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26 septiembre 2020

Ignition (Have you ever)

La primera puerta la llevaba a un mundo de plagio (porque le sonaba de haberlo visto en alguna peli y en sus sueños) en medio de un bosque tenebroso. Avanzó con cautela con El Palomitero a su lado sin saber qué se encontraría o qué peligros enfrentaría. Lo de ser inmortal la tranquilizaba, pero ya no estaba segura de encontrarse realmente a salvo... ¿Y si le daba un chungo mientras dormía? ¿Podía ocurrir? No recordaba casos en la literatura, pero eso no significaba que no hubiera. Su rostro se nubló y varios interrogantes, uno en especial, empezaron a rondar por su mente como la neblina que se formaba lentamente a su alrededor.

- ¿En qué piensas? Creo... que hay algo que necesitas compartir... ¿No es cierto? -preguntó el chico.
 - Yo... Me da vergüenza decírtelo... -susurró Ëve, repentinamente tímida. El Palomitero hinchó el pecho y el corazón le comenzó a latir desbocado.
- Ëve -dijo deteniéndola y sujetándola suavemente por los hombros- tu siempre puedes hablar conmigo. De lo que sea. 
- Pues... Es que... 
- Vamos, no te preocupes. Cualquier cosa -la animó con una sonrisa que mostraba pura felicidad y serenó a la muchacha.
- Bueno... ¿Qué es un adalid?

La sonrisa se borró del rostro del joven, que esperaba una romántica declaración onírica, pero enseguida volvió a iluminarle. 

- Pues un adalid es un caudillo militar, aunque también se usa la palabra para designar a un guía o cabecilla de alguna corporación, escuela, etc... Vamos, que soy tu guía y protector en este sueño.
- ¡Aaaah! -suspiró Ëve más tranquila. Entonces había elegido bien.
- ¿Eso era todo? -preguntó el chico, un poco dolido.
- Sí, ¿por? 
- No, por nada...

No, no era todo. ¿Pero cómo iba a decirle que se había enamorado de él en sueños y que seguramente saldría con él si existiera en la vida real porque estaba buenísimo y encima era un encanto? Ni loca. 

- ¿Dónde estamos?
- Pues la verdad, me recuerda al sueño del bosque y la piña...
- ¿Cómo..?
- ¡Oh! Nada, no me hagas caso -sonrió la chica. 

Ëve siguió caminando tratando de no pensar en nada más que en llegar a la siguiente puerta y miró hacía arriba. Se notaban las aristas neón del cubo y el bosque, a pesar de estar encerrado en él, parecía enorme. Pero aquel cubículo era muy pequeño. Suponía que las dimensiones reales no regían en aquel mundo de fantasía...

- ¿¿Qué demonios es esto??

La chica miró a donde apuntaba su amigo. En medio de un claro, en una mesa de área recreativa había... ¿Un juego de Línea Directa?

- ¿En serio?
- Parece que tienes que jugar.

Ëve le miró y luego miró al tablero, formado por caras y cubos y puertas. Menudo lío. 

- Creo que tienes que marcar... Y ligarte al tío más bueno... -soltó un bufido imperceptible- y así abrirás esa puerta.

Una puerta semi-transparente surgió de la nada al ser mencionada y la muchacha la miró, dubitativa.

- Pero también hay una puerta allí -señaló a su izquierda- y en el techo...
- Sí, e incluso en ese lago -apuntó su amigo- ah, vale, según las instrucciones una de las puertas se abrirá dependiendo de tus elecciones y será la que debas traspasar para pasar a la siguiente sala -explicó mientras leía una de las tarjetas.
- Vale...

La chica cogió el teléfono y se dispuso a marcar, observando las fichas. ¿Cuál de todos era el más guapo? ¿Y por qué no podía fijarse en la personalidad? Ah, claro, que era un juego... ¿Pero no se supone que ellos ligaban contigo y te daban pistas? ¿Y era necesario que estuvieran semi-desnudos? ¡Malditos sueños medio porno! 

- Pues venga, este -dijo cogiendo al que le parecía más buenorro.
- Se parece a mí...
- ¿En serio? 

Mierda, era casi idéntico.

- Bueno, que... que voy a llamar y eso.
- Sí, si...

Tras un largo rato de llamadas absurdas, voces electrónicas y varias puñaladas traperas a sus amigas -¡el juego lo tenía todo!- acabó ligándose a Ohm Pal-ro-miet (le sonaba como árabe) y la puerta de madera tallada con hojarasca que se encontraba más a la izquierda se abrió. Menos mal que no se había liado con el que se parecía al taxista de joven... 

- En serio, me van a denunciar por plagio...
- ¿Por qué?
- ¡La Historia Interminable!
- No, mujer, eso es un homenaje...
- Bueeeno... 

Traspasaron el umbral y se encontraron en una galaxia muy, muy lejana... Vamos, por la pinta ella suponía que estaba lejos, no se solían ver nebulosas en el cielo terrestre. Y al parecer la originalidad no iba con ella en esos momentos, así que esperaba robots y espadas láser en cualquier instante, o alguna chorrada sacada de alguna peli... ¿de terror?

- Ahí están tus puertas.

La chica no quería ser borde -con gracia- pero la verdad que su amigo dejaba un poco que desear como guía. Que las puertas estaban allí ya lo veía ella. Bueno, pero le había explicado como jugar al Línea Directa, punto para él. Ay, ¿por qué sus pensamientos parecían tan inconexos otra vez?

- Mira, esa es la forma de abrir puertas.

En un tablero que por un segundo le pareció una Ouija -pero no, por Dios, solo era un tablero con símbolos extraños y un dado plano- comenzaron a aparecer unas cartas hermosísimas confeccionadas de estrellas -no tenía otra forma de describirlo- en cuyo reverso ponía "Yo nunca".

- ¿"Yo nunca"? -repitió ella, desconfiada.
- Parece que es el próximo juego... -dijo El Palomitero observando cómo varios fuegos se encendían alrededor de la mesa de meteroritos.
- ¿Y el alcohol y las desinhibiciones?
- ¿Disculpa? -rió él.
- ¡Oh! Nada, la costumbre terrenal-se avergonzó ella.

El comienzo del juego no fue nada del otro mundo, las preguntas eran bastante inocentes y pronto descubrieron que según sus respuestas los fuegos crecían o disminuían formando puertas... Y un misterioso agujero negro que le daba un mal rollo impresionante... ¿Sería un agujero de gusano y al final acabarían en algún sitio aún más extraño? 

- Oye, las preguntas van subiendo de tono... -comentó El Palomitero, que empezaba a sonrojarse con algunas de las cuestiones.
- Ya... Pero mira, esas tres puertas están casi completas... Alguna hemos de atravesar -oy, oy, ¡pero qué bien hablar! pensó. 
- En fin... -se resignó el chico, comenzando a contestar profundas intimidades. Ëve lo estaba pasando casi peor que él pero se estaba enterando de cosas jugosas... De un pegaso maligno tenebroso. Y sexy ¿No les tocaría nunca más ser corceles? Bien, tenía que frenar esos pensamientos pervertidos fruto del juego y concentrarse.

- Hala, ya está... -suspiró El Palomitero, exhausto. Esa puerta reluce y se ha abierto.

Una preciosa puerta estelar brillaba entre las demás con el fuego aún adornando su marco. Ëve se levantó y en un acto de pura osadía tomó la mano del Palomitero.

- Vamos allá -sonrió, confiada. 
 

Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños, guapísima!

26 septiembre 2019

My Bloody Valentine

Por un momento, nadie dijo nada. ¿Acaso no se daba cuenta de que pedía imposibles?

- ¿Acaso no te das cuenta de que pides imposibles? -preguntó el taxista, leyéndole la mente a todos.

Ëve se quedó callada, pero pronto una sonrisa iluminó su rostro.


- Bueno... Estamos en el reino de los sueños, ¿no? ¡En el mundo onírico cualquier cosa es posible!
- No funciona así... No existe ese tipo... de libertad... -le respondió El Mirón Cara Plana.
- Por una vez tengo que estar de acuerdo con ellos... -asintió el kelpie.
- ¡Pues vaya truño!

La chica se desesperó. ¿No había forma de salir de aquella pesadilla? Miró a su alrededor... De verdad que aquel sitio le resultaba de lo más familiar...

- Oye...
- ¿Dime?

El taxista miró a Ëve de forma tan intensa que la chica retrocedió. ¿Qué demonios le pasaba?


- A mi no me importaría pagarte la carrera...

¿Por qué de repente todo se volvía incoherente? Un cristal estalló en la parte superior de la aireada mansión y una de las lámparas de araña osciló peligrosamente en el techo.

