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19 diciembre 2020

Nightwish

Epílogo

No existían palabras en ninguna lengua viva o muerta para describir lo que tenían ante sus ojos. En líneas generales la Quintaesencia era perfección pura, y estaba segura de que todos y cada uno de los presentes la estaban percibiendo de una forma totalmente distinta. Y entonces, su voz. 
Los cielos se abrieron en dos y los mundos se desgarraron. Podían ver el universo antiguo de Jeanpo reflejado en los charcos de lluvia, el futuro de las constelaciones en el firmamento y otras realidades entremezclándose con la suya propia. Tenían que detener la locura.

- My Queen...

Wherynn miró a los ojos a la Quintaesencia y se arrepintió al instante. Veía impotente cómo Srynna se veía arrastrada por su cautivadora presencia -¡traidora!- y cómo Jeanpo abría la boca en una mueca de horror. Thöw parecía encontrarse muy lejos de allí y los Nöh, Ikcn incluído, miraban con adoración y reverencia lo que habían invocado. No sabía qué hacer, y lo peor es que sentía que la única salvación era aliarse con la propia Quintaesencia. Pero sabía que solo era un espejismo y que no podía ocurrir si quería ganar la victoria. En fin, tendría que mantener la mente fría, para variar. ¿O no? Sonrió y la miró desafiante mientras ella alzaba la mano para detener a Srynna. La joven se quedó inmóvil y obnubilada mientras sendas gotas de lluvia caían sobre su rostro confundiéndose con lágrimas. La imagen del mundo de Jeanpo en los charcos osciló.

La Quintaesencia comenzó a acercarse lentamente a Wherynn como si de un animal salvaje se tratase. La joven, inexplicablemente, era capaz de mantenerle la mirada, hecho que parecía confundir y deleitar a los Nöh. Jeanpo tragó saliva y en un movimiento pausado, casi inexistente, asió su espada. La mano de Wherynn relucía. 

Y entonces, de nuevo, su voz.

Los mundos se fragmentaron aún más y las realidades comenzaron a difuminarse. Las fronteras de la imaginación cobraban vida en la realidad y mientras la Quintaesencia la miraba fijamente con sus ojos ambarinos pudo ver la profecía que le estaba destinada y entendió a la perfección el cambio en el mapa cósmico de su mano. El guerrero era la clave, naturalmente. Los dos hermanos. 

Y sucedió.


Estalló la guerra. Porque la Quintaesencia, la energía de vacío, cerró los ojos. No pertenecía a los Nöh que la habían invocado, ni pertenecía a los elegidos. Era el equilibrio entre el bien y el mal, la balanza entre todas las creaciones y realidades. Wherynn alzó la mano, Jeanpo esgrimió su espada y Srynna, liberada de ataduras, desató su poder. Y entonces todos los entendieron como si siempre lo hubieran sabido. Thöw era la tierra alimentada por el espíritu de la naturaleza;  Wherynn el fuego apasionado que arde en el amanecer de los tiempos; Srynna el agua dadora de vida y destructora de mundos con su diluvio; e Ikcn el aire voluble e intempestivo. Y él, Jeanpo, era el todo. El viajero entre los mundos, destino de la humanidad. Su propia Quintaesencia. 

Como profetizaron, el cielo se derrumbó sobre la tierra. Los mundos colapsaron y volvieron a renacer y los Nöh fueron destruidos en todas y cada una de las realidades que habían invadido, incluida la de Jeanpo. Todo esto ante los ojos cerrados de la Quintaesencia en la tormenta. Cuando la batalla dio a su fin, los abrió de nuevo. El ámbar de su mirada, que había permanecido plomizo ante la tormenta, se había tornado de un diáfano tono dorado que presagiaba un nuevo amanecer. Se acercó a los hermanos y unió sus manos con una sonrisa. Sus realidades se habían reconciliado al fin. Se acercó a Srynna, que repentinamente se mostraba tímida y no sabía dónde meterse y también le dio la mano y la tocó con su frente en señal de reverencia. La muchacha casi se desmayó y Jeanpo no pudo evitar una punzada de celos. Wherynn, cuya sensibilidad y empatía parecía haber aumentado a límites insospechados, sonrió alegre ante la mundanidad de aquellos gestos cuando habían estado a punto de morir en varias ocasiones. Luego le tocó el turno a Jeanpo, que casi contra su voluntad le dio un fuerte apretón de manos. La Quitaesencia susurró algo en su oído y el joven abrió los ojos como platos, complacido. Y cuando le tocó a Wherynn, la Quitaesencia alzó su mano, que se enfrió por instantes y con una caricia restauró su mapa cósmico para dejarle un recuerdo de lo acontecido. Tras besarle la mano con la elegancia de un antiguo caballero de épocas remotas, desapareció. Y el silencio del Parque Azëbera solo fue roto por Srynna.

- Eh... ¿Me mata alguien si digo que la Quintaesencia estaba muy potente?

Todo el grupo estalló en carcajadas ante la ocurrencia de la chica, incluso Jeanpo, que la miraba con infinita ternura. 



Año 2010 D.C. Asturias.

- ¡No, no y no! ¡Eso no fue así, yo no le desmembré! -chilló Srynna.
- ¡Anda ya, si solo te faltó hacer un ritual con su sangre a lo sacerdotisa demente!
- ¡Y a tí..! ¡A tí te molaban todos!
- ¿¿Disculpa?? -se hizo la ofendida su amiga.

Wherynn estaba ensimismada leyendo su relato a Srynna. Como su amiga había propuesto, estaba creando una novela de fantasía épica relatando sus aventuras como forma de canalizar todo lo ocurrido y porque era la única manera de hacer saber al mundo los hechos acontecidos, incluso si pensaban que eran "imaginarios". 

- Me describes como si fuera una loca psicópata... ¡Y no es para tanto!
- ¡Oooh...! ¡No, qué va!

Ambas estallaron en risas mientras Wherynn fingía tachar algunas de las líneas y hacer exégesis para narrar otros hechos. Srynna no supo si reír o llorar cuando vio que en una de las hojas ponía "parodiar más a Sry".

- Lo de la ardilla cotilla si que fue un puntazo -recordó Wherynn.
- ¡Ya! ¿Quién iba a imaginar que era una espía?
- ¡Ay, estaba tan mona con su capita negra...!
- ¡Muy cuqui! -coincidió Srynna- avergüénzate de haberle tirado una piedra... 
- Sí... La ardilla cotilla, me parto. 

- ¿Qué crees que será de Jeanpo?

Wherynn se quedó en silencio.

- A pesar de haber perdido los poderes...
- De poco nos servirían en el mundo real. Yo no los hecho de menos -mintió.

Srynna se quedó en silencio y acarició el anillo que llevaba en el dedo corazón.

- Ya queda menos para la visita... -sonrió dándole vueltas.
- ¿Y las aventuras que vivamos me darán para otra novela? ¿Quizá una trilogía? -fantaseó Wherynn.

Fin.


Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños cuco!

19 diciembre 2019

Chrysalis

Jeanpo abrió los ojos lentamente, desorientado. Le dolía todo el cuerpo. La luz del sol le cegaba y no podía moverse, aunque sabía que estaba despierto. ¿Qué tipo de hechizo aherrojaba su ser? 

- ¡Eh, Jeanpo! ¡¡Jeanpo!!

Un sonoro bofetón.

- ¡¡Auh!!

El joven se incorporó de golpe repentinamente. Miró a su alrededor. No veía nada extraño a excepción de un montón de trozos de hielo que... Un momento... ¿Restos humanos? La escarcha cubría todo a su alrededor y hacía mucho frío.

- Perdona, no me ha dado tiempo a derretir todo este desastre y quemar los cadáveres... -se disculpó Wherynn.
- ¡Whers! -exclamó sorprendido.
- La verdad es que Srynna se las ha apañado estupendamente, aunque esto solo ha sido un aperitivo...

Srynna sonreía ufana y muy segura de sí misma. Vamos, estaba en las nubes, para que luego dijeran...

- ¿Qué ha pasado?
- Pues mira tú que al parecer los Nö se creen muy guays pero aún no tienen ni idea de cómo invocar una Quintaesencia en condiciones -explicó Srynna. Conjuraron una fuerza rarísima con pinta como de neblina y te dio por detrás. Te quedaste todo groggi y con los ojos fuera de las órbitas (te los cerré después porque me daban muy mal rollo) y me asusté y mi poder se desató. Los congelé a todos y no les dio tiempo a reaccionar porque no esperaban un poder tan glorioso emanando de mí -dijo con orgullo- y la Quintaesencia se esfumó. Y ya. Justo cuando acabé con los Nô fui a ver cómo estabas, pero no respondías a ningún estímulo y eso, que te cerré los ojos. Luego aparecieron Thöw y Wherynn y alucinaron con mi destreza. ¡Para que veáis que podéis confiar en la Reina de la Destrucción!
- Si, sí, Reina de la Destrucción pero le podías haber echado una manta por encima, se nos va a congelar... -comentó Wherynn tendiendo una manta al guerrero, que se arropó con ella temblando. 
- ¡No me dio tiempo! Sé buena y enciende la hoguera, anda... Yo también tengo frío.

