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24 abril 2018

Me hearty


Corría huyendo de las pesadillas que se tornaban sólidas en la cueva de sus ancestros donde tantos otros peregrinaban. Corría huyendo de los temores que aquellos pensamientos le infundían desde tiempos arcaicos. Y la visión se hizo ante sus ojos.
Un enorme barco pirata en medio de la caverna. Un lago para él solo y sus velas ondeando al viento. Si pudiera abordarlo encontraría todos sus tesoros junto al extraño brillo de los cirios que flotaban en sus entrañas. 
Su mente viajaba a toda velocidad entre el deseo y las profecías que aún no habían sido escritas. Una sensación en su interior le decía que se adentrara en el navío que colmaba todas sus fantasías. Como un sueño, como una dulce pesadilla que se repetía hasta el infinito y otra vez volvía, así era el viejo navío, eterno delirio de una mente perturbada que no encontraba la calma. 
La tentación, su perdición. La embarcación, pura atracción. El puente bajó, invitando a subir a estribor. El peligro de su encanto se agudizó.
Su interior era un enigma de luz y oscuridad imposible de descifrar, una poesía oceánica de sentimientos ocultos. Indagó en su profundidad qué era lo que le atraía del piélago vesánico pero no halló ninguna fortuna.
La niebla comenzó a rodear el navío dejando sus ojos ciegos sin imaginación ni ninguna voluntad.  Brotaba del propio barco, que ocultaba sus misterios del mundo en la gruta de la lírica donde se sentía libre. Y surcaba los mares de la poesía bello y misterioso, rodeado de neblina faraónica que cubría los designios que solo unos pocos elegidos eran capaces de vislumbrar desde tierra para su regocijo...


Dedicado a Caleb, por su maravillosa música. 

07 enero 2015

Sail away


Epílogo


El plan de Krämse había salido a la perfección. Los piratas habían encallado en los arrecifes y gracias a la maestría de Trova, con la inestimable colaboración del Capi, que tomó el mando del timón cuando a su grumete le dio un inexplicable ataque de hipo, lograron esquivar los traidores escollos. Tras la aventura, Ione examinó el mapa detalladamente y se dio cuenta de que se encontraban en una zona donde la piratería reinaba por doquier, por lo que decidieron cambiar el rumbo hacia regiones más tranquilas.

- ¿Nos contará ahora en ¡hip! que consiste ¡hip! su hallazgo? ¡Hip! ¡Demonios! -se quejó Trova.
- ¡BUH!

El joven se giró hacia Capi sin inmutarse. Sin embargo, el hombre movía las manos cómicamente tratando de asustarlo y ponía unas muecas tan graciosas que le dio un ataque de risa.

- ¡Oh! vaya par... -suspiró Ione.
- Quiero volver a Nymrä, ¿si?

Toda la tripulación que se encontraba en cubierta quedó en silencio y miró al hombrecillo. 

- Ahora que por fin me escuchan... tengo hambre, ¿que vamos a comer, si?

Trova estalló en nuevas carcajadas, apenas podía respirar. Si le seguían dando ataques de risa de ese calibre se acabaría quedando sin aliento y tendrían que arrojarlo por la borda...

- Déjenle que de rienda suelta a su hilaridad... ¿pescado?


Unos días más tarde, Capi informó a su tripulación de que según el rumbo que estaban tomando pronto podrían regresar al muelle donde se había originado la aventura. Ione dudaba un poco de la veracidad de esa afirmación porque el Capi seguía fiándose de su brújula que marcaba el noreste, pero Trova y Krämse la tranquilizaron diciéndole que por las noches subían en secreto al timón y cambiaban sutilmente la dirección para seguir la ruta que el capitán había marcado con tinta en el mapa.

- Sigo pensando que debería aprender a leer las estrellas... -murmuró Ione mientras todos se reunían en cubierta.
- ¡Mi queridíjihma tripulacióhn! llevfamos mesehs en el océano y jemos vivhido avehnturas la mar de... la mar de... jajaja.
- En serio, ¿otra vez esa broma? -musitó a su vez Trova.
- ¡La mar de divertidas! Y peligrosash -añadió rápidamente al ver los rostros de algunos marineros-. He pherdidoh mi amhado barco... -los ojos se le empañaron e Ione se enterneció- pfero ahora tenemohs este, que con las rehformahs adecuahdas ¡será un navío formidable! Pohr supfuesto, antes de nada he de prehguntar a mi queridísimo Krämse si ehstá de acuerdho con la idea de anhclar en ese lugar...
- Yo soy un hombre del mundo, ¿si? El mundo es mi hogar y estaré encantado de ir a ese precioso pueblecito de nuevo (ya lo conocía, ¿si?) con tan digna y grata compañía...

Capi se emocionó y le dio un abrazo a Krämse. Le había cogido muchísimo cariño a aquel extraño y peculiar hombrecillo que se negaba a vestirse con otra cosa que no fuera el taparrabos de hojas de platanero con el que lo habían encontrado porque había descubierto que ir desnudo era cómodo, práctico y "muy sesy", como solía bromear. 


- Ay... -suspiró Ione conmovida.
- Tranquila... -Trova la abrazó.