- El Gran Creador ya nos convocó una vez... -siguió, impertérrita- podría volver a ocurrir... Si hacemos algo... Y el Gran Creador quería que regresase... ¡O eso me contaste! -señaló con dedo acusador y gesto teatralizado -no sabía por qué, pero le apetecía- al kelpie. 
- También te dije que el Gran Creador sabía que harías esto, unirte a esa pandilla de desgraciados, y perderías tu oportunidad de volver...

En serio, que confusión. Mañana iba a despertarse agotada. ¿Se despertaría, no? No estaba preparada para abandonar la tierra, aunque realmente le picaba la curiosidad... ¿Y si todo era fruto de su salvaje imaginación?

- ¿Entonces el Gran Creador quiere que regrese pero no puedo verlo? ¿¿Es esto un acto de fe, maldita sea??

La lámpara de araña se desprendió del techo y cayó estrepitosamente en medio de la sala.

- ¡Ay! La... La... ¡CHAN CHAN CHAN, la casa!

Se empezó a reír a carcajadas. Toda la caótica situación que la desbordaba parecía poder canalizarse a través de su risa, que pareció contagiar a sus amigos  -aunque le dio la impresión de que La Rubia Zorra y Pini se reían más por compromiso que por otra cosa- mientras que el kelpie permanecía serio. Una pareja salió de la nada y comenzó a enrrollarse en el sofá y su risa se volvió más fuerte. ¡Oh, no, una mezcla entre la casa del terror y la peli porno!



Todo acabó en un suspiro.

Se encontraba nuevamente sola, en medio de la nada. Una nada curiosa, porque parecía una jaula, un cubo, de colores oscuros con trazas de neón que iluminaban ciertas partes y ángulos. Las aristas, concretamente. Y el cubo parecía estar hecho de cubículos, de pequeños cubos que formaban una colmena de preguntas y respuestas, y preguntas sin respuesta y respuestas a ninguna pregunta. Qué mal.

- ¿Hola? 

Su voz hizo tanto eco que tuvo que taparse los oídos, pues le hacía daño y parecía penetrarle hasta el cerebro. ¿Donde se encontraba?

Caminó por el cubo, que parecía no tener fin, aunque veía claramente sus dimensiones. No era un laberinto, pero estaba cautiva. Se sentía muy sola, muy perdida. Se pellizcó intentando despertar, pero no logró nada. Quizá su mente y su cuerpo se encontraban demasiado desconectados en aquel momento como para poder dominarse. ¡Qué contrariedad!

- Nunca saldrás de aquí.

Ëve se quedó enmudecida. Esa... voz... Todo su cuerpo astral, onírico, real, se echó a temblar. Las lágrimas comenzaron a caer sin control por su rostro. Era cierto.


- No... -musitó como si le hubieran arrebatado lo que más amaba... Su libertad...

- Querías verme. Quería verte. Te quería. Sin pecados. Perfecta. Redimida. En la Tierra. ¿Por qué has vuelto?


¿Por qué había vuelto? No tenía ni idea. Aquel sueño en la discoteca, tanto tiempo atrás, lo había cambiado todo. Ella no lo había pedido, ni siquiera solía recordar sus sueños, aunque ahora fueran tan vívidos. Ellos habían vuelto a por ella.

- Ellos...

Ellos ya la habían traicionado una vez. ¿Sería esta su última felonía? ¿O era todo cosa del kelpie? De verdad que ya no sabía en quién confiar, ni siquiera si en esa voz...

- ¿Sabrás salir de aquí con vida?

No sabía si saldría con la mente entera. 


Empujó una de las paredes del cubo y esta se abrió. Comenzaba la aventura.

- Elige tu adalidad.
- ¿Mi..?

Dos personas se le vinieron a la cabeza. El Palomitero. El Mirón Cara Plana. ¿Qué era un adalid?

- Yo... El Palomitero...

Su corazón le elegía a él. Aunque si un adalid iba a ser algo malo hubiera escogido al taxista, o incluso a Pini... Jajaja, ¡qué mala era! La sonrisa se le borró al punto. ¿Era... mala persona? Así se lo habían dado a entender todos...

Por un instante perdió las fuerzas y se derrumbó en el suelo del cubo, que desprendía ciertos rayos rojos de neón. ¿Se merecía todo aquello? La figura del Palomitero se formó como en un sueño -si es que aquello tenía sentido- a su lado.

- Estaré a tu lado por siempre, Ëve.

Ay, mira que ella no era especialmente romanticona, pero esa frase la derritió. ¿Podría dejar de tener cambios de humor tan bruscos? Le resultaba incómodo y extenuante... Con fuerzas renovadas, como si se hubiera comido una buena ración de patatas fritas de bolsa con chocolate -¿y esa idea?- se levantó. ¡Claro que saldría del cubo maldito de su fantasía! 



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños neni!

26 septiembre 2018

Insomniac (Jaded)

Y otra vez la bruma oscura y perlada que la transportaba a lugares extraños y recónditos de su mente. Estaba harta, quería saber la verdad y la quería ya. Se sentía medio centauro, una sagitario en el cuerpo de una libra, con pensamientos inconexos por culpa de los recuerdos difusos que le venían a la mente y no sabía si eran reales o no... ¿Tal vez vidas pasadas? ¿Se había pasado viendo el Canal Historia en casa?

- ¿En qué piensas?

No respondió. El kelpie alazán la miraba con ojos tiernos y había algo en su mirada que le daba muy mala espina de repente. Era una criatura encantadora y precisamente por eso no se fiaba de ella. Aunque le había contado la verdad... O al menos cosas interesantes sobre su pasado, su imaginación, o lo que fuera. 

- ¿Dónde estamos?

Ëve miró a su alrededor y vio una mansión moderna con amplias cristaleras y sendos ventanales. Le resultaba tremendamente familiar... ¿Quizá pertenecía a algún ancestro?

- Tú nos has traído aquí.
- Inconscientemente.

El kelpie la miró con ojos oscurecidos, cuya malignidad fugaz se borró en un pestañeo. 

- Estas muy confundida, descubrir existencias pasadas agotaría a cualquiera. Incluso a una mágica criatura de gran poder como tú. 
- Dijiste que tengo poderes divinos...

El alazán la miró con cierta reverencia y temor, lo que le sorprendió.

- Así es.

Ëve le miró pero el corcel no dijo nada más.

- ¿Y dónde están?

El caballo suspiró en un relincho.

- Como te conté, esos poderes te fueron despojados cuando te exiliaron a la Tierra...
- Ya no estamos en la Tierra.
- Claro que sí.

Ëve le miró con extrañeza.

- ¿No pertenece tu mente a la Tierra? ¿No se encuentra tu cuerpo en ella?
- Pues realmente no lo sé... ¿Cómo podría saberlo?
- Tú sueñas... Te transportas a nuestro mundo, pero solo eres una versión astral de ti misma. Aún perteneces a la Tierra y allí se encuentra tu verdadero ser. Si quieres regresar a los brazos del Gran Creador, deberás renunciar a tu forma corpórea...

Oh, más sorpresas. ¡Qué oportuno! Un chasquido en la mansión parecía coincidir con sus ofuscados pensamientos.

- Si regreso... Quiero regresar con mis amigos.

El caballo ahogó un grito de furia.

- ¿Con esos traidores? -se escucharon más crujidos- ¿Los que renegaron de sus actos malignos..? -preguntó el corcel con voz ofendida.
- Ellos supieron antes que yo arrepentirse... Y yo no recuerdo nada de aquel pasado -mintió un poco porque si que había visto retazos de... No quería ni pensarlo- por tanto estuvieron más acertados que yo. Me equivoqué y en aquel momento no eran mis esclavos, eran dueños de sus actos.

No sabía ni lo que decía ni si estaba convenciendo al alazán, que por momentos tomaba la forma de poni achuchable.

- No sabes lo que dices... Pasas demasiado tiempo astral en este mundo y comienzas a perderte a ti misma, tu mente no está hecha para estar aquí si no te acompaña el resto de tu ser...
- Vosotros me arrastráis constantemente hasta este punto, yo antes solo soñaba... Bueno, no recuerdo soñar, yo dormía tranquilamente, y despertaba, y seguía con mi vida. Vosotros interferís en ella.

El caballo parecía enfurecerse por momentos y sintió miedo. ¿Pero no era ella un poderoso corcel con poderes divinos? Seguro que era capaz de ejercer algún control sobre ellos si su imaginación era lo suficientemente fuerte...

- ¡¡¡Ëve!!!

El Palomitero entró como una exhalación en la mansión y la niebla se volvió rosada, como si estuviera cambiando a un sueño romántico de princesas y príncipes azules... ¿Pero en qué estaba pensando?

- ¡Hemos venido a salvarte!

Ay, si es que sus pegasos malignos eran los mejores... ¿Pero qué estaba diciendo?

- Quiero ver al Creador.