Era mucho que asimilar. Srynna había podido ella sola contra unos cuantos Nöh y había vivido para contarlo... Wherynn y Thöw habían vuelto de su viaje espiritual en busca de la iluminación y parecían tan tranquilos... Y él solo se había desmayado. ¿Cuál era su propósito en esta tierra?

- ¿Estás bien? Un ataque de la Quintaesencia no es algo que deba tomarse a la ligera...
- Si, estoy bien.

Thöw le miró largamente. El guerrero era clave, aunque podía entender cómo se sentía en aquellos momentos.

- ¿Y vosotros qué habéis averiguado? -preguntó evadiendo su mirada mientras Wherynn le ofrecía una bebida caliente.
- Hemos aprendido sobre el pasado, el presente y lo que nos depara el futuro que aún no está escrito y el que se profetiza en los libros antiguos...
- Ah.
- Oye, que yo seré sanguinaria y todo eso pero me están empezando a dar asquito esos cuerpos desmembrados... ¿Los podemos quemar ya? -pidió a su amiga.

Jeanpo sonrió contra su voluntad. Sus dos locas...


El Parque Azëbera parecía desierto aquel día. Las chicas se preguntaban cómo nadie había sido consciente de la épica batalla que había tenido lugar en sus bosques y Thöw les explicó que los Nöh tenían el poder de transfigurar el espacio / tiempo para atacar sin que hubiera escapatoria.

- ¡Qué conveniente! Un giro de guión nada esperado... -suspiró Srynna.
- ¿Por? -preguntó Wherynn.
- ¡Oh! Tu mejor que nadie sabes por qué lo digo...
- ¿Yo?
- ¡Si! Escribes mucho, esto es como una de tus historias esas donde todo encaja a la perfección porque si no no tendría sentido... Y qué idóneo que nosotros luchemos mientras los de alrededor no se enteran de nada ni ven las consecuencias -dijo mirando a la hoguera de restos calcinados- ¡Muy fortuito!
- Aquí nada ocurre por fortuna, más bien por mala suerte... -musitó Jeanpo. 

El resto de la mañana transcurrió tranquila. Demasiado tranquila. Thöw estaba preocupado por todo lo que había descubierto y quería conocer a su hermano, aunque no se le ocurría ningún plano real o astral donde no fuera peligroso. Pertenecían a bandos contrarios, al menos eso debían fingir, y para él traicionar a los Nöh supondría la muerte. Y no lo iba a permitir.

- Estás muy meditabundo... -sonrió Wherynn sentándose a su lado.
- Sí... -respondió contemplando los restos del fuego- Los Nöh ahora saben que tenéis poder y que no dudaréis en usarlo, pero eso no los detendrá en absoluto. Os aniquilarán, como aniquilarán vuestra realidad.
- ¿Por qué los malos siempre quieren destruir? ¿No sería mejor disfrutar de lo conquistado?

Thöw la miró con curiosidad.

- Tienes toda la razón. Pero supongo que su fin último es acabar con todo, y quizá solo cuando se encuentren con la nada vean todo lo que han perdido...
- Sí, bueno, lo que sea, ¡Que se atrevan a volver! -retó Srynna.
- Claro que volverán... Con un poder destructor mucho mayor del que trajeron la última vez...
- Fue pan comido. Tendrán que esforzarse al máximo para poder con la Reina.
- ¿Eres consciente de que solo nos estaban valorando, no? Esa no es ni por asomo su fuerza real... -apuntó Jeanpo, bajándola de las nubes.
- El poder que sentí en mi interior también es muy superior al que mostré... -dijo la chica con voz inicua- y no dejaré que hagan daño a mis amigos...
- Pues yo desfallecí y no lo pudiste evitar...
- ¡Pero no te asesinaron! ¿Crees que no lo intentaron?

Un brillo extraño y triste relució en los ojos de Srynna y su voz tembló, por lo que Jeanpo supo que era el momento de guardar silencio.


La tarde pasaba apaciblemente y el grupo comenzaba a ponerse nervioso. Wherynn se preguntaba con melancolía dónde estaría Ikcn, si sabría del ataque y qué haría al respecto. ¿Vendría en persona a matarlos? ¿Se rebelaría contra su grupo en medio de la cruenta contienda entre los dos bandos? Era un Snape de la vida, quién podría saberlo...

- ¿En qué piensas?
- ¿Sinceramente? En el Nöh... 
- ¿El hermano de Thöw? -preguntó el guerrero, no muy convencido.
- Ya sabes que Thöw confía en él después de lo que vimos en el templo...
- ¿El templo?

Wherynn enmudeció. No podía revelar nada de lo ocurrido allí.

- Tú... ¿Cómo es el conciliábulo? Ellos...
- No...
- Ya, ya lo sé. Es solo que... ¡Eh! ¿Qué es eso?

Wherynn tenía la mano izquierda apoyada en la rodilla y una luz emanaba de ella.

- ¡Thöw! ¿Qué pasa?

El mago corrió a su lado y contempló el Mapa Cósmico. Algunas líneas se difuminaban y las constelaciones parecían estar cambiando de lugar.

- Algo está ocurriendo. El destino está cambiando.
- ¿Cómo?
- ¡Un viaje en el tiempo!

Todos miraron a Srynna, que parecía muy convencida de sus palabras.

- ¡Tal vez hayamos viajado en el tiempo con algún amuleto para evitar una catástrofe futura!
- ¿Pero a qué viene eso? -cuestionó el guerrero.

Los rayos de una tormenta comenzaron a iluminar el cielo.

- Los Nöh... Se aproximan -sintió Thöw. Algo... Algo ha cambiando. Lo noto...
- Tienen un poder... Tienen... No...

El mago y el Mapa Cósmico se miraron aterrados. 

- ¿Qué demonios..?
- La Quintaesencia...


Y el tiempo se detuvo. La Quintaesencia tenía forma, era corpórea. Majestuosa. Invencible. Incluso los rayos se quedaron inmóviles en el cielo ahogados en un agónico grito de terror mudo. Los elegidos se quedaron estáticos, contemplando el horror de la perfección. Y el Mapa Cósmico había cambiado por completo en la palma de Wherynn sin que ella ni Thöw se hubieran percatado de lo que aquello significaba...



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños Éomer!

19 diciembre 2018

Eternal Flame

Año 480 D.C. Lugar desconocido.

Se encontraba en una estancia de piedra iluminada con antorchas. El ambiente era solemne y podía sentir una energía mágica manando de los muros y de los magos encapuchados que la rodeaban. Thöw estaba a su lado. No tenía nada que temer. 


Año 2009 D.C. Parque Azëbera.

- Bueno... pues tendremos que seguir protegiendo la piedra, ¿no?

Jeanpo contempló a Srynna, que guardó silencio. La situación era realmente grave, pero le seguía pareciendo tan irreal, tan surrealista... ¿Cómo dos personas normales como ella y Wherynn habían acabado metidas en tal lio, con magia, guerreros antiguos y viajes en el tiempo incluidos? Cuando todo acabara convencería a Wherynn para que escribiera un libro, ¡Sería una historia estupenda!

- Aún no entendéis... El mundo tal y como lo conocéis podría acabar -dijo el guerrero con voz apagada- En un suspiro. No seríais capaces de recordar nada que no fuera la esclavitud más cruel, los Nöh os torturarían hasta la locura...
- Si se ponen en plan egipcios necesitarán que estemos cuerdas para construir sus pirámides y monumentos... -respondió Srynna, segura de sí misma.
- ¿Hablas en serio? -cuestionó él, molesto por su actitud imprudente. 
- Jeanpo… Sé que estamos en medio de una aventura épica increíble, que parece mentira, pero se que todo saldrá bien. En los grandes relatos literarios todo acaba bien. No puede ser de otra forma.
- ¡Esto es la vida real! -exclamó el joven exasperado.
- Quizá solo una de tantas vidas reales... Yo no temo a la tumba, ¿sabes? No tengo miedo.
- ¿Alguna vez has estado a punto de morir? -preguntó Jeanpo alterado.
- ¡No! Y se que esta vez tampoco estoy cerca. Me queda mucho, los Nöh serán destruidos y todo volverá a ser como siempre. Tú volverás a tu época y esto solo será la gran hazaña de nuestra juventud...