Unas semanas después arribaron a puerto. Tuvieron ciertos problemas mientras se acercaban a la costa ya que, a pesar de que no enarbolaban la bandera pirata, la embarcación tenía muy mala pinta. Únicamente la gran sonrisa de Capi y su alegre camaradería con la tripulación -que se veía a leguas- lograron que les dejasen fondear. 

- Y bien... ¿Ohs ha guhstado la travfesía, mhuchachohs? -preguntó Capi poniéndoles un brazo en cada hombro mientras descendían del barco.
- ¡A mi si! estoy deseando volver a hacerme a la mar... -respondió Ione con vehemencia.
- Yo también... reconozco que me lo he pasado genial, han sido unos meses inolvidables... -sonrió Trova.
- ¡Puehs volfveremos a zarpar! Antehs debo arreglar eshte desahstre de navfío, ¡pero en unas semhanas estará como nuevo! Volverhemos al mhar y buscarhemos el tesohro!
- ¿Qué tesoro? -se interesó Krämse.
- ¡El que sea! -sonrió de oreja a oreja Capi, para después alejarse corriendo a la posada para pedir aposentos para todos los que quisieran proseguir con el.
- Jajajajaja -empezó a reír Ione.
- ¿Qué?
- ¡Mirad cómo va ataviado..! ¡Igual que la madera del barco!


Mientras caminaba se fijaron en que llevaba puestos unos calzones marrones y una camisa de un tono más oscuro junto con un cinto que coincidían exactamente con las tonalidades del viejo navío y curiosamente a la misma altura.

- ¡Oh, vaya..! -rió Trova junto a Krämse, que volvió a ser presa de sus típicas convulsiones.
- ¡¡Krämse!! -gritó de repente Ione- ¡No nos ha contado el secreto del astrolabio!

El hombrecillo sonrió pícaramente.

- Recuerdan que fui abandonado en Nymrä, ¿si? Mi tripulación tuvo un percance con... ¡los Tdagn!
- ¡OH! -exclamaron los dos amigos a la vez.
- ¿Si? Y entonces yo les dije que...
- ¿Usted es capitán? ¿Y por qué no tomó el mando..?
- Capi es un buen capitán y adora su cometido, no quería molestarlo con nimiedades. Y además a mi no me importa, ¿si? Así descanso y tengo tiempo libre -rió convulsivamente. 

- ¿Y qué pasó? -urgió Ione.
- Les dije que en Nymrä había un tesoro. En realidad es mentira, pero ellos me dejaron allí para que reflexionara y se lo entregara. Cuando me secuestraron yo tenía este bonito sextante en la mano... y no pude ocultárselo, y me lo robaron. Este es el tesoro.

Ione lo contempló fascinada y Trova poco impresionado.

- ¿Ah, si? -dijo simplemente, poco convencido.

- Este es uno de los astrolabios de... ¡Hiparco de Nicea!

La joven ahogó un grito de admiración pero Trova siguió mirándolo sin entender.

- Es uno de los primeros astrolabios que se fabricaron. Vale una fortuna porque nadie sabe que existe, ¿si? Y yo lo heredé de un familiar, va pasando de generación en generación...
- ¡Pero se lo robaron!
- Si. Pero yo sabía que volverían. Por eso estaba haciendo flechas, para recuperarlo de nuevo.
- ¡Es usted un genio! ¡Y muy valiente!
- Si que lo es... -asintió Trova, con un renovado respeto hacia aquel hombre tan especial.
- Ahora tendré que ponerlo a salvo, y ningún sitio mejor que con Capi. Mirad, nos está haciendo señas, debe haber encontrado aposentos. Vayamos a descansar, ¡nos esperan muchísimas aventuras! Y quiero cambiarme las hojas de platanero, ¿si?



Fin.



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños nenis!

07 enero 2014

Blimey! sail ho!

El Capi no cabía en sí de felicidad, ¡por fin un barco nuevo! Nuevo por decir algo, porque como bien había observado no estaba en demasiado buen estado... pero era mejor que nada, les permitía hacerse a la mar y viajar de nuevo. ¡No podía pedir más!

- No sé si tallar mariquitas en este barco... -pensó en voz alta Ione- tiene algo que no me acaba de gustar...
- Tállale chinches, ¡esto está infestado! -se quejó Trova.
- Estos Tdagn son un poco guarros... ¿si? -rió Krämse.
- ¡Arriaz velash! debemosh bhuscar algo mejor que esohs trapos... -recomendó Capi. Los marineros se pusieron a buscar en las bodegas algo que pudiera servirles y Trova saludó de forma burlona a los piratas que se habían quedado en Nymrä. 

- Ale, ¡que busquen su dichoso tesoro! No hay ningún tesoro en Nymrä, ¿verdad? -preguntó Trova dirigiéndose a Krämse.
- Bueno... el tesoro de nuestros corazones es irremplazable, si tienes un motivo tienes un tesoro... -contestó el hombrecillo.
- Si tienes un amigo tienes un tesoro...

- ¿Si?
- Es el dicho.
- ¡Ah! pero no me refería a eso, ¿si? el tesoro está en nuestros corazones.


Trova miró con cara interrogante a Ione, que simplemente sonrió. Como ya le había dicho anteriormente, Krämse era un genio.