Todos se la quedaron mirando anonadados.


Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños guapísima!

16 junio 2018

Ancient Prophecies (II)


El amanecer del bosque sumió en silencio a la oscuridad... Las bestias que rodeaban a la sacerdotisa se inclinaron ante ella como su reina, pues habían visto su poder durante aquella noche eterna en que sus ojos perdieron el brillo nocturno y su opacidad. La naturaleza se volvía cálida con los rayos del sol que iluminaban la verde espesura en la que la magia de la profecía por cumplirse surgía con toda la alegría de su corazón, que llevaba siglos esperando al oráculo y toda la belleza y felicidad que pronosticaba desde los albores del tiempo, desde la creación. Su rostro aparecía en sus visiones con más nitidez que nunca y sus dulces palabras se oían en el viento, acercándose como una brisa que renovaba sus fuerzas y llenaba su interior de sentimientos que jamás había sentido. La poesía lo traía consigo, con los rituales ancestrales que desde el origen colmaban los sueños de los elegidos para estar juntos y unir sus existencias en pos de un mundo más bello donde sus poderes convivieran en armonía con la naturaleza que a otros les había sido negada en las visiones de perfección vacua. La Dryade inhaló el aroma del bosque, que le traía una fragancia que despertó sus pensamientos y recuerdos vívidos de mundos lejanos de utopías y fantasía donde la imaginación era la única puerta hacia la irrealidad para cumplir sus deseos... Los pájaros entonaron sus melodías augurando la cercanía de aquella criatura con apariencia de semidiós cuyo rostro conocía tan bien y cuya sonrisa iluminaba el claro en el que las visiones y sus pesadillas carecían ya de sentido. Desde tiempos inmemoriales estuvieron destinados y por fin sus manos se unían dando la bienvenida a una nueva era de perfección para ambos, con los árboles y la fuente de la vida como testigos de su unión en un beso... 


The end.

07 junio 2018

Ancient Prophecies (I)


Los sonidos del bosque en silencio auguraban el ritual visionario de la Dryade. 

Las imágenes de las profecías se reunían ante sus ojos junto con los últimos rayos del sol del atardecer en el bosque de los druidas, y la realidad se desdibujaba dando paso a la visión... Su rostro misterioso aparecía en sus sueños noche tras noche, nítido como la fantasía que le daba vida en su mundo onírico lleno de utopías... Desconocía al hombre de ojos oscuros que embrujaba con su mirada todo lo que yacía a su alrededor y cuya creación alcanzaba los límites de la perfección, que existía por él en su ilusión... Y bajo el manto de estrellas le juró amor eterno porque los rituales de su mundo no entendían de quimeras ni de sueños... Los búhos ulularon en el bosque y las imágenes cambiaron mostrándole un universo lejano donde los dioses antiguos vivían en su eterna inmortalidad para la creación de designios... Los rituales de la visión ensombrecían las piedras milenarias bajo las cuales los destinos de los druidas habían sido elegidos desde tiempos ancestrales por las sacerdotisas antiguas... La Dryade guardó silencio ante la revelación que veía en sus pensamientos y la profecía que estaba por cumplirse en su existencia... Esencia y misterio nocturno eran un todo aquella noche donde los rituales revivían las constelaciones primigenias, los secretos cobraban voz y en el silencio no se decía nada pero todo cobraba un profundo sentido... Los búhos ulularon y el bosque guardó silencio a su vez para la sacerdotisa... Aquel ritual visionario mostraba los lugares más intrincados de su mente y pensamiento sin que pudiera darles ningún sentido, sin que fuera preciso que el bosque durmiera para oír sus sueños y el latido de su corazón. Los lobos emergían en el claro como una profecía antigua que la miraba desde lejos sin poder alcanzar su cénit, perdida en ensoñaciones de un pasado donde los bestiarios no se escribían porque pertenecían a la era medieval... El trinar fugaz de un pájaro insólito la distrajo con su lirismo vacío en la noche donde solo se oían los búhos, cuya voz se perdía en los latidos de la oscuridad que caía lentamente borrando las estrellas en un mar de nubes negras que auguraba tormenta... Y el silencio era tan venenoso que hasta parecía hermoso en su delirio, cuando no tenía ninguna belleza en su interior y solo portaba ominosa oscuridad consigo, capaz de desterrar a la estrella más bella al infinito... La pesadilla pareció eterna, salvada por instantes de luz de la imaginación de un mundo fugaz de poesía donde el amor existiera al margen del mundo... Pero la niebla tras la tormenta no dejaba que la profecía se perdiese en los albores del fin, el brillo de la esperanza vana iluminaba el claro con su utopía y los pilares de piedra recogían sabiduría para la guerra...

La Dryade, reina de las sacerdotisas, vio el rostro de mirada oscura de sus sueños en el bosque, entre los lobos, el veneno y la poesía, esperando la oportunidad de emerger de las profecías y convertirse en la realidad de un mundo de imaginación. Su historia comenzaba bajo el cielo cuajado de estrellas una fría noche de invierno ante el silencio de los elementos de la naturaleza...


End part I

26 septiembre 2017

Thunder Interlude

No sabía bien por dónde empezar o qué decir. El poni achuchable le había contado una historia increíble sobre sus orígenes, suponiendo que fuera cierta... Un momento... ¿de verdad pensaba que era cierta? ¿Se lo estaba planteando siquiera? Todo era un sueño, fruto de su calenturienta imaginación...

Estúpido taxista con sus movimientos de lengua tratando de parecer sensual... ¡Agh!

 - Ëve, preciosa, ¿estás bien? 

Que el Mirón Cara Plana le preguntara eso con esa voz suya... ¿La había llamado "preciosa"? Y encima el Palomitero parecía celoso... Jajaja, no pudo evitar reírse para sus adentros y sonreírles.

- Claro... Es que el poni...
- Kelpie. Es un Kelpie. ¿Qué te ha contado esa maldita criatura? -preguntó de forma agresiva la Gorda Lesbiana.
- Bueno... preferiría que vosotros me dierais primero vuestra versión y luego si eso os cuento...
- Oh, ya está. Le ha comido la cabeza.
- Yo le comía...

El Palomitero dio un empujón al taxista y Ëve juraría que éste le había respondido relinchando. Se estaba volviendo loca... Pero desde luego ese hombre merecía una buena coz. ¡Si que estaba metida en su papel de caballo! Por algo era la amazona...

- ¿Ëve?
- ¡Ay, perdón! ¡Me he distraído! ¿Me vais a contar la historia o no?
- ¿Qué historia? -aventuró a preguntar Pini Bailón con un tono de voz sospechoso.
- Qué sois, qué hacéis aquí, por qué conmigo... -¡Oh, por qué a mi! gimió en su mente.
- Ya te lo dijimos cuando estuvimos en tu casa, somos personajes de sueños que al ser vívidos salimos de él y cobramos forma corpórea. Nada más.

La chica no se lo creía. Quería creérselo, pero no podía. Cualquiera de las dos versiones era imposible. Y eso no ayudaba en absoluto a aclarar sus pensamientos. 

- Pero es que a mi el poni...
- ¡Kelpie! -rugió la rubia zorra entrando en cólera de repente. Se hizo un silencio tenso. La bruma volvía a cubrir parcialmente el paisaje tropical, símbolo inequívoco de que el corcel andaba cerca...
- Como sea. ¿Existe el Gran Creador?

Varios de sus amigos ahogaron un grito.

- ¿De qué hablas? ¿Vas a ponerte filosófica y existencial ahora? ¡Tenemos cosas importantes que hacer! -exclamó la chica que parecía un chico.
- Pero yo...
- Le ha comido la cabeza -repitió el Palomitero sacudiendo la cabeza entristecido para dar énfasis a sus palabras.
- ¡Que a mí no me han comido nada! -gritó Ëve mirando inconscientemente al taxista.
- Actúas de forma extraña...
- ¡Vosotros si que estáis raros! ¡A que me voy con el kelpie!

Se arrepintió instantáneamente de sus palabras. La bruma cubrió su mente sin dejarla pensar y unas extrañísimas visiones pasaron a toda velocidad ante sus ojos. Parecían fragmentos de recuerdos de una vida pasada donde se veía como Pegaso cometiendo actos atroces de los que no sería capaz de hablar si alguien le preguntara. Y se veía a su vez en su vida humana, pero como si al mismo tiempo pudiera ver el Pegaso de su interior tratando de rebelarse contra todo y desafiando a ese Gran Creador del que sus amigos no querían ni oír hablar.

- ¡Ëve!


La joven abrió los ojos y se vio en su habitación. El eco de sus voces todavía resonaba en su mente. Era más feliz cuando era incapaz de recordarlos, la verdad... ¿Qué? Incapaz de recordar sus sueños.

- Mis sueños, no a mis amigos...