Nunca la había visto tan serena y madura. Y eso le asustaba. Y le dolía. No quería volver a su época y abandonar a sus dos locas...

- Vuelve a llover. Será mejor que nos resguardemos -terció la chica con voz maternal.


Año 480 D.C. Lugar desconocido.

El viento susurraba entre las torres del templo. Un viento helado que le recordaba al invierno que aún estaba tan lejano... Sin embargo, en aquel lugar en medio de la nada, la nieve caía con suavidad sobre las montañas. Un auténtico lugar de recogimiento y meditación.

- Lo has hecho muy bien, Mapa Cósmico. Nunca debí dudar de ti... Pero había tantas cosas que ignoraba... -comentó Thöw con voz ausente.
- Ya, lo entiendo, no te preocupes... ¿Cuándo regresamos?
- ¿Regresar? -preguntó el mago mirando la nieve. Quizá ya no haya donde regresar...


Año 2009 D.C. Parque Azëbera.

La noche transcurrió tranquila aunque los chicos durmieron inquietos. Estaban pendientes de cualquier ruido: crujido de ramas, la lluvia, algún chillido de animales desconocidos -¡espero que no sean ratas o gritaré! exclamó Srynna- y sonidos que no eran capaces de identificar pero parecían corresponder a los naturales en un parque donde la gente hacía acampada. Por la mañana temprano, unos leves rayos de sol les hicieron levantarse.

- Se nota que estamos casi en otoño... ¡Mira esas hojas! -señaló Srynna a los árboles, cuyas hojas caían en una danza sumamente relajante con la brisa matutina.
- ¿No te extraña que esos dos no hayan vuelto? -preguntó Jeanpo con voz cavernosa.
- Bueno... Un poco sí, pero tenían muchas cosas de las que hablar al parecer... El pasado misterioso de Thöw y eso, se habrán quedado allí a dormir, no sé... 

Jeanpo salió de la tienda poco convencido. No quería invocar a Thöw y parecer un paranoico, pero en parte deseaba una excusa para que volvieran y les contaran todo, y se acabase toda aquella pesadilla... No quería volver a ver aldeas arrasadas y gente quemada viva o las atrocidades aún peores que eran capaces de cometer en esa tribu... Construir pirámides, ojalá... 

- ¡Mira, la ardilla cotilla! -exclamó Srynna. 

La ardilla de capa negra portaba consigo un pequeño pergamino que parecía muy arrugado. Srynna lo cogió y el animalillo se alejó con prisa, subió a la rama de un árbol y se les quedó observando ensimismada. 

- ¿Qué pone? -preguntó tendiéndoselo a Jeanpo.
- Míralo... Es como... ¿Un hechizo? Pone "Para W".
- ¿Whers? -adivinó Srynna.
- Supongo... No entiendo nada... ¿Será de su novio el Nöh?
- ¡Qué romántico!

El guerrero la miró entre anonadado y furioso.

- ¿"Romántico"?
- ¡El malvado Nö y la heroína Mapa Cósmico luchan por su amor en medio de una cruenta guerra! ¡Es el argumento perfecto para su novela!
- ¿De qué hablas? -cuestionó Jeanpo, aunque le aliviaba ver que Srynna volvía a ser la demente histérica de siempre.

Un tremendo crujido que sonó como un árbol partiéndose en dos les hizo saltar del susto y a Srynna lanzar un grito angustiado.

- Si antes lo pienso... -dijo para sí Jeanpo mientras buscaba con la mirada de donde procedía el ruido.
- ¿¿Qué ha sido eso?? -preguntó Srynna- ¿Quién anda ahí? ¡Ay, no, eso nunca se pregunta!
- Completamente loca... -murmuró Jeanpo mirando a todos lados.
- ¡¡Aaaaah!!

Varios Nöh surgieron del bosque encapuchados con sus temibles capas negras y sin pensárselo en absoluto Srynna lanzó una ráfaga de hielo, que dejó congelados a dos de ellos al mismo tiempo y el prado a su alrededor cubierto de escarcha. Jeanpo por su parte creó tal desasosiego en los corazones del enemigo que Srynna congeló a los otros tres con uno de sus torbellinos más poderosos y fascinantes.

- ¿Qué demonios..? ¡Nos atacan! -gritó la chica corriendo hacia los enemigos y comprobando que no podían moverse -¡Invoca a Thöw ya!

Jeanpo inició su retahíla de palabras, que fue interrumpida cuando una fuerza desconocida le atacó por la espalda haciendo que perdiera el conocimiento.


Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!

19 diciembre 2017

The Quintessencial Wraith











Año 2009 D.C. Parque Azëbera.

Por fin estaba de regreso en su propia época. Wherynn miró al cielo, donde unas nubes grisáceas se arremolinaban presagiando tormenta. ¿Cuándo había empezado a confiar en aquel Nöh? ¿Podrían cambiar el futuro?

- ¡¡¡Whers!!!
- ¿Srynna?
- ¡¡Wherynn!! ¡Está viva!

El Nöh la miró profundamente, hizo una reverencia y comenzó a alejarse con una ligera sonrisa.

- Piensa en lo que te he dicho...

Wherynn no podía pensar. ¿Cómo se le ocurría?

- ¡¡Whers!! -Srynna apareció entre unos árboles y se abalanzó sobre ella dándole un fuerte abrazo.
- Has estado con tu amiguito el Nöh -dijo Jeanpo con voz acusadora. No podía culparlo. 
- A ver... como os lo diría...
- Vamos al campamento, ¡empieza a llover! -chilló Srynna tirando de ambos.
- No volverá a las tiendas hasta que cambie la piedra de sitio -terció Jeanpo.

La joven se sintió muy ofendida.

- Soy el Mapa Cósmico. ¿Crees que Thöw me confiaría sus secretos si no fuera digna de confianza? ¿Qué me dejaría saber dónde está la piedra y protegerla de los Nöh?
- Incluso los grandes magos pueden equivocarse... -susurró el guerrero.
- No conmigo.

Sus palabras quedaron silenciadas por un trueno.


La tormenta estaba siendo más fuerte de lo que ninguno esperaba. El viento había logrado derribar la tienda de Jeanpo, que se refugiaba junto a las chicas en su tienda roja. No parecía que fuera a detenerse en breve y la tensión se respiraba en el ambiente.

- ¿Y bien? ¿Qué te ha contado tu novio?
- Vamos, no seas crío. Está de nuestro lado.

Jeanpo bufó, incrédulo.

- Creía que eras más fácil de engañar que eso... es decir, ¡más difícil!
- No voy a justificarme, pero sé lo que hago. Todo irá bien.
- ¡Claro, yo confío en ella! -dijo Srynna- ¡Nos ha traído magia!
- Si no me crees, quizá sería bueno invocar a Thöw y pedirle discretamente su opinión... -sugirió Wherynn sin saber cómo iba a decirle la verdad sin ponerlos en peligro.
- Perfecto. Srynna, haz los honores.

La chica pronunció una extraña retahíla de palabras y al punto Thöw apareció fuera de la tienda. Corrió la cremallera y Srynna dio unos pequeños grititos al notar las frías gotas de lluvia en su rostro.

- Mis disculpas, señorita.

Mirándolo en profundidad, Thöw compartía rasgos con su hermano. Si bien su nariz era más fina y su cabello más claro y ondulado, sus ojos profundos y sus labios carnosos no dejaban lugar a dudas. Era igual que el Nöh, aunque posera mucho de su padre mago. Thöw se dio cuenta de su mirada y Wherynn solo sonrió. La miró como él lo hacía y dejó que viera algunos de sus pensamientos. Empezaba incluso a resultarle atractivo...

- Me extraña que me hayáis invocado en el preciso instante en que me disponía a venir a veros. Quería contaros los últimos hallazgos sobre los Nöh. 

El guerrero miró significativamente a su amiga, que le ignoró por completo.

- Están tratando de invocar a la Quintaesencia para acabar con sus enemigos...
- ¿Lo más puro y lo más perfecto? ¿Cómo? -se asustó Jeanpo.
- Me he perdido... -murmuró Srynna quedamente. 
- Tierra, Agua, Aire, Fuego y Éter. La Quinta Esencia -dijo Wherynn- muy medieval todo...
- En Cosmología, la Quinta Esencia es una energía de vacío... -empezó el mago.
- ¡Como un agujero negro! -interrumpió Srynna.
- No, al contrario. Actúa como un campo repulsivo que expande el universo -explicó Wherynn.
- ¿De qué habláis? ¡Dejaos de modernidades! -elevó la voz Jeanpo.
- ¿Mitología? Vale, Éter es un elemento más puro y brillante que el aire, ocupa una región por encima del cielo, viene a ser como la atmósfera... 
- ¿Y tú como sabes tanto? -preguntó Jeanpo.
- Yo leo. 