- ¡Mirad lo que je enhcontradooo! -chilló Capi, emocionado, apareciendo detrás de ellos. ¿Cuando había abandonado el timón? Trova salió corriendo y lo agarró justo a tiempo para evitar un fuerte viraje mientras el Capi les enseñaba un hermosísimo astrolabio.
- Bonito astrolabio -dijo Ione.
- ¡OH!

Krämse se había quedado lívido. De un tirón arrancó el instrumento de las manos de un confuso Capi y se puso a examinarlo detalladamente.

- ¿Qué pasa, Krämse? -preguntó la joven. 

El hombre no contestó, estaba completamente abstraído. Capi le miraba curioso, no entendía qué tenía de especial ese sextante, aparte de ser una de las pocas cosas no roñosas que se encontraba en el navío. 

- ¿Y bien?

Krämse siguió dándole vueltas entre sus dedos, por lo que los otros lo dejaron tranquilo. Ya hablaría cuando quisiera. 

- Estos piratas trataron fatal a su embarcación... -comentó Ione, mirando la madera astillada- debían de tener un montón de peleas a bordo.
- Losh Tdagn son muy sanghuinahrios, el peligro acecha cuhando están cerca... se fundaron en el shiglo XVII y deshde entohnces siembran el páhnicoh allí dónde van...

- ¡Qué interesante! ¡cuéntanos más! -pidió Trova desde el timón.

El Capi se sentó en el suelo y algunos marineros se pusieron a su alrededor para escuchar la historia. Krämse seguía examinando el sextante completamente absorto en su tarea, lo que le confería al objeto un atractivo aire de misterio que Ione sentía la obligación de resolver. 

- Los pirathas Tdagn... -empezó el Capi.
- ¡¡Lo tengo!! -gritó Krämse agitando el astrolabio, triunfal.
- ¡Oh, oh..!

Todos miraron a Trova, que señaló hacia delante. A lo lejos podía divisarse la silueta de otro barco, también de velas negras y con una bandera pirata. 

- ¡Girad a bharlovhento! ¡perdáhmoshlo! -gritó el Capi.
- ¡No puedo, ya vamos en dirección barlovento! -respondió Trova.
- ¡Oh..! phues...
- En serio, mi descubrimiento es muy importante, ¿si? -comentó Krämse, ajeno a la preocupación de los demás.
- ¡Ahora no, Krämse! ¡noh quiehro motinhes! digoo, ¡noh quiero nhada cohn piratash! -chilló Capi, nervioso.
- No se preocupe, Capi. Esos piratas vienen a por el barco, ¿si? pero nosotros somos más listos y los vamos a conducir a una trampa. 
- ¿Cómo? -preguntó Trova.
- Dejadme un mapa.

El navío pirata avanzaba lentamente hacia ellos y a través de los catalejos percibieron movimiento en cubierta, señal inequívoca de que los habían visto. Los piratas parecían emocionados, como les dijo uno de los marineros, y Krämse les explico que era normal debido a su descubrimiento. Cuando le preguntaron que había descubierto solo negó con la cabeza.

- Toma, el mapa -le tendió Ione mientras Krämse se situaba al lado de Trova para guiarle.
- Bien... nosotros estamos aqui, ¿si? Si llegamos hasta esta zona hay unos extraños arrecifes donde podrán encallar, no como estos que se ven alrededor -dijo señalando hacia las rocas que emergían del agua.
- ¿Y se lo creerán? -preguntó el joven, escéptico.
- Si, son una insólita formación oculta propia de estas aguas. Casi nadie los conoce, esperemos que ellos tampoco... ¡y de ser así fingiremos ser nosotros quienes no lo saben y les haremos naufragar!
- Me da miedo... -comentó Ione ante el entusiamos de su mentor.
- Son piratas malos, ¿si? No merecen mi hallazgo.
- A prhopóhshito, ¿qué ehs? -preguntó Capi.
- Primero debemos librarnos de los piratas, después os lo cuento.



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños bollus!

07 enero 2013

All aboard!

La tripulacion quedo sumida en un profundo silencio mientras el capitan de los Tdagn les contemplaba esperando una respuesta. Su aspecto era intimidante, un tatuaje cubria casi por completo su rostro y sus ropas estaban muy gastadas y sucias. El Capi decidio dar la cara, acercandose timidamente al hombre mirando al suelo. 

- ¡Holaaa! -saludo sin levantar la vista y componiendo una sonrisa. El hombre le dio un empujon haciendo que cayera en la arena y los ojos del Capi se llenaron de lagrimas, que disimulo rapidamente.
- ¡¡Eh!! ¡no te metas con nuestro capitan! -grito Trova, que en el fondo le apreciaba mucho.
- ¿Y tu quien eres? queremos nuestro tesoro y no nos iremos sin el.
- ¿Que tesoro? -pregunto Ione. 

Sin previo aviso, los piratas desenvainaron sus espadas y les rodearon. La tormenta habia amainado y Krämse murmuraba para si. 

- ¿Que farfullas, viejo? -pregunto uno de los bucaneros apuntandole con su espada.
- ¿Si? y entonces vienen los piratas, ¿si? y dicen... ¿si? -respondio el hombrecillo poniendo muecas y moviendo los ojos como si estuviera desorientado.
- ¡Dejenlo, esta loco! Lleva mucho tiempo viviendo en esta isla...
- Callate. Ya veo que esta loco, no soy estupido, jovencita. 