Se incorporó en la cama y se restregó los ojos con poco cuidado. Empezó a ver puntitos de colores y miró alrededor. Figuritas de caballos y un peluche la observaban desde diferentes ángulos de su cuarto. ¿Por qué tenía que soñar esas cosas tan raras? Incluso dudaba de que los personajes de sus sueños realmente hubieran cobrado vida. Tal vez estaba enferma y tenía alucinaciones... O estaba muy borracha y tenía delirios.
Se levantó y encendió una luz. Buscó en las estanterías hasta dar con uno de sus libros de psicología. Suspirando desganada lo abrió y comenzó a buscar algo, alguna respuesta a su complejo estado mental. 

- Si fuera Freud está claro lo que diría sobre mi... Jajaja, en fin... -no pudo evitar acordarse del grimoso taxista aunque le hiciera poca gracia.


Pasó largo rato desvelada buscando en sus libros algo que pudiera esclarecer lo que le ocurría. No parecía un brote psicótico, ni nada inducido por medicinas extrañas que pudieran haberle echado en la copa alguna noche de fiesta. Ni drogas que actuaran en ciertos momentos sí y en otros no... La locura comenzaba a cobrar fuerza como hipótesis, pero quería descartarla como fuera. Era joven para ello. Oír relinchos en el salón tampoco servía de mucho.

- Bueno, como aquella otra noche... Ah, pero ya es de día... -dijo contemplando a través de los agujeros de la persiana.
- Sí, ya es de día.

Dando un grito se giró y vio al kelpie en su cuarto.


Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños, chuli!

26 septiembre 2016

Dark horse












¿Recuerdas?

Eres una criatura mágica, como nosotros. Pegaso, kelpie, unicornio... no importa. Perteneces a una raza de corceles indómitos, maravillosos, con poderes divinos. Estos poderes te fueron arrebatados cuando te desterraron a la tierra, aquel extraño planeta perteneciente a otra realidad, a otra esfera del entendimiento. Donde la magia no existe, y si lo hace es clandestina, secreta, enigmática... Los ignorantes la desmienten, los elegidos la temen... La reverencia que se tienen a los poderes que no alcanzan sus mentes hace que nieguen toda posibilidad de su existencia. Salvo en sus sueños... En sus sueños son libres, pueden hacer lo que quieran. Hazañas que jamás imaginarían en su vida real. Sueños prohibidos por su violencia, su ambrosía, su letalidad...

Un día, el exilio te escogió por tu rebeldía. Liderabas un grupo de pegasos malignos tenebrosos como el azabache. Eras su reina, su diosa, lo harían todo por ti... pero te traicionaron. Cuando el Gran Creador os convocó a su trono todos renegaron de ti, de tu osadía. Juraron que les habías obligado a cometer aquellos actos impuros porque no existía la nobleza en tu interior, a pesar de ser una purasangre. El Gran Creador eligió para ti un destino en la tierra, donde los tuyos solo eran historias de fantasía. Tu grupo se convirtió en seres humanos que solo podrían vivir en tus sueños como castigo por quebrantar las leyes divinas. Sin embargo, lograste conocer a seres parecidos a ti en aquella tierra; los caballos. Te convertiste en amazona y siempre sentiste un vínculo especial con ellos. Y ahora que tu espíritu ha sido purificado... el Gran Creador quiere que regreses.

Ëve no sabía qué decir. Era demasiado, no podía creérselo. ¿Ella, un pegaso de un mundo... onírico? Ni siquiera sabía qué era ese mundo...

- ¿Lo entiendes? -preguntó el poni.
- No, realmente... ¿dónde estamos? El Palomitero, Pini... ¿son mi grupo de "pegasos malignos"? -respondió ella con incredulidad.
- Así es. Sus espíritus no han sido acendrados y han tratado de engañarte para volver contigo a la tierra. Para torturarte allí por su castigo.
- Pero... nunca me han tratado mal... -dijo Ëve, que no sabía si creer al poni achuchable.
- No me corresponde a mí juzgar eso. Piensa...

La chica pensaba todo lo rauda y veloz que podía. Sus amigos... o lo que fueran... le decían que no creyera al kelpie. Pero el kelpie no era un kelpie, ¿era un poni? ¿Por qué habría de haber ponis en ese mundo de caballos imaginarios o lo que fuese? ¿Qué se proponía aquella agradable y encantadora criatura? No sabía si creérsela... Aunque por otra parte, los chicos habían sido muy reacios a contarle nada de su mundo y del kelpie... ¿tendrían alguna buena razón para ello? Tal vez estaban siendo atormentados por una fuerza maligna y por eso querían huir a la tierra... A ver, ellos decían que eran seres oníricos que pertenecían a los sueños... que se había forjado un lazo entre ellos, los sueños y ella, que era real... O eso creía...

- ¿En qué piensas? -preguntó el corcel, amable.
- Quiero verles. Quiero hablar con ellos.
- No creo que sea una buena idea... tratarán de influenciarte.
- Lo mismo que tú. Quiero juzgar por mí misma.

El poni dejó de sonreír y se puso muy serio.

- El Gran Creador dijo que lo harías. Que querrías unirte a ellos y que perderías la oportunidad de regresar. A ellos, que renegaron de ti y vuestros actos...
- No me importa. En la tierra estoy bien, no recuerdo con claridad nada más.
- ¿No deseas volver a ser un pegaso y volar?

Suena tentador, para qué negarlo -pensó Ëve. Las palabras del poni la hacían dudar, pero el Palomitero y el resto parecían buenos chicos y confiaba más en ellos que en aquel poni, para ser sinceros. Pero no iba a decirlo en voz alta.

- Déjame volver y hablar con ellos -dijo con una voz autoritaria que le sorprendió.
- Está bien. Monta.


Ëve se montó poco convencida en el poni, que volvía a tener la forma del kelpie alazán, y agarró con fuerza su crin. Cuando empezó a galopar se dio cuenta de que podía moverse, lo que la tranquilizó. Era su sueño, ella tenía el poder.

- ¡Ëve! -gritó el taxista en cuanto la chica volvió al paraje tropical y desmontó del kelpie.
- Hol... -sin darle tiempo a reaccionar el taxista le dio un gran y estrecho abrazo y le acercó demasiado su...- ¡Agh! -exclamó ella sin poder evitarlo y tratando de empujarle. No sirvió de nada porque todos se abalanzaron sobre ella a abrazarla y recibió algunos besos que no supo decir de quién eran.
- Piensa en todo lo que te he contado, Ëve... Solo la verdad -dijo el kelpie cuando las muestras de cariño cesaron. Regresaré si eso es lo que deseas, solo tienes que llamarme. Dicho esto, desapareció en la niebla.
- ¿Qué te ha contado ese corcel del demonio? -le preguntó la rubia zorra.
- Bueno... -empezó Ëve.



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños, tocaya!

26 febrero 2016

Symphonic dreams

Perdida en mis mundos sinfónicos de fantasía... La música no suele aparecer en mis sueños, aunque últimamente oigo melodías y canto, y mi voz llena todo el espacio vacío. Porque la música es hermosa, es belleza, y su cadencia nos devuelve el equilibrio...


Un sueño musical:

Estoy en una fortaleza enorme y oscura donde voy a clase. Se ha organizado una orquesta dedicada a El Señor de los Anillos y vamos a tocar todo el mundo. Me llevo el arpa conmigo (más pequeña que la real) y camino con los otros alumnos por el castillo antiguo y envejecido, lleno de humedades en la piedra y moho, con cuidado de no irme a las zonas que están prohibidas. Veo a algunos alumnos ir por pasillos y escaleras que no deben y trato de escabullirme con ellos, pero me encuentro con Lerdopiés, finjo estar despistada y voy por sitios conocidos bajando una escalera y atravesando unas enormes puertas que acaban de cerrarse. Llego al patio, me junto con el resto de arpistas (que tienen arpas idénticas a la mía) y estoy con Irene la prima de Eva, que también va a cantar estilo ópera. Me pregunta si también puedo cantar, le digo que sí y afino en voz baja. Empiezan a tocar (espectacular) y nos vamos acercando poco a poco al centro del escenario (con mi altura no veo al fondo, aunque sí a unos disfrazados de jinetes negros (o dementores). Acabo separándome un poco del resto de arpistas y frente a un muro (el escenario está detrás) y aparece un niño que empieza a hablarme en plan filosófico, aunque ya no recuerdo qué me decía. Toco el arpa, se rompen la mitad de las cuerdas y me quedo alucinada con ellas en la mano esperando que tenga arreglo e intentando juntarlas. El crío me pregunta que qué voy a hacer con las cuerdas rotas y le digo que aún puedo tocar, lo demuestro y me chistan para que no haga ruido mientras tocan los otros. Me intento subir al muro para ver el escenario, contemplo cómo tocan (repito, espectacular) y el niño me dice que ha visto a mi novio y no se qué más. Le busco con la mirada, no le veo y me doy cuenta de que la obra es demasiado larga como para representarla en esa hora de clase, por lo que la gente se está yendo. Quiero quedarme, pero como se van todos y dejan de tocar decido juntarme con los de clase. No los encuentro, estoy prácticamente sola en el patio y como está tan oscuro y nublado empiezo a pensar que alguien podría atacarme, así que me voy a paso ligero. Como cada vez hay menos gente y me quedo sola, empiezo a correr y voy por un sendero color ocre con árboles verde fosforito (estilo videojuego). Me desoriento, acabo en especie de cala en el mar y me doy la vuelta corriendo entre los árboles para ver si encuentro el camino al castillo. 

