eh! ¡unete a la fiesta!
- ¿Pero que haceis? -grito Päu a sus amigas.
- Una fiesta de disfraces.
- ¿Por que?
- ¡Porque nos da la gana! ¡disfrazate y ven, hemos tenido una idea genial! 


Päu cerro la ventana y miro a su alrededor, ¿de que podia disfrazarse? solo tenia ropa normal, no podria hacer algo original con eso y por lo que habia visto (sus otras amigas iban de princesa, odalisca y pirata, el resto no sabia donde estaban) el liston estaba bastante alto. Tal vez si mezclaba algunos manteles... o mejor, ¡las cortinas! si, con eso podria hacerse un disfraz de griega, ¿por que no? Descolgo las cortinas de una de las habitaciones, que eran de color anaranjado y de una tela semi-transparente y se las enrollo alrededor lo mejor que pudo en varias capas, con lo que los pliegues se veian transparentes pero no el resto de la tela. Animada, se hizo un recogido con algunos pasadores y unos rizos para que enmarcaran su rostro.

- ¿Que haces?
- ¡¡Ah!! ¡que susto! -grito Päu al ver a la vagabunda aparecer - ¿como vas asi vestida?
- Un chiste personal... ¿tu de que vas, belleza griega?
- Gracias por el cumplido, si... jajaja. Estoy acabando el estilismo.
- Espera... -Wherynn desaparecio unos instantes y regreso con unas sandalias- ¡perfectas! conjuntan con tus... cortinas...
- ¿Como lo sabes? ¿se nota mucho? -pregunto Päu mirandose al espejo.
- No, solo que las conozco... jajaja, venga, vamos, las demas esperan.
- ¿Que es lo que vamos a hacer?
- Ya veras...




Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños loca!

14 febrero 2010

What clouds mean for us

Päu caminaba con una amiga por un sendero entre bosquecillos que las alejaba de la ciudad. El dia era caluroso y agradable para hacer una excursion y las chicas estaban diviertiendose en su dia campestre.

- ¡Mira, el Bosque Animado, ruta para estudiantes! -señalo Wherynn dirigiendose a un cartel que abria una senda en el camino principal.

- Pues no parece muy apta... -dijo Päu con cara de duda mientras contemplaba el sendero cubierto de maleza.
- Si mujer, hay que ser aventurero -contesto su amiga mientras caminaba por unos tablones de madera y esquivaba las zarzas.
- Hay abejas...
- ¡Vamonos!

Tras salir del sendero ambas amigas continuaron caminando y hablando mientras veian pasar a gente que como ellas disfrutaba de la naturaleza, hasta que un hombre sudoroso se les acerco corriendo.

- ¿Vais ora? -pregunto jadeante.
- La 13:20 -contesto Wherynn.
- ¡Grhacias! -dijo el hombre, que continuo corriendo.
- Ay... ¡que susto! -exclamo Päu con voz asustada.
- ¿Por?
- ¡Le entendi, ¿vais solas?!
- ¿Y no te extraño que le contestara "la 13:20?" -dijo su amiga entre risas.
- Si... pero yo que se...

Siguieron caminando mientras el paisaje cambiaba y se hacia montañoso y riendo de mil cosas: unos chavales bajo un puente que gritaron algo que les recordo a un viejo amigo, los infructuosos intentos de Wherynn de enseñar a Päu a trepar -¡pero no subas por donde la pared es lisa!- y unos andaluces en torso que pasaron cerca de ellas.

- ¿Que ha sido eso? -pregunto Päu con voz temerosa por enesima vez mientras cogia del brazo a su amiga.
- Mira, ¡ese te ha quedado realista!
- ¿Y los demas no?
- No, suenan muy teatrales.
- ¿Que ha sido eso? -ensayo Päu mientras la otra reia -quiero ser actriz.
- De teatro...
- ¡Que mala!
- Jajaja.

El sol se habia ocultado hacia rato refrescando el ambiente y las chicas seguian caminando mientras observaban lo que les rodeaba y hacian cuantas tonterias se les ocurrian. Tras una pausa para comer en donde Wherynn echo en falta un bocata paloma, continuaron la marcha y llegaron hasta el final de la senda, por lo que cogieron otro camino para llegar hasta la casa de la tia de Päu.

- ¿Que es eso? -pregunto Wherynn señalando a un arbol con frutos negros.
- Fruta envenenada -contesto Päu, provocando que la otra se echara a reir a carcajadas - ¿de que te ries?
- Jo, si fuera fruta "venenosa" vale... ¡pero "envenenada"! ¡que mala leche! ¿no?
- Bah, siempre riendote de mi. Oye, ¿tu crees que podria nadar ahi? -pregunto Päu señalando una pequeña presa.
- ¿Para?
- No se, por curiosidad.
- Lo malo es que hay ortigas, no podrias saltar -dijo Wherynn observando unas plantas de hojas afiladas.
- Eso no son ortigas.
- ¿Ah, no?
- Esto son ortigas -contesto Päu señalando unas plantas de aspecto inofensivo segun Wherynn.
- Si tu lo dices...
- Tocalas y lo comprobamos.
- No, gracias.
- ¿Ves? porque no te fias.