Ione se ofendio, pero guardo silencio. Krämse seguia haciendo gestos extraños, seguro que tenia algun plan. 

- La isla de Nymrä guarda un gran tesoro desde hace siglos, ¿no lo vais a compartir con nosotros? -sugirio el capitan con voz amenazadora.
- No sabemos nada de un tesoro, lo unico que queremos es largarnos de aqui... -comento Trova.

De repente Krämse echo a correr -o mas bien se fue andando a cierta velocidad, ya que su volumen le impedia correr de verdad- y un bucanero comenzo a seguirle. 

- Que se vaya, no nos interesa -le detuvo el capitan- vamos a interrogar a estos marineros...


Krämse se alejo hacia el interior de la isla y cuando estuvo a salvo empezo a reirse con su tipica risa convulsa. Menuda les esperaba a esos piratas, solo hacia falta que se acercasen a la zona de las cabañas y las dunas...


El capitan pirata interrogo a la tripulacion del Capi en una de las cabañas mas resguardadas. Todos sin excepcion negaban saber nada acerca de un tesoro y el pirata estaba empezando a perder la paciencia. Empezaria a cortar dedos a ver si asi se les refrescaba la memoria.
Cuando le toco el turno a Trova, se adentro en la cabaña y se sento en una piedra. Estaba incomodo...

- Y bien... ¿tu tampoco sabes nada acerca del tesoro?
- No -contesto secamente.
- ¿Estas seguro?
- Si. 
- ¿Y que pasaria si...? -comenzo el pirata.

Un grito fuera de la cabaña interrumpio la conversacion. El capitan salio afuera sin dejar de vigilar a Trova y lo que vio le dejo atonito. El extraño hombrecillo se habia hecho con unas flechas a las que habia prendido fuego y se las estaba disparando a sus hombres. Tenia mucha punteria y su tripulacion era incapaz de defenderse, por lo que los marineros del Capi estaban haciendoles prisioneros. Dos de los piratas trataron de trepar a la duna sobre la cual se encontraba Krämse y este, tras reirse un poco, se arrojo al suelo y comenzo a bajar la duna rodando. A los hombres no les dio tiempo a apartarse y Krämse les aplasto, aprovechando para inmovilizarlos con ayuda de otro marinero.

- Y a esto se le llama "la croqueta" -explico entre risas convulsas. El capitan pirata estaba tan sorprendido que Trova aprovecho la ocasion para reducirlo junto con Ione, de modo que toda la tripulacion pronto estuvo atada en los arboles cercanos. 
- Teneish un bonito barco -comento Capi- y ahora... ¡es nueshtro! ¡¡al abordaje!! -grito echando a correr feliz hacia el navio.



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños nenis!

07 enero 2012

Treasure island


El mar resplandecia bajo los rayos del sol creando mil y un brillos en las aguas y la arena dorada. Trova se encontraba subido a un pequeño risco que habia descubierto en la jungla y contemplaba la magnifica vista, abandonando su tarea de buscar madera por el momento. Queria ser capitan, aunque escapar de la isla era muy tentador... pero con el Capi al mando iba a ser un sueño irrealizable. Tal vez...

- ¿Que haces aqui? -pregunto Ione, trepando con agilidad y sentandose a su lado.
- Pensar... ¿has dejado solo al tipo raro ese?
- Krämse es un genio, no es extraño que se comporte de forma peculiar...

Ambos conversaron durante largo rato y cuando vieron que el sol comenzaba a ocultarse tras unas nubes decidieron que era momento de regresar con sus compañeros. Krämse les esperaba en la jungla con la madera que habian reunido habilmente atada con las sogas y un par de pajaros que habia cazado para la cena mientras ellos descansaban. Juntos caminaron hasta la playa, donde el Capi estaba construyendo otra de sus cabañas ya que habia cogido aficion y preveia que otra tormenta se acercaba.

- ...y entonces se acerca a la vaca y le dice: "Hey, Mouuu" -acabo la anecdota Krämse, preso de sus risas convulsivas, haciendo reir a su vez a Trova e Ione.
- ¡Eh, marinherosh! ¿que botin traehis? -bromeo el Capi poniendose un trozo de tela a modo de parche en el ojo y logrando que nadie se riera.
- La madera que nos pidio -respondio Ione.
- ¡Perfecto! prhonto podremos construir la balsa.
- ¿Y por que no ahora? -sugirio Trova.
- Se aproxima una tormenta... ¿si? habra que ponerse a cubierto. Yo mejor me voy a mi cabaña...
- ¡No se vaya, querido Krämse! es usted la mar de interesante. "La mar", jajaja.
- En serio, este Capi esta muy mal... -susurro Trova a Ione. Una fina lluvia seguida de algunos truenos acompañaron sus palabras.
- ¡Noo! ¡todosh a cubierto! -chillo el Capi, recordando el naufragio.
- Estas lluvias son tipicas de la zona, ¿si? no duran mucho y no son peligrosas.
- ¿Entonces por que acaba de decir que se iba?

Krämse lanzo una mirada a Trova que este no supo interpretar y luego empezo a pasear bajo la lluvia de forma bastante comica. Si, debia de soplar bastante viento en su cabaña...