Alassie oloori.


Dedicado a Leandro, por la literatura fantástica.

26 septiembre 2015

Meteora

El paisaje tropical era realmente precioso y relajante pero no quería admirarlo, solo que aquel caballo le contara de una vez por todas que era "la verdad de quién sueña". Si realmente era un kelpie celta, una criatura espiritual del agua, sería malvado y trataría de engañarla. Le tranquilizaba ver que a su alrededor no había ningún lago donde pudiera intentar ahogarla, aunque teniendo en cuenta su erróneo color alazán quizá pretendiera llevarla hasta el mar... Si mal no recordaba, los kelpies de agua salada eran más bondadosos, un pequeño chapuzón y listo... Pero nadie le podía asegurar que el mar no fuera de agua dulce...

- ¿En qué piensas, muchacha? destiérralo de tus sueños... -le susurró el Palomitero.
- Yo... ¿"muchacha"?
- Solo tratan de mentirte...
- Deja de soñar con él, es tu imaginación, adoras a los caballos...
- Nunca te dejes engañar por el kelpie...
- Será tu perdición...
- Vuelve con nosotros, no pienses más en él...

No sabía qué hacer. Si realmente era un kelpie soñado, como mucho se despertaría sobresaltada por lo que pudiera hacer, como si fuera una pesadilla, nada más. Y... cómo que, "si realmente.."? Estaba claro que era un sueño. Tan solo temía que lo bastante vívido como para que...
Ëve miró al corcel, que la miraba con ojos tiernos. ¿Sería ese su plan? El Palomitero la tomó de la mano y le hizo un gesto casi imperceptible, como si hubiera leído sus pensamientos.

- Hace mucho que no montas... ¿no lo echas de menos?

La chica miró al hermoso alazán. Si, claro que lo echaba de menos, pero no por ello se iba a dejar engañar. Ahora estaba en guardia, comenzaba a no fiarse de aquel animal. Su instinto se lo decía...

El paisaje se difuminaba lentamente, tanto que al principio ni siquiera se había dado cuenta. El paraje tropical era cada vez más borroso, y en su lugar una neblina oscura y perlada comenzaba a conquistar todo el lugar. Sintió cómo la mano del Palomitero abandonaba la suya y miró alrededor. Ya no estaba ninguno de ellos. Ya no quedaba nadie salvo ella y el siniestro corcel.

Trató de recuperar el control del sueño, pero era incapaz. Por alguna razón no podía crear imágenes a su antojo ni dominar lo que estaba ocurriendo. Intentó por todos los medios imaginar algo, lo que fuera, un nuevo paisaje con todos sus amigos y en el que aquel caballo no existiera. Empezaba a tener miedo, quería despertar. Pero tampoco podía. Su cuerpo estaba paralizado, y la profunda y penetrante mirada del animal, cuyos ojos se habían vuelto salvajes, no dejaba que su mente encontrara el raciocinio suficiente como para detener aquel sueño. El caballo se acercó con parsimonia hacia ella sin dejar de acosarla con su mirada hasta quedar a su lado. Ëve estaba completamente inmóvil, el cuerpo no le respondía. El alazán sonrió de nuevo con su sonrisa siniestra y se hincó de rodillas. La chica se montó en él involuntariamente, pues la voluntad del corcel era mucho más fuerte que la suya en aquel momento. Un grito entre la niebla le recordó que sus amigos contemplaban con impotencia todo lo que estaba pasando, aunque no podían hacer nada. Solo los deseos del caballo tenían cabida ahora en su realidad.

Nada más tocó su grupa, el caballo comenzó a galopar desenfrenadamente. Las plumas de su crin no se movían en absoluto, lo que creaba una atmósfera aún más terrorífica a su alrededor. La niebla los rodeaba, y entre los jirones podía ver retazos del paisaje tropical en el que se encontraban, aunque no podía vislumbrar a sus amigos. Raudos y veloces, avanzaban hacia la nada; solo oía el sonido de sus cascos sobre la tierra marchita del sueño. No se atrevía a preguntar hacia dónde iban, ni tampoco si aquel momento se detendría. Tenía miedo de no despertar y permanecer para siempre sobre la grupa del caballo, avanzando sin control. Siempre hacia delante, sin sentido alguno. Sin rumbo, solo galopar.

Antes de que se diera cuenta, el corcel trotaba sobre el agua. Se había resignado a su destino mientras lo montaba, así que ya no tenía miedo. Agarró con fuerza su crin y se dejó llevar. De pronto, se fijó en un detalle. Podía moverse a voluntad. El corcel ya no la dominaba, sino que eran uno.
El caballo se detuvo en medio del pantano. La niebla seguía rodeándoles, pero ya no parecía tan abrumadora. Más bien, como si regresara a su hogar. Qué raro...

El corcel volvió a hincarse de rodillas y ella bajó de su lomo. Temía que la abandonara en medio de aquel lugar desconocido, cuyas aguas apenas la cubrían hasta los tobillos y eran agradablemente frías. La criatura se giró hacia ella y vio cómo poco a poco tomaba la forma de un poni encantador y achuchable. Rió ante ese pensamiento y se sintió ligera y alegre.

- ¿Recuerdas esto? -preguntó el poni.

Ëve miró en derredor. La niebla se despejaba por momentos y podía ver un bosque umbrío con lagos cercano al mar, pues olía el salitre y sentía el lejano sonido de las olas.

- Ya he estado aquí antes. Es...

Algo oculto durante mucho tiempo despertó en su mente y se quedó mirando fijamente al poni, que sonreía con amabilidad sinceramente.

- Bienvenida a casa.


Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños amazona!

15 septiembre 2015

The riddle of my dreams

Inconsciente liberado, deseos cumplidos, miedos reflejados, vidas pasadas, presentes, futuras... irreales... ¿Son los sueños el recuerdo de algo lejano ocurrido? ¿de una vida paralela? ¿de un futuro en otra realidad?


Un sueño repleto de simbolismo:

Estoy en una sala blanca con más gente con una reproducción del universo cuadrado y negro sobre mi cabeza. Estamos viendo los problemas que hay en el universo y que debemos solucionar. Los dos más graves son un agujero blanco (que parece un globo y se mueve como tal y haciendo "ondas") que se desplaza alrededor y se va tragando todo lo que encuentra a su paso (cuando pasa por encima de mi cabeza es un pez cabracho (¿?) y un agujero negro (aunque no lo recuerdo muy bien). Me llama la atención que no haya galaxias, el universo es solo el cuadrado negro a escala y se ven algunos puntitos blancos correspondientes a estrellas. Hablamos sobre cómo acabar con el agujero blanco para evitar que el universo explote y Jorge Juan (??) propone crear una bomba casera para volarlo. Se pone a fabricarla y entonces estamos en mi habitación, donde colocamos la bomba para volar una lámpara blanca de forma troncocónica situada justo delante de la puerta (vaaale...). Colocamos la bomba, no está bien puesta siguiendo la trayectoria de la lámpara, la recoloco, me la descolocan, discutimos un poco y al final queda puesta de tal forma que veo venir claramente que no va a dar donde debe. La bomba tiembla mientras la recoloco de nuevo, despega y le da a la lámpara de lado sin hacerle ningún daño. Voy corriendo muy seria a buscar un recipiente para hacer otra bomba, aunque se que no da tiempo a fabricar una nueva porque el universo va a explotar antes, y cuando vuelvo a la habitación veo que los demás se encogen de hombros, dan el universo por acabado y se van. Voy detrás de Jorge Juan hasta la parte de fuera del chalet (¿?), le encuentro donde las escaleras y le pregunto que cómo hizo la bomba. Me dice que use mucho vinagre y otros ingredientes que ni recuerdo escuchar y vuelvo para fabricar una nueva.

Lisse oloori.



Dedicado a los compis de chino, por nuestra amistad.