Srynna soltó una carcajada recordando una serie de TV y logró que Jeanpo se enfureciese. 

- ¿Y qué van a hacer los Nôh con eso?
- ¡Cuándo lo pronunciarás bien! -se desesperó Jeanpo.
- ¡Qué me olvides! Cuéntanos, Thöw -pidió Srynna.

El mago miró a Wherynn por un instante y esta juraría que le guiñó un ojo.

- Destruir, obviamente. Cuando el cielo se derrumbe sobre la tierra solo el Mapa Cósmico, la Reina de la Destrucción y el Guerrero podrán salvar este mundo. Junto a un poderoso mago.
- Tú. 

Todos miraron a Wherynn, que se arrepintió de sus palabras.

- Quiero decir... Tú, quién si no... No conocemos muchos magos por esta época y eso...
- Wherynn se está aliando con los Nöh -dijo Jeanpo.

La joven se sintió traicionada.

- No lo creo... El Mapa Cósmico nunca nos traicionaría.
- ¿Y yo soy la Reina de la Destrucción? -preguntó Srynna, orgullosa de si misma.
- No, lo soy yo si te parece, y tu el guerrero... -se burló Jeanpo. 
- Si que estoy con un Nöh... el mismo que nos dejó la nota de la ardilla cotilla.

Thöw se pudo inmediatamente en pie haciendo que la tienda se balanceara violentamente. Ninguno se había dado cuenta de que la tormenta había cesado y el viento solo susurraba entre los árboles.

- Cuéntamelo todo.

El mago se había puesto muy serio y Wherynn le desafiaba con la mirada.

- Nunca. 

Jeanpo le dio un codazo a Srynna. No era tiempo de bromear.

- Me refiero, Wherynn es perfectamente confiable. El Nöh buenorro solo nos da pistas... -comentó Srynna.
- ¿Qué? -preguntó Thöw, entre confundido y furioso. 
- A ella. Les vi hablando. Esta muy, muy potente... ¡Se parece a ti! 

La joven se quedó sin respiración por un instante.

- ¿¿Nos viste juntos?? -cambió rápidamente de tema.
- Para que luego digáis que soy dramática y no se guardar secretos... -presumió la chica.
- ¿Quién dice eso? ¿Qué pasa? -Jeanpo se enfurecía más por momentos. 
- ¿Se... parece a mi..? -musitó el mago.
- ¿Thöw..?

Nunca le habían visto tan vulnerable. Miraba por doquier como si tratase de ver más allá de la tienda, en su mente y en el exterior al mismo tiempo, como si acabara de descubrir o entender algo de suma importancia. 

- Habla con tu abuelo...

El mago la miró intensamente y un escalofrío recorrió la espalda de la chica. Realmente nunca se había dado cuenta del poder hipnótico de sus ojos.

- Ve al conciliábulo, tienes que saber... tienes que entender...
- ¿Qué sabes tú? -preguntó con un cierto tono amenazador que le pareció sexy. Realmente estaba perdiendo el norte. ¡Maldito Nöh!
- Tu solo ve y así podré demostrar que soy digna de confianza para todos. Espero no estar equivocándome, errar sería fatal...
- ¡Qué épico! -suspiró Srynna, que no se enteraba de nada.
- Voy a ir, porque uno... No perdáis de vista la piedra y si la Quintaesencia apareciera, invocadme. No podéis enfrentarla solos. Tú te vienes conmigo -dijo cogiendo a Wherynn de la mano.
- ¿Qué? ¿Yo?
- Si conoces a ese Nöh tendrás que decírselo al gremio. Quiero que veas por ti misma lo que los Nöh serían capaces de lograr con un Mapa Cósmico en su poder.
- ¡A mi no me amenase! -se revolvió ella- ¡Que confíes en mi!
- ¡No es por eso!
- Ve, Whers, será lo mejor para todos. Conoce a esos hechiceros y cuéntaselo todo.
- ¡Cambiaremos el destino! -se maravilló Srynna pensando en hazañas épicas y mágicas.
- No, os olvidarán en cuanto os conozcan, como vosotros olvidaréis a vuestros... ¡Vamos! 

Sin que pudiera hacer nada y escuchando los gritos de asombro de Srynna, los dos se desaparecieron.


Wherynn contemplaba su mano en la oscuridad. Nunca se había fijado con detalle en todas las constelaciones y líneas que la sangre marcaba en su palma y que guiaban los designios de aquella aventura en la que se habían metido sin buscarlo. ¿Cómo habían llegado tan lejos siendo los elegidos?


- Abre los ojos y guarda silencio.



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños neno!

19 diciembre 2016

Amarantine

Dos días habían pasado desde el encuentro de Wherynn con el Nöh y no había ocurrido nada especial. Por turnos, entrenaban con sus nuevos poderes; Wherynn había mejorado considerablemente con su don de fuego hasta adquirir incluso cierta puntería; Srynna lanzaba salvajes ráfagas de hielo cristalizado por doquier sin apuntar a nada en concreto por si los Nöh aparecían de improviso (o eso decía para justificar su falta de destreza) y Jeanpo había estado practicando por su cuenta con los pobres campistas que osaban dormir en el Parque Azëbera ya que a las chicas no les gustaba cómo les hacía sentir su poder (¡Esa es la idea! solía exclamar él).

- Estás muy pensativa... ¿pasa algo? -preguntó el guerrero a Wherynn, que tenía la mirada perdida y cada vez estaba más meditabunda.
- No es nada, solo me preocupa que Sry nos acabe haciendo daño -sonrió mirando a la chica, que trataba de congelar pequeñas piedras del suelo y lograba helar la hierba y todo lo que había a su alrededor. No convenció a su amigo, y realmente le había mentido. Trataba de entender por qué la ardilla cotilla les había dado una nota de los Nöh advirtiéndoles de sus planes. ¿Tendría que ver con el joven que se había encontrado? Un suspiro escapó de sus labios al pensar en él y no pasó desapercibido para Jeanpo.
- ¡Ala, ya está! -exclamó Srynna- lo dejo por hoy. Me duelen los pies y estoy cansada, solo quiero una buena comida y dormir un rato...
- Pues espero que quieras algo frío, me toca ir a por leña y no me apetece nada... -bostezó Wherynn.
- Te toca, te aguantas. 
- Si queréis puedo ir yo... -se ofreció Jeanpo, caballerosamente.
- ¡No! Es el primer paso para acabar en la anarquía.

Ambos rieron con la ocurrencia de Srynna y Wherynn se levantó para ir a por la madera. 

- Si te encuentras con "alguien" espero que seas prudente... -amenazó Jeanpo.
- ¿O si no me escupirás? Entendido -dijo la chica alejándose y haciéndoles gestos de burla.

En realidad deseaba encontrarse con él y que le contara por qué actuaba como lo hacía. Por qué le había contado esa historia y luego se había ido. Los pensamientos vagaban inconexos por la mente de Wherynn, que recogía madera sin prestar atención a lo que estaba haciendo y entonces ocurrió. El crujir de unas ramas. La silueta alta y encapuchada.
No sabía qué hacer. Como se... Oh, genial, se había quitado la capucha. Ya la había liado. Sus profundos ojos oscuros, su pelo aún más desgreñado, sus labios... y su vestimenta negra. Estaba claro que era un Nöh. El joven le hizo una seña para que lo siguiera y ella, en guardia, lo obedeció. El Nöh se detuvo ante unos brezos, se agachó y ella le imitó. Buscó entre los arbustos violáceos y pronto lo vio. Un hermoso dije de oro con un blasón desconocido labrado.

- ¿Pero qué..? -antes de que pudiera reaccionar, el Nöh la tomó de la mano izquierda, donde se encontraba grabado el mapa cósmico de Thöw y juntos tocaron el dije, que brillaba a la tenue luz del sol.


Año 2016 D.C. Parque Azëbera. 

- ¿Qué..?
- Tranquila, no pasa nada.

Otra vez esa preciosa voz...

- ¿Cómo que no pasa nada? ¿A dónde hemos viajado? A qué época -preguntó la chica, tratando de identificar cambios significativos en el paisaje
- Año 2016. No hacía falta irse lejos, y el siete es el número mágico por excelencia...