- ¡Un barco!

Todos los presentes otearon en la direccion que señalaba Ione y el Capi corrio a coger su espejito, aunque pronto lo dejo al darse cuenta de que no habia luz que pudiera reflejarse en el. Ya que estaba ahi, decidio ponerse su gorro de pescador.

- ¡Encendamos una hoguera!
- ¡No, huyamos!

Capi miro a Krämse sin poder creerselo y contemplo mas detalladamente el navio. Era bastante oscurote para su gusto, tenias velas negras y rasgadas y no parecia encontrarse en muy buen estado. Echo un vistazo con su catalejo y pudo comprobar que sus tripulantes tenian bastantes tatuajes, pendientes, ropas gastadas y al parecer no les importaba mojarse. Dio un respingo cuando se dio cuenta de que alguien le miraba a su vez con un catalejo.

- ¡Nos han visto!
- Son los piratas Tdagn, los mas peligrosos de los seis mares.
- Los mares son siete -observo Trova.
- Nunca frecuentan el Adriatico -respondio seriamente Krämse.

Trova le miro y se echo a reir. Vale, no podia estar de mal humor mas tiempo rodeado de tanto loco. Le dio tal ataque de risa que los truenos apenas podian silenciar sus carcajadas. Tanto, que ni siquiera se dio cuenta de que los piratas se aproximaban a la orilla.

- Creo que teneis un tesoro que me pertenece...



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños amigos!

07 enero 2011

Nymrä

Un hermoso castillo de arena brillaba a la luz del sol del amanecer mientras las olas lo bañaban suavemente llenando el foso que habia a su alrededor. Trova bostezo sonoramente y se restrego los ojos, aun medio dormido.

- ¡No era una pesadilla! -gimio. - ¿Que pasa? -contesto una voz somnoliente cerca de el.
- ¡Arriba grumetes, hay musho que hacehr! 

El Capi aparecio alegremente y les tendio unos cocos abiertos de forma irregular. Trova le lanzo una mirada asesina e Ione cogio el suyo y lo probo cuidadosamente. 

- ¡Suerte que soy un exshperto superviviente! no es la primera vez que eshtoy en esta izla -comento el Capi mientras los miraba fijamente, a lo que Ione se sonrojo un poco al recordar su "motin del te".
- Que bien, entonces... sabras donde podemos buscar... -empezo Trova, incapaz de reprimir sus bostezos. - ¡Capi! ¡venga un momento! 

El Capi se fue dando saltos y Trova lo miro alucinado, ¿habria hierbas alucinogenas en la isla? 

- ¿Como puede estar tan contento?
- Supongo que le gustara probar ante todos sus dotes de superviviencia. 


Trova gruño algo ininteligible e Ione se echo a reir.

La mañana transcurrio placidamente mientras los marineros se repartian en grupos para cuidar del fuego, buscar agua y comida y algunos se aventuraban en el mar para buscar restos del naufragio que pudieran servirles de algo. El Capi aprovecho lo que quedaba de lona de su anterior tienda de campaña y junto con algunos marineros construyo una bonita cabaña a la que le colgo el timon del barco como adorno. Ione se colo sigilosamente y tallo una mariquita en una de las ramas, lo que hizo sonreir a Trova. 

- ¡Cada dia hare una cabaña! -grito el Capi, lleno de orgullo. - Espero que no estemos aqui tanto tiempo -susurro Trova, mirando a la tripulacion. - ¡Y ahora, a hacer señales! 

Ione se echo a reir a carcajadas y cogio su flautin para tocar una alegre tonada mientras Trova hacia gestos de estrangulamiento hacia el Capi, que afanosamente trataba de encontrar el mejor angulo para que el sol se reflejara en el espejito. 

- Me voy a... lejos de aqui -dijo Trova, que se alejo entre la espesura de la isla 

Ese Capi era un tipo divertido, de eso no habia duda, pero no tenia dotes de capitan. El tenia que ser el autentico capitan, seguro que Ione lo apoyaba... -pensaba Trova mientras apartaba distraidamente la hojarasca de los arboles- ¡pues si que estaba en medio de una jungla! Mientras cavilaba toco algo con un tacto extraño y retiro la mano inmediatamente mientras un hombrecillo surgia entre el ramaje y se le enfrentaba. 

- ¡Mounstro!
- ¿Disculpe?
- ¿Que hace en mi isla?
- ¡Y a ti que te importa! 


El hombrecillo, que apenas media metro y medio, le miro divertido mientras se reia convulsivamente, de forma que todo su cuerpo se movia al compas de sus carcajadas silenciosas.

- ¿De que te ries?
- ¿Es usted un naufrago? le informo de que esta isla es de mi propiedad, llevo aqui mucho tiempo. ¿Esta usted solo?
- No, toda mi... la tripulacion hemos naufragado.
- Entonces lleveme con su capitan.
- Si se empeña...

Trova y el gordezuelo hombrecillo se dirigieron a la playa, en la que el Capi daba lecciones a un grupo de marineros sobre pesca.


- El truco esta en que el pez no suelte el anzuelo...
- ¡Capi! este señor quiere hablar con usted...
- ¡Ione! -grito el hombrecillo.
- ¡Krämse! -exclamo la joven soltando su flautin.