26 septiembre 2014

Nimrod

De nuevo se veía sumergida en el reino de los sueños. Lo sabía porque aunque todo parecía real la piña bailarina vestida de hawaiana desentonaba con el resto de la escena. Ëve suspiró y las palabras del caballo alazán regresaron una vez más a su mente. "Diles que te cuenten quién sueña realmente"... ¿A qué se refería? Mientras pensaba, echó un vistazo a su alrededor y sintió un escalofrío. El paisaje había cambiado y ahora se encontraba en un bosque frondoso y oscuro que le recordaba terriblemente a...

- Vamos, no fastidies... -dijo para sí. 

El hombre enorme cuyo rostro quedaba oculto en las sombras confirmó sus sospechas. Estaba soñando con aquella espantosa película. Sin pensar, echó a correr cuando aquel psicópata comenzó a perseguirla. No sabía cómo huir de él o lograr que el sueño volviese a cambiar, un miedo irracional la atenazaba y no la dejaba concentrarse. La piña hawaiana la adelantó corriendo con sus pequeñas patitas y la joven soltó un bufido de risa al verla escapar, era demasiado cómico. Sin que supiera cómo explicarlo, el hombre alcanzó a la piña ignorando su presencia y comenzó a cortarla en pedacitos con una sierra eléctrica. Luego sacó un bol de su bolsillo y la juntó con otras frutas troceadas para después ponerse a comer. Mmhmh... ¿traumático?

- Será mejor que nos vayamos... -susurró una voz a sus espaldas. Ëve se giró y vio al Mirón Cara Plana, que la tomó de la mano y la alejó entre nubes de niebla del lugar.
- ¿Adónde me llevas? -preguntó ella, suspicaz.
- Ya lo verás.

La niebla se disipó y vio ante sí un magnífico paraje tropical que parecía sumamente relajante.

- Vaya... esto me recuerda a la pobre piña...
- Jajaja, lo siento...
- ¿Qué piña?

El Palomitero apareció entre unas plantas junto con el resto de sus amigos.

- Pues verás...

Cara Plana le contó lo relativo al otro sueño de Ëve mientras ésta los contemplaba pensativa. Tenía que saber la verdad.

- Chicos...

Los personajes de sus sueños dejaron de hablar y la miraron fijamente con resignación.

- El caballo...
- Tonterías. No confíes en él, sólo es un caballo soñado -terció el Taxista.
- Que no te quite el sueño... ¿eh? ¿eh? -bromeó Pini.
- Vosotros también sois soñados...
- Déjalo estar... 

La joven guardó silencio. Le ocultaban algo. ¡Pero si solo eran personajes fruto de su imaginación! Fruto... pobre piña...

- El silencio les conviene.

El precioso corcel alazán surgió de entre la espesura ante la mirada de sus amigos. Claro, tanto pensar en él hizo que se materializara, pensó Ëve.

- ¡Olvídalo, kelpie, nunca la tendrás! -gritó la chica que parecía un chico.
- Pero los kelpies son negros o blancos... -observó Ëve, enternecida por las palabras de la chica.
- Es un sueño, es lógico que ciertas piezas no encajen... -observó a su vez Cara Plana.

El kelpie sonrió de forma siniestra para después pestañear con inocencia.

- Soy parte de un sueño. No puedo hacerte daño. Solo quiero que sepas la verdad -susurró a la joven.
- ¿Qué verdad? -preguntó ella. 



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños guapa!

19 marzo 2014

Dream nightmares

Nunca os he hablado de mis pesadillas. Tampoco es que tenga muchas, salvo en cierta época que no se ubicar exactamente en el tiempo en las que tenía casi a diario... 
¿Qué significan las pesadillas? Recuerdo una bruja temible en un bosque (rememorarlo aún me da escalofríos); un lobo que me mordía la garganta (hasta el punto de despertarme gritando con un profundo dolor en el cuello que se disipó nada más darme cuenta de que estaba despierta); un espíritu o algo similar al que no llegué a ver, pero que creaba muchísima tensión, en un ático; y algunas otras muy desagradables que prefiero no compartir. Por otra parte, en mis sueños casi siempre busco algo, huyo de algo o me persigue alguien, de modo que si no fuera por los elementos claramente graciosos la gran mayoría podrían considerarse "pesadillas" a su modo. También están las otras ocasiones en las que sueño con espíritus (como la señora a la que había que tocarle el piano en sánscrito) o una vez incluso con zombies (muy apañadita yo, me daban como igual) y no me dan miedo. Supongo que tiene que ver con el enfoque del sueño, tal vez cuando parece una película no impresiona tanto como debería.


Un sueño "normal" con tintes siniestros:

Estoy en una explanada protegida por una pequeña colina con unas doscientas personas para jugar a un juego. Hay dos equipos y consiste en tirar una pelota como de golf con una raqueta a una mesa donde hay fruta y darle. Cada vez que se toca una fruta el equipo se la lleva, pero no se cuál es la finalidad exacta del juego. A mi y a Borja (que juraría estaba sin camiseta, :P) nos tocaba evitar que la pelota tocara la fruta. La gente va tirando por turnos y en eso uno le da a un plátano y a un arándano (que parecía un boniato naranja) y decidimos que tienen que elegir con cuál se quedan. Escogen el arándano y en eso aparece una chica detrás de mí que viene de un pasillo protegido con alambre que estaba a mi espalda y ocultaba una construcción. Nos dice que hay que salvar a unos niños que se metieron allí de unos monstruos, yo digo que es una trampa y decido asomarme con cuidado y marcharme rápidamente si veo algo sospechoso. Borja me dice que tenga cuidado y se preocupa porque vaya, meto una pierna en esa zona y aparece la chica y me dice muy entusiasmada que vaya por ahí. Me parece muy sospechoso por lo que salgo y con un hechizo de arena bloqueo la zona. Con otro hechizo saco a los niños de ese sitio (los monstruos quedan dentro y los vemos tratar de liberarse) y les pedimos que decidan si quieren quedarse con los monstruos y morir o salvarse. La mayoría prefieren salvarse y alguno escoge morir, por lo que se desintegran delante de nosotros envueltos en una luz. Tras esto acabamos el juego y volvemos a casa, que resulta estar en un pueblo, y veo a unos señores en un bar comentando como todos los jóvenes del pueblo se juntan para jugar. 

Lisse oloori.



Dedicado a Patricia, alumna y profe.

26 septiembre 2013

Stray heart

Ëve se despertó, sobresaltada. Aún era de noche, y la única luz que podía ver en su habitación provenía de una farola cercana. Qué extraño, hubiera jurado que había bajado las persianas... Se incorporó y trató de recordar su sueño... Estaban sus amigos, en un parque de lo más tétrico, había un precipicio... Luego apareció la enredadera y el caballo alazán, que le dijo que sus amigos mentían y que debían contarle quién soñaba realmente...

Analicemos:

Es un sueño. Por lo tanto, lo que ocurre es fruto de mi mente, así que no debería darle importancia.

Pero...

Los personajes de mis sueños cobran vida, por no se qué que me habían explicado... sueños muy vívidos o algo así...

La joven se giró y miró en derredor. Nadie en su habitación.

Tenía miedo de levantarse e ir a la cocina a por un vaso de agua para despejarse. No sabía lo que se podía encontrar, y las palabras de aquel caballo la habían dejado intranquila. Seguramente no significaban nada, como tuviera que hacer caso de todo lo que soñaba...
Un ruido la distrajo de sus pensamientos. Era como un suave tintineo, acompañado del sonido de unos cascos... Vale, tenía que seguir medio dormida, eso no podía ser... pero tampoco se atrevía a salir de la cama para comprobarlo. ¡Qué contrariedad!

El tiempo pasaba y no sabía qué hacer. No era capaz de dormirse, los pensamientos revoloteaban por su mente y no la dejaban relajarse. Por otra parte, el sonido de los cascos y el tintineo se hacían cada vez más evidentes, y rogaba que tan solo se tratase de la televisión, que se habría encendido de algún modo casual cuando... bueno, cuando algún objeto se volcó sobre el mando a distancia. Podría ocurrir, ¿no?
El sonido del tintineo cesó. Ëve se quedó muy quieta, casi sin respirar. Trataba de recordar si había algo en algún lugar de la casa que pudiera sonar de aquel modo. ¿Unos cositos de esos que se cuelgan en las puertas? No se acordaba de cómo se llamaban, y de todos modos no había nada parecido en su casa. Llevaba un buen rato despierta, y el cansancio de pensar empezaba a hacerse notar. No parecía que nada fuese a atacarla aquella noche, si no ya habría entrado... o quizás esperaba a que estuviese dormida. Pero eso no tenía ningún sentido, nada de lo que hubiera salido de su mente podría dañarla en la vida real... al menos así se lo había dicho una vez el Palomitero. Los pensamientos negativos nos hacen daño, pero no pueden acabar con nosotros en un sentido tan literal. Lo mismo pasaba con los sueños cuando sus personajes escapaban de ellos hacia el mundo de la vigilia. Estaba a salvo, de hecho, si hubiera querido, podría haber acabado con sus personajes simplemente utilizando el pensamiento adecuado. La omnipotencia de los sueños trasladada a todo lo que se derivaba de ellos. ¡Oh, pero que filosófica se estaba poniendo!