Päu abrio los ojos.

- ¿Y bien?
- Esta vez he recordado una excursion que hice hace tiempo con una amiga...
- Sonreias mucho mientras recordabas.
- ¡Es que nos reimos muchismo!




Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños prima lejana!

14 febrero 2009

Ruby heart

Caminaba silenciosamente por un bosque frondoso. El brillo de aquella luz la atraia y no podia dejar de preguntarse que tenia que tanto la fascinaba. Era como... bueno, no era nada que hubiera visto antes, nada que supiera describir con palabras.

A su alrededor oia multitud de voces, que resonaban con un extraño eco. Que raro, podria jurar que no habia nadie a su alrededor, que estaba sola en aquella inmensa oscuridad que amenazaba con ahogarla, mientras seguia a la luz como unica via de salvacion.

Un sonido rompio el silencio. Un momento, ¿silencio? acababa de decir que oia voces a su alrededor, pero realmente era como si estuviera en silencio. Sus voces eran vacias, carentes de significado, no existian... no en su realidad. El sonido en cuestion si podia identificarlo, era el inconfundible sonido de un montacargas. ¿Un montacargas en el bosque?

- Te estas volviendo loca...
- ¡No! es un montacargas, estoy segura. Escucha...

Aja, hablar consigo misma, mala señal. Pero no es normal que haya un montacargas en medio del bosque, ¡no señor! y pensaba averiguar de que se trataba.
Siguio caminando, esta vez guiada por el sonido del montacargas en lugar de por la brillante luz.

- Päu...

Dio un respingo. La habian llamado. ¿Quien? ¿se estaba volviendo realmente loca?


- Päu...
- ¿Si? -grito al silencio impregnado de voces- ¿quien eres?
- Päu...
- ¿Que? ¿quien eres, que quieres? ¿donde estas?
- Soy lo que deseas, quiero lo que anhelas y estoy mas cerca de lo que piensas.
- ¿Como..?

La luz le dio de lleno en los ojos y la dejo momentaneamente cegada. Una vez se acostumbro a ella, pudo ver algo que la dejo totalmente anonadada. ¡Un montacargas! ¡en medio del bosque! lo mas raro de todo es que dentro se encontraba Gëmran, un chico al que habia conocido en la discoteca. Vestia un traje de chaqueta, que ocultaba parcialmente una camiseta con una gran margarita en el medio y estaba al lado de una cama. Aja, era Gëmran y vendia camas. Muy normal todo. Si, estaba loca, decididamente, no habia otra explicacion, o... estaba soñando. Si, era posible, un sueño raaaro de esos. Vale, pues a ver en que degeneraba.

Siguio caminando, ignorando las sonrisas de Gëmran, hacia otra parte del bosquecillo, a ver que encontraba. Le picaba la curiosidad, al fin y al cabo si estaba soñando nada malo podia pasar, como mucho que tuviera una pesadilla y se despertara.

Llego a un pequeño claro y vio algo extraño que la hizo sonreir. Dos de sus mejores amigas estaban sentadas en una mesa jugando a las cartas, solo que tenian cuatro barajas en lugar de una y unos pequeños chorros de helado las rodeaban formando una boveda. El juego parecia consistir en hacer formas con los chorros de helado usando las barajas hasta que solo quedara una. Curioso, si...

- ¿Te diviertes? -pregunto la voz que anteriormente habia oido.

Päu se giro rapidamente y se encontro al lado de un chico alto con la cara oculta tras las sombras. Lo unico que podia apreciar es que tenia las uñas pintadas de negro.


- ¿Quien eres?
- Me llamo Dnîael.
- ¿Y que te cuentas, majo? -total, era su sueño, podia vacilarle, ¿no?- Se fijo en que su mano ocultaba parcialmente algo que parecia un rubi con forma de corazon.
- Me gustaria un tono mas respetuoso saliendo de tus labios.

- Ya ves tu... a mi me gustaria que mostraras tu rostro.
- No puedo, para eso necesito una palabra clave y solo me la podra dar el comodin.
- ¿El comodin?
- Si, el comodin de Uelooig, que sabe todas las palabras clave.
- Su nombre suena... raro.
- ¡Pero el tiene la clave! ¡no puedo enseñarte mi cara sin ella! ¡no lo entiendes! -dijo chillando cada vez mas alto.

- ¡Tu a mi no me gritas! -contesto abofeteando su rostro, aunque sintio como si tocara un metal frio y duro.

De repente el chico desaparecio. Una carcajada rompio el repentino silencio que se habia formado. ¿Silencio de nuevo? Gëmran se encontraba cerca y sostenia una maqueta de un bosquecillo con un montacargas en medio. Que raro... tal vez cerrando los ojos...

Cerro los ojos, oyo una cuenta atras desde tres y los volvio a abrir.

- Bueno, ¿que tal la sesion de hipnosis?
- Pues... ¿no se supone que la hipnosis nos ayuda a recordar el pasado? yo solo he imaginado cosas raras...
- Ya le iras cogiendo practica, no te preocupes.
- Bien, nos veremos pronto. Gracias por todo.




Dedicado a Paula, ¡feliz cumpleaños bolli!