Ambos corrieron y se dieron un fuerte abrazo mientras el Capi los miraba boquiabierto y el pez que habia logrado pescar se escapaba entre sus dedos.


- ¡Capi! este es Krämse, uno de mis mentores.
- ¿Por que viste asi? -pregunto el Capi señalandolo, puesto que el hombrecillo vestia tan solo con unas hojas de platanero a modo de taparrabos y unos colgantes tribales que parecian hechos a mano, ademas de las mejillas pintadas con sendas rayas rojas.
- Me pregunto como vestiria usted si llevase aqui dos meses.
- ¿De modo que por aqui no pasan barcos? -pregunto Trova, con cierto deje de desesperacion en la voz.
- De vez en cuando... -se limito a responder Krämse.

El hombrecillo les relato como su barco habia sido tomado por piratas y le habian arrojado al mar cerca de aquella isla con la esperanza de que no pudiera sobrevivir, aunque como estaba claro si que lo habia logrado. Tambien les conto que aquella isla tenia mucha fruta y algunos animalillos que podian cazarse con facilidad siempre y cuando se tuviera buena punteria.

- Me enseñaron a disparar, ¡que horror! -dijo señalando una cerbatana que habia construido- y tenia mucha punteria, seria muy bueno matando a la gente de lejos. Soy bueno matando.. Me da pena por los animalitos, ¡pero hay que comer!
- Si, esta isla debeh estar de moda -comento el Capi mirando a Trova e Ione, que se sonrojo de nuevo.
- Y algunos sobreviven mejor que otros... -insinuo el ojiazul.
- ¿Como..?
- Bueno, ahora que somos tantos podriamos tratar de construir una balsa y escapar de aqui -dijo Krämse.
- ¡Buena idea! ¡todosh a sus puehtos! ¡arriad los arboles! ¡usemos el timon! -se entusiamo el Capi.

Ione y Trova fueron encargados de buscar los arboles con la madera mas resistente por lo que tuvieron que dirigirse hacia lo mas profundo de la selva junto con el mentor de la chica.

- Voy a matar al Capi... ¡wii! voy a matar al Capi... ¡wii! -canturreaba Ione, ya que solo contaban con un cuchillo oxidado para talar.
- Podemos utilizar unas sogas, las tengo en mi cabaña -sugirio Krämse.
- Vale, ¿donde esta?
- Al abrigo de los arboles, en un pequeño claro. Por las noches sopla mucho el viento y claro, luego te quedas para alla. El viento aulla mucho, puede volverte loco. Mejor hacerse una cabaña en un buen sitio que luego estar llorando por las esquinas -empezo a reir.

Trova lo miro de soslayo como queriendo evaluar sus facultades mentales mientras Ione le guiñaba un ojo, Krämse era un tipo muy bromista. Por fin llegaron a la cabaña, cogieron las sogas y se dirigieron a la jungla.



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños aventureros!

07 enero 2010

The Seven Oceans

Habian pasado unos cuantos meses desde su ultima aventura y alzaran donde alzaran la vista solo se veia la vasta extension del mar. Un par de jovenes se encontraban en cubierta mirando hacia el horizonte y charlando.

- Es vasta hasta decir ¡basta! -comento Ione a su amigo Trova, aburrida de tanta agua y tan pocas emociones.
- Si, me pregunto si arrojando al Capi tendria algo mas de interes -contesto Trova, cuyos ojos parecian aun mas azules al reflejar el mar.
- Jajaja, no creo... al fin y al cabo es el unico que nos proporciona alguna diversion. ¿Recuerdas la semana pasada cuando se le atasco la navaja en aquel tablon, lo arranco y se lo llevo a su camarote?
- Si -dijo Trova sonriendo- pero eso no es suficiente para entretenerme.

Suspirando, Ione cogio su flautin y comenzo a tocar una alegre tonada marinera. Algunos bucaneros se acercaron y comenzaron a bailar entre ellos torpemente, haciendo que esta vez Trova se riera de verdad.

- ¡Se acerca una tormenta! -dijo el Capi con voz tetrica, apareciendo con una indumentaria con la que parcialmente se ocultaba entre los colores del barco- ¡arriad la vela mayhor!
- ¿Seguro? -pregunto un bucanero listillo- creo que lo mejor seria dejarla puesta para alejarnos rapidamente aprovechando el viento del este.
- Make me an offer... -contesto el Capi imitando al padrino.
- ¿Perdon? -pregunto el mismo bucanero.
- Hazle caso anda, el sabra -interrumpio Trova- ademas, ya esta empezando a llover y como una racha fuerte de viento nos haga naufragar me las pagaras.

Ante esas palabras los demas marineros decidieron seguir las ordenes del capitan y arriaron la vela. Ione siguio tocando el flautin hasta que alguien le pidio amablemente que colaborara con la tripulacion y esta empezo a trabajar como lo hubieran hecho tres marineros, razon por la cual tres bucaneros corrieron disimuladamente a refugiarse en la bodega de la fuerte lluvia que en aquel momento azotaba el barco.