Wherynn no sabía si atacarle con su fuego o... o atacarle "con su fuego". Ni por qué hacía bromas en un momento tan serio (Jeanpo estaría orgulloso de ella, por fin se lo tomaba en serio) ni por qué entendía esa lengua lejana y él la suya...


Año 2009 D.C. Parque Azëbera. 

- ¿No tarda mucho Whers? -preguntó Jeanpo, inquieto.
- No creerás que se ha cruzado otra vez con ese Noh... 
- En serio, deberíais intentar esforzaros por pronunciarlo bien...
- ¿Qué más da? No vamos a matarles con nuestra elocuencia -suspiró Srynna.
- Tú desde luego no...
- ¡Silencio, mortal! ¿Vamos a buscarla?
- Si, será lo mejor. Y vete preparada para cualquier eventualidad...

La ardilla cotilla los observó fijamente y los siguió.


Año 2016 D.C. Parque Azëbera. 

- ¿Por qué me has traído aquí? -cuestionó Wherynn.
- Era la única forma de hablar con vos, ahora que todo ha terminado.
- ¿Qué quieres... quiere decir?

El Nöh la miró fijamente con una sonrisa siniestra y atractiva y ella trató de concentrarse.

- Tus amigos han muerto.

Wherynn se quedó mirándolo fijamente, el joven la miró con culpabilidad y asintió.

- Habrá una masacre cuando mi clan trate de robaros la piedra; lucharéis con valentía pero ellos darán la vida por ti, el Mapa Cósmico. Y para nosotros es especialmente importante que ese guerrero muera... No es un destino que yo haya elegido. Me llamo Ikcn; mi padre era un Nöh de alto rango y mi madre una simple campesina a la que... Bueno, cuando nací me arrebataron de sus brazos y acabaron con su vida. Ellos mismos me lo contaron, pues la sangre no corre por sus venas y se enorgullecen de sus atrocidades. Les odié desde entonces pero supe fingir que les era leal, buscando el momento idóneo para escapar. Sin embargo, no es tan fácil...
- Es una vida entera de servicio o la muerte... -murmuró Wherynn.
- ¿Como lo sabes? -preguntó él, curioso y extrañado.
- Nada, una novela... No importa. Continúa.
- Traté por todos los medios de encontrar la manera de huir y traicionarles, hasta que comenzaron los viajes en el tiempo. Al principio no lo entendíamos muy bien, pero mi clan decidió conquistar todas las épocas y someter a todos los pueblos. Y sentí que la mejor manera de traicionarlos era impidiéndolo. Esa es mi historia -acabó.
- ¿Y qué tengo yo que ver con todo esto? ¿Y qué es eso de que mis amigos han muerto?

El joven la tomó suavemente de la mano y dibujó unas finas líneas en su palma cósmica, que se iluminaron en sangre mientras ella se estremecía contra su voluntad. Esperaba que no lo hubiera notado.
- El guerrero es clave para la destrucción de los Nöh. La leyenda narra que un joven de corazón valiente junto a dos diosas terrenales, el Mapa Cósmico y la Reina de la Destrucción, acabarían con los Nöh en el vigésimo primer siglo de nuestra era junto a un poderoso mago, Thöw. Mi hermano.

Wherynn sonrió ante la descripción de Srynna, "La Reina de la Destrucción". Con lo bruta que era le iba que ni pintado... pero...

- Tu... ¿¿tu hermano?? 
- Compartimos madre pero los Nöh ignoran su existencia y nuestro vínculo, al igual que él. Es hijo legítimo de un conciliábulo de hechiceros de gran poder que lucha contra los Nöh desde hace generaciones. Mi abuelo, es decir, nuestro abuelo, me lo contó. Es uno de los magos supremos y supo que podía confiar en mí, pues sabe leer las almas.
- ¿Y por qué no se lo contó a Thöw?
- Ignoro sus designios, pero dijo que la venganza le apartaría de su verdadera senda. El piensa que mi madre murió en el parto al igual que su bebé...
- Tú... ¿Y por qué sabes que han muerto si la lucha aún no ha sido?
- Mi abuelo me concedió el don de la visión. No estáis preparados, y tú, diosa cósmica, debes enseñarles el poder.
- ¿Yo? ¿Cómo?


Año 2009 D.C. Parque Azëbera. 

- ¡¡Wherynn!! ¡¡Whers!! -gritaba Jeanpo.
- ¡Ay, seguro que la han secuestrado! -chilló Srynna.
- ¡No digas eso! ¡Wherynn!

- Tengo un mal presentimiento... -murmuró la joven.


Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!

19 diciembre 2015

Avalanch*e*

Los chicos miraron a Thöw, cuyo semblante se había puesto muy serio.

- Los Nöh nunca juegan limpio. Tratarán de robaros la piedra y lo harán sin contemplaciones. Si tienen que mataros, no dudarán en hacerlo.

Jeanpo miró a las chicas con expresión de superioridad. A ver si por fin se los tomaban en serio.

- ¿No les importa ir dejando huellas en una época que no les pertenece? Me refiero, si yo viajara a otro tiempo y me fijara un poco en las costumbres... -reflexionó Wherynn.
- ¿Y qué tienen que perder? Volverán a su época o conquistarán la vuestra, y cuando ellos rijan vuestros destinos no tendrán que darle cuentas a nadie...
- No entiendo lo del pergamino.

Thöw miró a Srynna, que parecía haber cobrado madurez al recibir sus poderes. Jeanpo sonrió satisfecho.

- Si vienen a conquistarnos... ¿por qué prevenirnos? No lo entiendo...
- A decir verdad... yo tampoco -reconoció el mago. Supongo que pretenden minar vuestra confianza y hacer que les temáis.
- Ya les tememos -dijo Jeanpo.
- Bueno... -susurró Wherynn.

El mago la miró y por una vez la joven no supo qué quiso decirle. Parecía saber algo que esta vez no quería compartir con ella. Decidió no darle importancia, confiaba en él.

- No tardarán en dejarse ver... 
- Si, nos vigilan con la ardilla cotilla -recordó Srynna.
- No bajéis la guardia y confiad en vuestros poderes. Serán más potentes cuanto más amenazados os sintáis, pero no fluirán bien si os dejáis dominar por el pánico.

Wherynn y Jeanpo miraron de soslayo a Srynna, que notó sus miradas y se ofendió.

- ¡Puedo dominarme! ya os vale... Luego os quejaréis de que soy demasiado sanguinaria...
- A ti te reclutan en sus filas fijo. ¿No dijo Jeanpo que eran el clan más sanguinario de no se qué? -trató de recordar Wherynn.
- El clan más sanguinario que había existido -apuntó el joven.
- ¡Antes de las armas nucleares! Si, ahora me acuerdo -sonrió Wherynn.
- En fin, no puedo deciros nada más. Me retiraré hasta que suene el cuerno de la batalla.
- ¿Eso es metafórico o..? 
- ¿Por qué tienes que irte..? -preguntó Srynna, suspicaz.

El mago sonrió.

- Tomad estas piedras -dijo tendiéndoles unas gemas- disponedlas en círculo y os servirán para que los humanos no vean cómo os adiestráis con vuestros poderes, pero no os protegerán. No soy un enemigo -dijo mirando a Srynna- pero otras épocas me reclaman. Por eso vuestra amiga lleva un mapa, solo invocadme y vendré. Basta con que penséis en mi y pronunciéis estas palabras. Les dijo una retahíla de palabras complejas que tuvieron que repetir varias veces hasta memorizar y tras eso se retiró. Los jóvenes se miraron unos a otros.

- Bueno... por mi parte voy a recoger algunas ramitas para la hoguera, con tanta lluvia lo mejor será aprovisionarse antes de que empeore el tiempo -Wherynn miró al cielo, que estaba muy nublado y amenazaba lluvia, aunque por el momento había cesado- Así que os veo en un rato.
- Mhmhm... no quiero que os ofendáis... pero lo de "adiestrarse en vuestros poderes" creo que va por vosotras... -titubeó Jeanpo, tratando de evaluar las posibles reacciones de las chicas.
- Por mi vale, quiero destrozar piedras. No me voy a meter con los pobres arbolitos... -dijo Srynna mirando al recientemente florecido árbol.   
- Yo practicaré más tarde, no me fio de la puntería de Sry... ¡Os veo enseguida!

Wherynn se alejó del claro y Jeanpo la siguió con la mirada. Por lo que la conocía parecía tener una innata capacidad para mantener la mente fría en momentos arriesgados. Estaría bien. 