Todos estos pensamientos la reconfortaron e hicieron que lentamente se adormeciera... 



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños neni!

25 abril 2013

Dreaming in colours


Opino que los sueños son una buena forma de conocerse a uno mismo, siempre y cuando sepan ser interpretados, lo cual es tan subjetivo... Si es nuestra mente la que los crea es de suponer que seremos los unicos que podemos desentrañar el autentico sentido que tienen, ¿no? Pero, ¿por que hay sueños tan curiosos y originales en ocasiones? ¿por que creamos mundos increibles y situaciones tan raras? ¿Que pretende decirnos nuestra mente cuando se siente liberada por completo sin censura?


Uno de esos sueños sin sentido:

Estoy en el patio del Auseva y aparece una chica que me tira uvas verdes de un racimo que tiene en la mano. Yo tambien llevo uvas conmigo por lo que me defiendo tirandoselas a su vez y huyo de ella corriendo (¿?).
Despues estoy con un chico americano (¿el novio de Marga?) que me lleva por un pueblo de callejuelas estrechas y empedradas para enseñarme no se que. Como no se donde estoy me voy fijando en las tiendas para tener algo como referencia en caso de que quiera volver. Al final acabamos delante de unas piscinas, donde hay una especie de gymkhana en la que hay que buscar objetos (una es grande y de agua, otra mas grande aun y llena de barro y la otra muy pequeña y con agua tambien). La de barro me parece la mas divertida por lo que me tiro de cabeza a buscar los objetos. Encuentro un monton de monedas, mi cartera de HIM (¿?) y en eso oigo a alguien que me dice que deje las monedas, que tengo que buscar no se que objetos en concreto. De vez en cuando cambio de piscina para lavarme (es curioso que las de agua no se ensuciaban y en la de barro cuando sacabas los objetos estaban perfectamente limpios, xdd) y cuando se acaba el tiempo salimos fuera a unas barreras para ver quien gano la competicion.


Alassie oloori.



Dedicado a Tintin, por su perenne sonrisa.

10 noviembre 2012

Dream vision

Guia la quimera, el mundo de la fantasia,
inconsciente liberado, reino de utopia.

Mis sueños fragmentados reflejan mi estado interior, los pensamientos que me rondan y el por que de los versos que fluyen por mis venas en lugar de las historias de antaño...

Un sueño:

Estoy en una gran mansion en la que predomina el color blanco. Tengo un jarrón verde deteriorado en las manos y debo esconderlo (es de vital importancia no se para que) por lo que escojo una bonita especie de trampilla de las multiples que habia tambien blanca tallada en la pared, la abro y lo oculto. Bajo a otra sala y alguien me dice que las trampillas se intercambian entre ellas y que debo encontrar el jarron, pero que solo tengo tres oportunidades para hacerlo y que si no lo logro pasara algo malo. Me introduzco en un laberinto y voy hasta la biblioteca, donde estan Borja, Carlos y Rasky. Les pregunto a los dos ultimos no se que, me dan animos para encontrar el jarron y alguien me explica como moverme a traves del laberinto, que es blanco como sin paredes (pero las tiene, ¡que raro!) y tiene unas baldosas blancas flotando sobre una especie de lava. En el laberinto hay personas moviendose pero no pueden verme hasta que yo misma entre en el y cuando entro empiezo a buscar las trampillas. Algunas se claramente que no son mi trampilla ya que las tallas que presentan son muy diferentes o demasiado sencillas, en un momento dado escojo una pero no es y de repente me doy cuenta de que Borja camina a mi lado por el laberinto sin realmente hacer nada, solo me acompaña. Acabamos caminando por fuera del Milan, donde tambien habia trampillas, y despues volvemos al resto del laberinto.


Lisse oloori.



Dedicado a Carlos, por los juegos de palabras.

26 septiembre 2012

Dreamin' out loud

¿A que genio se le ocurrio que podia ser divertido convivir con los personajes de sus sueños en la vida real? ¡Ah, si! ¡a mi! aparte no paro de pensar por que todas mis frases comienzan con la letra a...

- ¡Ëve, ven aqui!

Tenian que largarse ya. Si, era divertido tenerles en sueños, pero este no era su mundo. Cada noche la mala conciencia la visitaba en forma de pesadillas -si se puede considerar pesadilla el hecho de que una trucha gigante te eche la bronca o que aparezcas cada poco frente a unos jueces que dictan que tu sentencia sera casarte con el taxista- y ya no lo soportaba mas. Dormir no servia de nada, aquellos personajes estaban empeñados en quedarse en la realidad y se negaban a regresar a su mundo onirico.

- Chicos... ¡teneis que volver! -suplico mientras se acercaba con un gran bol de palomitas.
- Pero si no nos hemos ido... -respondio Cara Plana confundido.
- ¡A mis sueños! teneros aqui no es tan emocionante como pense... ¡en cambio en sueños podemos ser libres! ¡inventar nuestro mundo!
- Ya, bueno, tiene sus ventajas -comento distraida la rubia zorra.
- ¿Entonces? ¿volvereis? -se animo Ëve.
- ¡¡Esa es mi ficha!!

Nada, solo querian jugar a juegos de mesa y complicarle la existencia. El Palomitero se percato de su gesto y miro a Cara Plana, que a su vez miro a la Gorda Lesbiana.

- ¿Jugamos a polis y cacos? -pregunto Pini al ver el intercambio de miradas.
- La verdad, creo que Ëve tiene razon. Nuestra permanencia en su mundo solo le trae dificultades. Si promete visitarnos estoy seguro de que podemos creer en su palabra -razono el Palomitero.
- ¡Gracias! por supuesto que podeis confiar en mi, esta misma noche la pasare a vuestro lado en sueños.
- Pues esta decidido, ¡regresamos! -concluyo la Gorda Lesbiana.


Aquella noche, Ëve se acosto contenta ya que por fin podria disfrutar de algo de tranquilidad y diversion. Concilio el sueño con facilidad y al poco rato se encontro en un parque tenebroso con columpios siniestros. Parecia estar rodeado por un bosque, aunque a su vez se podia ver a traves de el y contemplar un abismo. Bueno, no era el lugar mas alegre para reencontrarse, pero algo era algo.

- ¿Por que nos has traido aqui? -pregunto Pini, que parecia asustado.
- ¡¡Ah!! ¡que susto! ¿estais todos? -contesto Ëve.
- Falta el taxista, esta atrapado en una enredadera.
- Pero...

Un grito desgarrador corto el profundo silencio que les rodeaba. Una bandada de murcielagos levanto el vuelo, Ëve se dio la vuelta y escudriño entre las sombras. Frente a ella se encontraba el taxista, al que veia en primer plano aunque se encontraba muy lejos, y ciertamente luchaba contra una planta de enormes dimensiones que trataba de retenerlo. Vio que la rubia zorra le enseñaba una pierna y esta retrocedio amedrentada hasta perderse en el bosque.

- En serio, que cosas mas raras sueñas... -comento la chica que parecia un chico.
- No se, ultimamente...
- ¡Mirad!

Pini señalo un precioso caballo alazan que se aproximaba hacia ellos. Tenia plumas en su crin y parecia bastante manso.

- Diles que dejen de mentirte -dijo el corcel.

El silencio se formo a su alrededor. Ëve miro a sus amigos, que de repente parecian haberse quedado de piedra. ¿Que estaba suceciendo?

- ¿Que quieres decir? -pregunto Ëve al hermoso caballo.
- Diles que te cuenten quien sueña realmente.
- ¿Quien... sueña?  



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños chuli!

20 mayo 2012

Like a dream


Se tornan raros mis sueños ultimamente. Mas raros de lo habitual. Empece trepando muros de piedra, luego acabe sumida en una densa oscuridad que solo me permitia sentir lo que me rodeaba y ahora me dedico a vagar por laberintos (o vivir en ellos, xdd)... en ocasiones tengo compañia, por suerte. Mi inconsciente expresa libremente lo que quiere y le estoy escuchando. De verdad.