- ¡Coged esa soga! ¡atadla al cañon! -gimoteo el Capi, viendo que su precioso barco empezaba a hundirse por culpa de la tormenta.
- ¿No seria cosa de ocuparnos de los que han caido por la borda? -pregunto Trova.
- ¡No! ¡ellos saben nadar! ademas hay una isla ahi mismo.
- Que casualidad... -penso Trova mirando hacia donde el Capi señalaba.
- ¡Pero son seres humanos! -grito Ione mientras le acercaba la soga.
- ¡Mi barco no se puede defender!

Una ola gigantesca engullo el barco durante unos minutos haciendo que la mayoria de la tripulacion cayera por la borda.

- ¡Mi barco! ¿¡que haces!? -pregunto el Capi a Ione, que estaba arrancando uno de los tablones con mariquitas talladas.
- ¡Hacer algo util! -dijo, y se arrojo por la borda seguida de Trova, que habia arrancado el timon y en ese momento le echaba una soga al Capi atandolo por la cintura.
- ¡¡¡Aaaah!!! -grito este.
- ¡Asi no se escapara! -dijo Trova manteniendolo a flote mientras el barco se hundia -¿no querias emociones?
- ¡No asi!

Tras un largo rato manteniendose a flote a duras penas agarrados a distintos objetos del hundido barco y con el Capi meciendose comicamente encima del timon, la tormenta amaino. Los tripulantes, todos sanos y salvos, trataban de encontrar una solucion a su arriesgada situacion.

- ¡Tierra a la vista! -grito uno que agarraba un catalejo.
- ¡Que suerte! -suspiro Ione, que se cansaba de agarrar al lloriqueante Capi.
- No puede ser... la tormenta a debido desviarnos muchisimo -dijo Trova.
- ¿Por?
- ¡Es Nymrä!
- ¿Otra vez?

Haciendo uso de los tablones llegaron a la isla agotados y casi al anochecer.

- ¡Mira! -dijo Trova casi sin aliento pero riendose- ¡la bandera!
- Jajaja, si, la bandera...
- ¡La isla del tesoro! -se alegro Capi- tal vez ahora entre todos podamos encontrarlo. ¡Pero antes, un castillo de arena!
- ¡¡Pero que no hay tesoro!! -se impaciento Trova, que estaba hambriento y helado y no entendia como el Capi tenia energias para comenzar a construir un castillo.
- ¿Ah?
- Vamos a hacer un fuego -propuso Ione- mañana quizas podamos acercarnos al barco hundido y coger cosas utiles.
- Bienvenidos a Robinson Crusoe -dijo Trova, y se fue junto a Ione a buscar madera.




Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños majos!

07 enero 2009

Pirates

El muelle estaba lleno de gente. Ione se paseaba de arriba a abajo esperando ser aceptada entre la tripulacion de aquel barco. Habia oido extrañas historias acerca de ese navio, de las aventuras que habia corrido y todos los tesoros que sus piratas habian encontrado. No deseaba poder ni riquezas, solo ser libre en el mar y vivir experiencias nuevas, disfrutar de los cielos estrellados y nuevos tipos de musica. Si, la musica marinera seria algo enriquecedor. Nunca le habian asustado las aventuras y esta prometia ser una de ellas.

A lo lejos diviso a un tipo extraño, vestido con una camisa de cuadros a colorines y con una sonrisa de oreja a oreja. Llevaba un curioso sombrero de pescador y gracias a la luz del sol pudo apreciar un pendiente en su oreja izquierda. ¿Seria el capitan?

- ¡Rapido, tenemos que formar!

Ione se giro. A su espalda se encontraba un chico de pelo claro y ojos azules, con algunos pendientes y pinta de bucanero. Antes de que pudiera decirle nada, un empujon la obligo a ponerse en la linea que habian formado las demas personas que querian ser parte de la tripulacion

- Bueno, bueno, ¡asi que esta es mi nueva tripulacion! -dijo el hombre de la camisa de cuadros- veamos, tengo que elegir bien, la aventura que nos espera es peligrojsa y necesitho a gente preparada.
- Tiene pinta de rarito... ¿eh? -pregunto el chico de ojos azules a Ione.
- Si... supongo que es por efecto de la camisa y el gorro.
- Ya veras cuando lo conozcas... esta medio loco. Tendras que procurar no reirte con sus cambios de cara... ¡mira!

El capitan abria y cerraba los ojos mientras sonreia a la gente y le decia si podia unirse a su barco o no. No parecia tener un criterio especifico, solo elegia al azar.

- Gracias por el consejo -contesto Ione- por cierto, ¿como te llamas?
- ¡Ah! me llaman Trova. ¿Y tu eres..?
- Ione. Vengo de las tierras septentrionales a ver si corro alguna aventura.
- Genial, yo soy del sur. Seguro que lo pasaremos bien, sobre todo con el Capi.
- Jaja, el Capi...

Justo en ese momento el Capi se paro frente a ellos. Les sonrio y comenzo a rascarse el muslo de forma violenta. Ione y Trova se quedaron paralizados, entre horrorizados y partiendose de risa. Como sus caras no reflejaron nada en especial, el Capi decidio aceptarlos.

- ¿¿Tu has visto eso?? -dijo Ione cuando se alejaron rumbo al barco.
- Prefiero no pensar en ello -contesto Trova traumatizado- Este tipo es mas raro de lo que me esperaba.