La joven disfrutaba de aquellos momentos de soledad paseando por el parque cuando no había nadie más. Se había puesto a cantar suavemente mientras recogía ramas y se sentía como una criatura mágica en un mundo de fantasía épica. Miró el mapa de su mano izquierda y sonrió. La elegida. 
Un ruido diferente hizo que se pusiera en guardia. Había oído crujir algunas ramas y supuso que sería algún animal o algún fruto cayendo de los árboles, pero de todas formas miró a su alrededor buscando el origen del sonido. Entre los árboles vislumbró una silueta alta y encapuchada de negro que se aproximaba a ella. La miró fijamente y su instinto le dijo que no se moviera, que estuviera atenta y lanzara su fuego en el momento preciso si fuera necesario. La figura quedó a pocos pasos de ella y se retiró la capucha. Era un joven serio, de profundos ojos castaños que casi parecían negros, pelo desgreñado, nariz prominente y labios carnosos.
Emanaba un inmenso atractivo, y, sonriendo sutilmente, comenzó a hablarle. Tenía una voz grave y melodiosa, tan atractiva como el encanto que el mismo desprendía. Le contó una historia extraña en una lengua lejana que ella entendía. No podía apartar la vista de ese joven, y se concentró en sus palabras, en el relato que le describía, en la preciosa sonrisa que le dedicaba por momentos y en todos y cada uno de sus movimientos. Tenía el increíble don de mantenerla pendiente de cada sílaba, de cada sonido, porque su voz era demasiado hermosa como para escuchar nada más. Porque su mirada era demasiado mesmerizante como para apartar los ojos de los suyos.

Cuando terminó su historia se puso muy serio, se echó la capucha por la cabeza y se fue como había llegado. Wherynn se quedó contemplándolo ensimismada hasta que desapareció, y cuando se cercioró de que nadie más podía verla, empezó a hacer muecas y gestos. 


Regresó con sus amigos, que notaron que algo significativo había ocurrido por su expresión.

- ¿Ha pasado algo? -inquirió Jeanpo, suspicaz.
- Creo... -dijo ella con un hilo de voz- que he visto a uno de los Nöh...
- ¿QUÉ? -se alarmó Jeanpo mientras Srynna chillaba un poco.
- Él... me ha contado una historia... y luego se ha ido... -continuó la joven, que parecía estar en su propio mundo.
- ¿Y tú qué has hecho? -preguntó a su vez Srynna.
- Mmhee mmjao lsbsrsgss... -murmuró ininteligiblemente su amiga.
- ¿Cómo? -se preocupó Jeanpo, que creía que podía estar hechizada.
- Nada, nada... Simplemente le escuché, no hizo nada más que hablar...
- ¡¡Te has enamorado!! 

Jeanpo y Wherynn miraron a Srynna, que la señalaba con un dedo acusador.

- ¡Qué me voy a enamorar! -rió Wherynn- ¡para eso tendría que conocerle! 
- ¡Estás muy rara! -siguió acusándola su amiga, cada vez más recelosa y segura de su versión.
- Es que... tenía una voz... Me ha dejado un poco hipnotizada, la verdad... -admitió.
- ¡Es su plan! Saben que eres nuestro mapa, la clave de todo, ¡van a tratar de que te pases a su bando! -predijo Jeanpo, desasosegado.
- ¡Qué va! su historia no tenía nada que ver con nada... -se defendió ella.
- ¿Qué te contó?
- No tiene importancia... 
- ¡No puedes dejar que vuelva a pasar! La próxima vez... -empezó Jeanpo.

Wherynn no pudo evitar sonreír levemente. Ojalá...

- Mira, no creo que sea tan malo. Quizá ni siquiera era un Nöh... 
- ¿Iba todo de negro con una capa?

La joven dejó de hablar por un instante.

- Bueno... si, pero...
- ¡¡¡Era un Nöh!!! ¡Eres muy afortunada de que no hubiera acabado contigo en ese preciso instante..! -exclamó el guerrero.

Wherynn miró a la lejanía. Un poco sí había acabado con ella... Volvió a sonreír y suspiró. 

- A ver, yo creo que... Bueno, vale, tenía pinta de "malvado" (un malvado muuuy sexy, pensó para sí) pero no creo que quisiera... Es decir... quizá es él el que no está ya en ese bando y solo quería... ¿advertirme..?
- ¿Tan bueno estaba? -preguntó Srynna curiosa, provocando las risas de Wherynn.
- En serio... no les escuches, tratarán de engañarte. No me puedo creer que hayas caído en una treta tan burda solo por una cara bonita... -se decepcionó Jeanpo, a la vez que empezaba a mostrarse un poco enfadado. 
- ¡No es eso! Dejadme a mi...

La joven se alejó despreocupadamente con las ramas para la hoguera en brazos y Jeanpo la observó detenidamente. Si querían el mapa de su mano y sus secretos, era posible que ya estuvieran un paso más cerca de conseguirlos.



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!

19 diciembre 2014

Wanderlust wayfarer

La lluvia era muy fina y el prado hacía que se deslizasen entre el barro, ya que estaba bastante húmedo. Jeanpo se debatía entre la desesperación y la risa. Aquellas dos chicas, a pesar de ser de lo más agresivas, eran incapaces de luchar con gracia. Wherynn era muy torpe y a pesar de ponerle ganas sus golpes eran poco certeros, obviando el hecho de que siempre parecían dirigirse hacia la misma zona... lo cual no era tan malo. Srynna peleaba como una chica (ganándose que le volviera a llamar machista cuando se lo dijo) y la verdad, esperaba que le dieran una magia poderosa que no requiriera mucha puntería, porque había que ver... 

- No haces carrera de nosotras, ¿eh? -le comentó Wherynn.
- ¿Cómo?
- Quiero decir que no hay manera de enseñarnos a combatir...
- Bueno, tendréis la magia de Thöw... mientras aprendáis a emplearla...
- ¡Claro que sí! y si no a mí dame un arma con filo, les cortaré las manos y los pies... -dijo Srynna con un deje macabro.
- Antes tendrías que saber inmovilizarlos... -observó Jeanpo.
- Me los sujetáis y ya.

La lluvia arreciaba por momentos, así que decidieron parar y aprovechar para comer algo. A Jeanpo le gustaba mucho la comida que guardaban en esos recipientes de material extraño que llamaban "latas", aunque también le apetecía cazar algo fresco, pero al parecer no podía hacerlo en el parque. Una lástima, un poco de ciervo asado en la hoguera estaría delicioso...

- ¡Meca, meca, meca! ¡Me acabo de dar cuenta de una cosa! -exclamó Wherynn cuando estaban a punto de empezar a comer.
- ¿Qué?
- ¡La chica!

Jeanpo y Srynna la miraron con cara interrogante.

- La chica sabe que estamos aquí.

Los otros dos no hicieron ningún gesto.

- ¡Si está aliada con los Nö sabrá dónde encontrarnos! ¡y nos robará la piedra!
- ¡Uy, casi lo has pronunciado bien! suena parecido a cuando lo dice Jeanpo...
- ¿¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes?? ¡Tenemos que irnos! -la interrumpió este.
-  En realidad no, ¿pero no os habíais dado cuenta antes? ¡Qué paleetos!
- ¿Cómo que no tenemos que irnos? ¿Lo dice Thöw?
- Si, la batalla será aquí. Lo que espero es que haga mejor tiempo, me da la vara luchar bajo la lluvia...
- ¿Por qué te lo tomas todo a risa? ¡Es muy serio!
- Porque Thöw me mandó una visión mientras ponía los platos.
- Qué mundano... jajaja, tendría que mandarte la visión en sueños o algo más épico... -rió Srynna.
- Jaja, como sea, vendrá luego.


Después de comer y reunirse en torno a la hoguera para secarse cuando la tienda de las chicas se vino abajo ("¡Es culpa de la ardilla cotilla, fijo!" dijo Srynna) Thöw apareció en el claro.

- ¿Qué passsaaa? -le preguntó Wherynn para sorpresa del mago.
- Déjala, está muy tonta hoy. ¿Vienes a darnos los poderes? -preguntó Jeanpo. 
- Si, conjuntarán con mi tatuaje guapo -añadió su amiga.
- En serio... ¿estás bien? -murmuró Srynna.
- Es que me siento poderosa. O me voy a sentir poderosa, vaya.
- En fin... es bueno que tengáis el espíritu tan alto. Venid aquí y os otorgaré una habilidad -pidió Thöw señalando cerca de la hoguera.
- ¿Así, ya? ¿Sin ritual chulo ni nada? -se entristeció Srynna.
- No tenemos tiempo para tonterías. Pídele a Wherynn que cante algo gótico de eso que está cantando todo el rato cuando cree que nadie la escucha.
- ¡Eh, me espías! -rió la aludida.