Un sueño curioso:

Estoy en un desierto y me persigue uno. Voy dando saltos (casi volando) por unas rocas que forman una especie de desfiladero en medio de ese desierto y acabo en una ciudad ruinosa. El tío me ve, me persigue y trato de darle esquinazo metiéndome en un edificio gris medio en ruinas. Parece que consigo despistarle y sigo dando saltos-volando hasta que acabo en otra ciudad que está ubicada en un pantano. Me llama la atención el lugar, que es muy bonito, y acabo en un restaurante con Fonso. Pedimos para comer y mientras nos sirven tengo que ir al parking, donde me encuentro con una pareja de mediana edad que no se qué me dicen y me subo en un coche con ellos. Dicen que van sólo hasta la esquina a ver no se qué pero cada vez nos alejamos más porque no encuentran donde aparcar, y yo les digo que me dejen que tengo que volver al restaurante.


Alassie oloori.



Dedicado a Borja, por ser tan natural.  

09 marzo 2012

Minroud Yor

Miles y miles de sueños encerrados en finas capas de cristal iluminaban el lugar con su tenue luz. No sabia que buscaba, tan solo una imagen que la inspirara, que cambiara su mundo.


Brillaban, eran hermosas. Tal vez no era su belleza lo que las hacia relucir, solo su originalidad. Su concepto de la belleza estaba profundamente distorsionado, de todos modos. Todos aquellos sueños eran perfectos para ella, y todos eran diferentes. Ninguno captaba sus sentidos. Todos nublaban su juicio...

Paseaba sin rumbo por aquel sitio, aun no sabia que imagen sellaria su destino. De repente se cruzaron ante ella varias visiones. Un arco iris. Una nebulosa. Niebla. ¿Niebla?

Niebla...

No podia ver a traves de aquella densa bruma. Tal vez... no. Brillaba. La nebulosa tambien tenia un brillo especial, pero... la niebla... Siempre la habia buscado y por una vez la bruma se presentaba voluntariamente frente a ella. La magia estaba en el interior, solo quedaba saber si seria capaz de abrirse paso a traves de su encanto.


Miles y miles de sueños encerrados en finas capas de cristal iluminaban el lugar con su tenue luz. No sabia que buscaba, tan solo una imagen que la inspirara, que cambiara su mundo.


(Based on 'The Neverending Story', by Michael Ende)



Dedicado a Sylvia, por su magia interior.

25 octubre 2011

World of dreams

El mundo onirico es autenticamente fascinante y los sentidos intervienen en su desarrollo para aportar realismo -o falta de el- a la experiencia. En mi caso:

Vista: Perfectamente nitida en cualquier situacion, incluso al contemplar a lo lejos, salvo que el sueño requiera de por si una vision borrosa. Los colores son increiblemente brillantes y puedo recordarlos a la perfeccion, y lo mas curioso es que algunas veces he soñado en tonos sepia, blanco y negro -dos veces que recuerde- y verdes.

Oido: Silencio. De cuando en cuando oigo claramente la voz de las personas que me hablan, aunque es mas bien telepatico, ni siquiera soy consciente de que muevan la boca. Alguna vez he escuchado musica, algun sonido muy concreto o mi propia voz cantando. Por lo demas, nada.

Olfato: Que recuerde, jamas he olido nada en sueños. Jamas.

Gusto: Influye poco en mis sueños. Recuerdo una especie de maiz que sabia a pan con cereales poco dulce, un claro sabor a menta, galletas... pero nada mas.

Tacto: Si, mucho, casi tan desarrollado como la vista. Desde la sensacion de ir flotando en barca por el agua, volar o el tacto de diversos objetos hasta sentir frio, calor, dolor... algunas veces es de lo mas curioso.


Un sueño comico:

Estoy en el pueblo y veo a una de mis primas. Nos saludamos y le digo a mi abuela que voy a visitar a Pau. Me dice que mejor que no vaya, que se va a poner a llover y que es peligroso (es que Pau vive bastante lejos). En esto aparece mi primo (un tipo alto, delgado, de melena castaña ondulada... no, no tengo un primo asi en la vida real) y dice que él me acompaña y que no pasa nada.
Vamos caminando por el bosque (me pregunto cómo es que este tío es mi primo) y llegamos a un lago. Me señala una canoa con la forma y el tamaño de una cesta y me dice: "¡ala, sube!". Le contesto: "o tu o yo, pero ahí los dos no cabemos" y me dice que no hay problema, que le deje mi abrigo. Él se quita el suyo, que es negro, le doy el mío y le digo que como se nota que el suyo no es blanco. Ata ambos abrigos formando una especie de churro sobre la cesta y me invita a subir. Se sube delante de mi, coge un remo y me dice que tenga cuidado, que hay cocodrilos pero que no pasa nada. Ya que en esta improvisada especie de balsa llevamos las piernas dentro del agua le pregunto que para qué me dice nada.
Rema durante un rato a través del lago, que se ve muy oscuro y algo estancado (parece que anochece) y de repente se empiezan a ver estatuas de brazos blanquecinos bastante siniestras. Me dice: "¡eh, a que nos lo estamos pasando bien!" (qué jarto, jaja) y le digo irónica que si, pero que conozco formas mejores de divertirse. De pronto las manos nos empiezan a atacar, él cae de la balsa y me dice que las manos están conectadas con mis sentimientos (¿?) y que si digo que me lo paso bien, que paran. Entonces digo en voz alta: "si, bueno, ¡pero esto también es muy divertido!", y se detienen. Él vuelve a subir a la balsa, rema en silencio y llegamos a la orilla.

Alassie oloori.



Dedicado a Monica, que admira la imaginacion.

26 septiembre 2011

Mi rosa negra

Hacia siglos que no soñaba con ellos. De hecho, no era consciente de soñar, como siempre. Tenia que haberlo previsto, solo en ocasiones lograba recordar lo que su mente divagaba por las noches, y ellos fueron su creacion mas nitida. Ver a sus homonimos en Los Prados solo aumentaba su nostalgia y sus ganas de querer reencontrarse con ellos. El Palomitero le habia dicho que podia visitarles en sus sueños a voluntad. Pues bien, pensaba hacerlo. Como fuera.

Aquella noche se acomodo entre las sabanas y suspiro. ¿Como iba a hacerlo? lo mejor seria relajarse y dejar que las ideas fluyeran, tal vez si pensaba en ellos aparecerian...

- Por fin, crei que nunca volverias... -le susurro una voz increiblemente sexy y conocida al oido. Ëve se dio cuenta de que se encontraba a orillas de un hermoso lago, encima de unos tablones de madera, y que el paisaje que la rodeaba dibujaba montañas nevadas a lo lejos y un cielo inmenso y despejado. Todo tenia una curiosa tonalidad sepia, incluso Cara Plana, al que abrazo emocionada.

- ¿Donde estan los otros?
- Vendran enseguida -susurro totalmente sonrojado- por ahora... estamos solos.
- ¡Oh, que contrariedad! -exclamo Ëve para disgusto del chico.
- Vaya... yo...
- ¡No, no! si me encanta verte, solo que... -unos brazos la atraparon por la espalda y mentalmente rogo para que fuera el Palomitero, pero con la suerte que tenia fijo que era el taxista. Pues no, no era nada. Que raro, juraria...
- Veo que sueñas literalmente con abrazarnos... -sonrio su acompañante al ver su confusion.
- ¿Que ha sido eso?
- Tu imaginacion, como todo lo que nos rodea.

Ëve asintio y comenzo a pasear por el lugar. Tenia que haber alguna forma de que los demas se presentaran, al menos antes de que Cara Plana quisiera ser algo mas que amigos oniricos. Aunque tenia una voz tan seductora...

- ¡Ëve, cuanto tiempo! -exclamo una voz muy estridente a lo lejos.
- ¡Gor..! ¡hola! -se interrumpio la chica al ver a la Gorda Lesbiana acercandose -¡y vosotros!

Tras la Gorda Lesbiana se encontraba Pini, que parecia mas freaky que nunca, la chica que parecia un chico, tan ambigua como siempre, la rubia zorra -¿pero como salia asi vestida en sus sueños? se pregunto Ëve- el taxista y el Palomitero. ¡Ay! el Palomitero...


Aquella fue una noche fantastica. En el terreno de los sueños uno posee total libertad para hacer lo que se le antoje, y eso fue justamente lo que hizo Ëve con sus amigos. Montar a caballo para acabar surcando los cielos a lomos de un unicornio, acudir a la mejor fiesta que jamas se habia inventado, olvidar por completo el sentido del ridiculo...

- ¡Definitivamente, es la mejor noche de mi vida! lastima que tenga que acabar...
- Quizas... podriamos volver a salir de tu sueño... -sugirio Pini.
- ¿Como? -pregunto Ëve, no muy convencida.
- Teniendo un sueño muy vivido, otra vez -se unio el Palomitero.
- ¿Como este?
- No, mas aun.
- ¿Mas? ¿pero como?
- Si quieres yo me ocupo de que todos tus sueños se hagan realidad -insinuo el taxista.
- ¡No, gracias! tal vez... se me ocurre una idea... -dijo Ëve.



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños bolli!