Una vez en el barco, los dias se sucedieron con rapidez y cierta monotonia. Al menos toda la monotonia que podia haber conviviendo con el Capi, al que de vez en cuando le daban ataques suicidas y se asomaba peligrosamente por la borda. Por suerte, nunca hubo nada que lamentar. La mision cada vez les parecia mas lejana. El Capi les habia prometido oro, plata, diamantes y muchas mas cosas si le ayudaban a encontrar la Isla de Nymrä, claro que no era muy listo y se habia adueñado de una brujula que en lugar de marcar el norte marcaba el noreste, lo que hacia que se perdieran cada dos por tres. Ione trato de enseñarle las ventajas de seguir las estrellas, pero el Capi era un tipo con los pies sobre la tierra o en su defecto en el mar, asi que al final lo dejo por imposible y se dedico a tallar pequeñas mariquitas por el barco a las que llamaba "Capi I, II, III" y asi sucesivamente. Una compañera de viaje le sugirio que podia dibujar mariquitas hembra llamadas "Capitina" e incluso una pequeña familia, e Ione se dedico a su labor aparte de tocar el flautin.
Por su parte Trova se dedicaba a bromer con la tripulacion, prometerles que les pasaria hierbabuena por la disquetera -algunos hasta picaban- y reflexionar acerca de si merecia la pena seguir con la mision o coger una balsa y volver a tierra.

- ¡Tierrha ja la vishjta!
- Pero bueno, ¿cuando aprendera este hombre a pronunciar?- dijo Ione, harta de los balbuceos del Capi.
- Dejalo mujer, es que se emociona -dijo Trova divertido.
- ¡Tierra a la visjta! ¡Nymrä!
- Nymrä, fijo...
- ¡Eh! ¡que va a ser que si! ¡mira!

El Capi apuntaba en direccion a una pequeña isla que parecia desierta en la que oscilaba una bandera. Trova cogio un catalejo y vio que ponia "Nymrä, paraiso de vacaciones, ¿digame?"

- Si no fuera porque es imposible diria que esto es obra de Whers...
- ¿Conoces a Whers?
- ¡Claro! hablamos de la bucanera que puso nombre a islas como Ëyran, Sülireh o Pâyua.
- ¡Si! ¿sois amigos?
- Si. De hecho estoy por dejarle un mensaje en una botella cuando lleguemos a la isla.
- ¿Pero no decias que era imposible que fuese cosa suya?
- Quien sabe... por si acaso. Ya me ocupare de dejarlo de forma que solo ella lo entienda.

Una vez llegaron a la isla el Capi comenzo a dar saltos de alegria pensando en todas las riquezas que obtendria. El resto de marineros mas bien se extrañaba por la bandera, pero el Capi no dejo que le quitaran la ilusion. Mientras, Trova dejo el mensaje cifrado en la botella.

- ¡Mirad camaradas! ¡un msapa del tesoro! ¡que biehn nos viene! - El Capi habia desenterrado un mapa cerca de la bandera y lo observaba minuciosamente. Ione se echo a reir en cuanto vio la tipica calavera con los huesos cruzados y debajo la frase "cuidado, bandera venenosa". Trova le dijo que eso era una copia barata de Futurama y que demostraba que todo era una broma de Whers - ¡vamos a buscarlo!
- ¡No! ¡propongo el motin del te! -grito Trova a pleno pulmon.
- ¿Como..? -el Capi no salia de su asombro. De pronto toda la tripulacion lo rodeaba con sacos de te y parecia que querian arrojarselos - ¿de donde sale tofdo ese te?
- ¿Importa eso? -contesto Ione, guiñandole un ojo a Trova. Llevaban demasiado tiempo planeando la treta como para ahora echarse atras.
- ¡No entiendeo nada! ¡solo quiwero el teshoro!
- No hay ningun tesoro Capi... ¿pero en serio no te extraña esa absurda bandera?
- Pues... me parece graciosa.
- Entonces lo pasaras genial aqui solo. Tomamos el barco y te abandonamos. Seremos benevolos, te dejamos tu brujula y un saco con utensilios como un chubasquero, un libro de plantas comestibles en el desierto, ron, sal... ¡a ver como sales de esta! No te preocupes, dentro de tres dias pasaremos en un barco por ti. Es solo una ligera prueba de supervivencia.
- ¿No se le ocurrian ideas raras? -susurro Trova al oido de Ione -ya sabes que se le va...
- Na, tranquilo, es inofensivo hasta para si mismo.
- ¡Bien! -volvio a gritar Trova- ¡ahi te quedas!

Toda la tripulacion, ahora al mando de Trova e Ione, dejo a un atonito Capi en la isla.

- ¿Sera cierto que esta bandera es venenosa? -se pregunto el Capi mientras veia alejarse al barco. Mmhmh...


Tres dias mas tarde, Trova e Ione fueron a recoger al Capi. Se encontraba en un estado bastante aceptable, habia montado una bonita tienda de campaña y se habia hartado a hacer señales con fuego, el espejito y otros utensilios. Confeso que habia cogido una borrachera el primer dia con el ron -yo me hubiera limpiado ese corte, penso Ione al observar un rasguño en el brazo del Capi- y que el libro le habia sido util. Cuando se lo llevaron, pidio que alguien revisara la isla con cuidado, no fuera que encontrara la bandera venenosa y a ver si encontraba el tesoro del mapa...




Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños bollus!