Al ritmo de 'The Mystic's Dream', Srynna y Jeanpo recibieron su magia. Luego Wherynn se acercó a Thöw, que la miró intensamente y le concedió otro poder.

- La fuerza mana de vuestro interior, así que vosotros mismos deberéis descubrir cuál es vuestro don.
- Osea que si viene alguien a freírme a leches no sé ni qué movimientos tengo que hacer ni si ocurrirá algo que me proteja...
- ¡Srynna! -la regañó Jeanpo.

El mago rió de buena gana y les explicó que la magia fluiría por si misma cuando fuera preciso.

- Un poco más de confianza, será algo grandioso... -le dijo Wherynn.
- No es justo, Whers, vosotros tenéis conexión y sabes lo que va a pasar...
- En realidad no, solo sé que, como dice él, la magia fluirá.

Sus palabras se vieron interrumpidas cuando una terrible angustia se apoderó de ella y cesó de respirar. Al momento se vio libre y, muy desconcertada, miró alrededor hasta dar con la mirada culpable de Jeanpo.

- Así que ese es mi poder...
- ¿¿¿Y tenías que probarlo conmigo, psicópata??? ¡¡Te voy a matar a patáes!! 
- ¡Para! ¡Yo quiero saber el mio! ¿Apunto a ese árbol? -preguntó Srynna a Thöw.
- Te lo recomiendo.
- ¿Cómo hiciste tu? -preguntó a su vez a Jeanpo.
- Solo pensé en qué haría si alguien me atacara.
- Vale.

Una terrible ráfaga de aire con cristales de hielo se clavó en el tronco del árbol.

- ¡Genial!
- Ahora yo...

Una tempestad de fuego abrasó el árbol reduciéndolo a cenizas.

- ¡Vaya! ahora me da pena... -comentó Wherynn.

Thöw hizo un movimiento con su mano y el árbol comenzó a florecer de nuevo.

- ¡Qué bonito! -exclamó Srynna.
- ¿Todo esto no lo estará viendo la ardilla cotilla o algún esbirro de los Nöh..? -observó Jeanpo.
- No os preocupéis, todo está despejado. Ahora, hablemos de la batalla...



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños neno!

19 diciembre 2013

Last of the wilds

El día amaneció lluvioso y desapacible. Srynna estaba de mal humor porque se había peleado con un grillo que no la había dejado dormir todo lo que quería, Wherynn trataba de no reírse del concepto de su amiga de "dormir poco" (casi nueve horas) y Jeanpo seguía meditando cuál debería ser su siguiente paso. No quería poner en peligro a aquellas dos locas, les había cogido bastante aprecio y sabía que con los Nöh no podía bromearse, a pesar de que ellas aún no lo entendieran...

- ¿Qué tal habéis dormido?
- ¡No me hables! maldito grillo...
- Mirad, la ardilla cotilla.

Jeanpo y Srynna miraron hacia el árbol que señalaba Wherynn, donde la conocida ardilla de capa negra disimulaba fingiendo que recogía unas nueces.

- En serio, si la van a mandar a espiarnos al menos que le quiten la capa... ¿o es que nos toman por estúpidos? bueno, a lo mejor los lerdos son ellos... -comentó Wherynn. La ardilla la miró y la chica hubiera jurado que le agitó una de sus patitas en símbolo de venganza. La chica agitó el puño a su vez y lo hizo de manera tan cómica que Srynna no pudo evitar soltar una carcajada.
- De verdad, tenéis que empezar a tomaros esto con seriedad. Tenemos que hablar de vuestras tácticas de batalla...
- ... delante de la ardilla ¡pues no andas tu muy fino tampoco! y suenas igual que Roszondas...-observó la chica.
- ¡Delante de ella no! ¿Roszondas? bueno, es igual, pensaba tirarle una piedra... -les susurró.
- ¡Maltrato animal! -gritó Srynna. La ardilla les miró, suspicaz.
- No es una ardilla común, fíjate -murmuró Jeanpo. Antes de que ninguna lo pudiera evitar, sacó una piedra de su bolsillo y se la lanzó a la ardilla, que se deshizo en una voluta de humo. 
- ¡Qué nice! ¿y ahora?
- Ahora ya no está. Aprovechemos... ¿qué sabéis hacer?

Srynna y Wherynn se miraron la una a la otra.

- Nada -contestaron al unísono.
- ¿Nada? lo suponía.
- ¿Y para qué preguntas? -dijo Srynna.
- No sé, por si acaso... Pues algo tendréis que aprender, puedo protegeros, pero es mejor que sepáis hacer algo aparte de correr y esconderos. Por ejemplo, ¿que harías en este caso? -preguntó cogiendo a Wherynn desprevenida y arrinconándola de manera que solo pudiera entrar en su tienda de campaña.
- ¡A que te clavo una llave en el ojo! -respondió ella con rapidez y rebuscando en sus pantalones -bueno, llevo la llave en el bolso, ¡pero no viene al caso! -se disculpó, agresiva.
- Está bien, al menos tienes genio...
- Si se llega a despistar lo mato a bofetás -comentó en voz baja a Srynna, que rió.
- Es muy probable que te ataquen, por lo del mapa de la mano...
- Vaya, ¡pues qué bien! entonces lo mejor será copiar el mapa, no sea que me corten la mano...
- Bien observado.

Jeanpo fue a por un trozo de papel y Wherynn le miró de soslayo. Sabía que eso no ocurriría, compartía los secretos de Thöw... como mucho la secuestrarían, pero no podían hacerle daño. Se lo contó al joven, que pareció tranquilizarse. 

- ¡Entonces me usarán a mi de cebo! o tratarán de borrarte el mapa de la mano... -dedujo Srynna.
- Eso si, asi que mejor... 

Wherynn se quedó en silencio con la mirada perdida. Los otros dos trataron de hacerla volver en si, pero no pudieron.

- ¿Qué pasa? ¡se ha quedado colgada!
- ¿Qué?
- ¡Aaaah! ¡hazla volver! ¿qué pasa? -gimió Srynna.
- Oye... es probable que tengamos varias crisis, deberías intentar tomarte las cosas con más calma...

Su amiga volvió en si y los vio discutiendo.

- ¿Qué hacéis, paletos? ¡tenemos cosas importantes de qué preocuparnos!
- ¡¡Wherynn!! ¡estás bien! -exclamó Srynna, abrazándola.
- ¡Si, oh! era Thöw, que me daba un toque mental -la tranquilizó.
- ¿Has hablando con Thöw? -quiso saber Jeanpo.
- No, pero me comenta que nos centremos en la misión del mapa, que de la batalla se encarga el.
- ¿Cómo? -preguntó Srynna.
- Pues va a ser algo muy guay, pero si os lo cuento arruinaré la sorpresa... -comentó la chica, sonriendo.
- ¿Vamos a estar bien?
- A ver... eso no se sabe, solo te digo que no vamos a estar indefensas... ¡nos va a dar magia!
- ¡¡GENIAL!! -Srynna estaba loca de contento, ¡siempre había soñado con tener poderes! 
- Pero tenemos que mantenerlo en secreto, no es algo que se esperen... así que nada de esto delante de la ardilla cotilla.
- ¿Dónde está, por cierto? - preguntó Srynna.
- Cuando atacas a esos seres tardar en recuperar su forma, y hasta que no están completos no pueden ejercer ninguna función. Mírala, está casi formada de nuevo en aquella rama -señaló Jeanpo, donde la figura de una ardilla se dibujaba lentamente con humo. Se la quedaron mirando y unos minutos más tarde la vieron de nuevo entera. Wherynn la saludó y esta vez la ardilla si que le agitó una patita, para después irse.
- A lo mejor era bueno seguirla...  -propuso Srynna.
- ¡Claro que no! no vamos a ir a por los Nöh, ¡sería una locura!

Wherynn se abstuvo de hacer un juego de palabras y Srynna se quedó pensativa, lo cual era muy peligroso. 

- En fin, ¿cuál es la siguiente misión? -preguntó Jeanpo dirigiéndose a Wherynn.

La chica se puso un dedo en los labios, cogió una piedra y la lanzó hacia los árboles. No ocurrió nada.

- ¿Qué haces?
- Nada, nada... pues de hecho nada, proteger la piedra y ya. No perderla, y si vienen a por ella... defenderla.
- No creo que vaya a ser tan fácil... -suspiró Srynna.
- ¡Por supuesto que si! y ahora, os enseñaré a luchar. Me fio de la magia de Thöw, pero es mejor estar prevenidos.



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!

19 diciembre 2012

Orion

El silencio se apodero de los tres jovenes, que contemplaban ensimismados la mano de Wherynn tratando de interpretar que podia significar aquel mapa.

- "Nos reencontraremos para la lucha"... ¿que ha querido decir exactamente? -pregunto Srynna, suspicaz.
- Os dije que esa piedra...
- Tenemos que recuperarla.

Jeanpo y Srynna miraron a su amiga, que hablaba con voz profunda y cavernosa.

- Whers... -empezo Jeanpo, que temia que estuviera hechizada. Al menos mas de lo evidente.
- No, era por darle emocion, tranquilo. Pero en serio, tenemos que recuperar esa piedra -contesto ella con voz normal.
- ¡¡Darle emocion!! ¿¡te parece que estamos en posicion de bromear!?
- Relajate hombre, si bromea con el asunto es que no es para tanto.

Una sombra oscurecio la mirada de Wherynn y Srynna callo. Ocultaba algo... en fin, ella sabria.

- ¿Y como pretendes que la encontremos? -pregunto Jeanpo, aun enfadado.
- Tengo un mapa, ¡hoolaa! -saludo esta con la mano.
- Acabare escupiendote, en serio...
- No peleeis, vamos a concentrarnos en encontrar la piedra esa -tercio Srynna.
- Si, pero no esta noche. Yo por lo menos me voy a dormir, mañana pensaremos -dijo Wherynn.


Al dia siguiente abandonaron las tiendas de campaña en el parque y se dirigieron a la ciudad, donde vivia la chica que tenia la piedra. Wherynn habia trazado un plan lleno de lagunas para consegirla y Jeanpo trataba de solventarlas. Al menos la idea original incluia terremotos y vicisitudes de lo mas variopinto, por lo que estarian preparados para casi cualquier eventualidad. Una vez delante de la casa, un bonito chalet situado a las afueras, se escondieron tras unos matorrales y esperaron.

- Tu plan tiene tantas lagunas... -comento Jeanpo, que aun no habia sido capaz de resolver unas cuantas de ellas.
- Ya veras como la conseguimos, no sera dificil.
- ¿Que no sera dificil quitarle un colgante que lleva al cuello?
- ¿Quien dice que lo lleve todo el rato encima? por eso vamos a colarnos en su casa.
- Eso es allanamiento de morada, ¡estas dandonos mal ejemplo! -exclamo Srynna.
- Se la devolveremos, pero cuando ya no suponga un peligro. Solo la tomamos prestada un tiempo...
- Como aparezcan los Nöh...
- ¿Y que pinta tienen, por cierto? -pregunto Wherynn con curiosidad.
- Pues veras, no creo que esten vestidos de epoca y esas cosas... ¡yo que se! iran de incognito.
- ¡Mirad, ya sale!

Los tres se agazaparon tras los matorrales y observaron a la chica, que habia salido de la casa y estaba cerrando con llave, lo que les hacia suponer que no habia nadie mas.

- Se ha dejado una ventana abierta, ¡menos mal! eso facilita mucho la mision -suspiro aliviado Jeanpo.
- Anda, que tambien cerrar con llave y dejar la ventana abierta...
- ¡¡Sssshh!!

La chica se subio a un coche, abrio el porton de entrada y se fue, cerrando tras de si. Cuando se alejo en la distancia, Jeanpo, Srynna y Wherynn salieron de los matorrales y se colaron a traves de unos arbustos. Se aproximaron a la casa y contemplaron la ventana abierta, que pertenecia a la cocina.

- Bien, no parece que tengan perro, asi que solo nos queda saber si tienen alar... ¡¡Sry!!

Srynna habia trepado con poca agilidad por la ventana y habia entrado en la cocina, desde donde les hacia señas para que pasasen.

- ¡¡Pero como entras asi, y si llegan a tener alarma!!
- Tampoco sabemos cuanto va a tardar, ¡tenemos que ser rapidos! -se defendio la chica.

Cautelosamente, se deslizaron por la casa hasta encontrar la habitacion de la chica, que inspeccionaron procurando dejar todo tal y como estaba para que nadie sospechara que alguien habia estado alli.

- ¡La encontre! -chillo Jeanpo, emocionado.
- ¿Donde? -pregunto Srynna.
- En el joyero, ¡que suerte! ahora larguemonos.
- Un momento... ¿que es esto?

Wherynn tenia en sus manos unos pergaminos con los mismos extraños simbolos que adornaban la piedra.

- No creereis que... ¿es una de ellos? -pregunto a Jeanpo.
- Lo dudo, es una mujer...
- ¡Machista! -grito Srynna.
- ¡No lo digo por eso! en nuestra epoca ese clan solo estaba compuesto de hombres hasta donde yo se...
- Tal vez tenian mujeres espia o algo asi, nadie sospecharia de ellas.
- Es cierto...
- Si son tal peligrosos y esa chica puede ser una de ellos, ¿que hacemos aun aqui? -pregunto Srynna.
- Tiene razon, ¡vamonos!


Hacia rato que habia anochecido y Jeanpo aun reflexionaba sobre todo lo acontecido. Tenian la piedra, pero... Una sombra se movio entre los arboles y el joven se puso en guardia. La sombra alejo y Jeanpo suspiro. Aquella ardilla no portaba ningun mensaje, solo funcionaba de espia, y habian tenido la precaucion de esconder la piedra antes de regresar. Desde luego viajar al futuro estaba siendo mas emocionante de lo que jamas habria imaginado...



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños neno!

19 diciembre 2011

Warcry


La luz de la hoguera iluminaba el claro dandole un aspecto muy alegre en medio de la noche. Jeanpo asaba unos peces que habia pescado en el rio -como buen medieval se habia ofrecido a capturar la cena y las chicas, que nunca le habian visto en accion, le dejaron-, Srynna se peleaba con una lata de tomate y Wherynn contemplaba el cielo estrellado.

- Sera mejor que haga guardia esta noche...
- ¿Por que? -pregunto Srynna, tendiendole la lata.
- ¿Que quieres que haga con esto?
- Abrirla, asi... -la chica le mostro por gestos lo que debia hacer- pero con fuerza.
- Creo que los Nöh...
- ¡Tu y tus "No"! ¿eres muy "negativo", lo coges? -rio ella.
- ¡No lo entiendes! ¡es peligroso! -le tendio la lata, abierta.
- ¿De que hablais? -pregunto Wherynn, que habia bajado de las nubes.
- Jeanpo esta paranoico con los "No".
- ¡Yo no..!

Un ruido de pisadas en la hojarasca hizo que callaran de inmediato y Jeanpo se levantara instantaneamente blandiendo el palo que sostenia con un pez.

- ¿Que vas a hacer con eso, freaky? -susurro Srynna.
- ¡Shhh!

Las pisadas continuaron, acercandose. Las hojas crujian suavemente y Wherynn atisbo en la oscuridad. Una sombra alargada con forma extraña se aproximaba rapidamente, y de repente la chica solto una carcajada.

- ¡Una ardilla!
- ¿De noche? -pregunto Srynna.
- ¿Una ardilla con capa negra? -pregunto a su vez Jeanpo.
- Mientras no sea un erizo de capa roja... -bromeo Wherynn, haciendo que su amiga riera.
- ¿Quereis tomaroslo en serio? lleva una nota.
- ¡Que monada! ¡cuqui, cuqui, cuquiiii! -dijo Srynna acercandose a ella y quitandole el papel. La ardilla se dio la vuelta y regreso por donde habia venido.
- ¿Que pone?
- Pues...

Srynna les mostro el papel, repleto de simbolos en una lengua desconocida, y Jeanpo se lo arranco de un tiron.

- ¡¡Los Nöh!!
- ¡Que trauma!
- ¡¡¡A que te escupo!!!

Wherynn se puso a cubierto y Jeanpo leyo la nota, que portaba un mensaje cifrado que no era capaz de entender del todo puesto que desconocia algunos de sus simbolos.

- Van a conquistar este futuro...
- Tininini, tininini -canturreo por lo bajo Srynna, enfureciendo a su amigo.
- Lo mejor sera que me largue y os deje con ello, ya que os da igual...
- No hombre, entablaremos una epica batalla contra las fuerzas del mal, pero antes deja que me ponga en situacion... -dijo Wherynn poniendo posturitas de karate.
- A ver, ¿os creeis que yo viajo en el tiempo pero no que lo hagan ellos?
- Ahi llevas razon... -reconocio la chica.
- Pero es tan surrealista... -empezo Srynna.
- No tanto, encuentran un objeto de esos y ya, se plantan en el presente y lo conquistan.
- Pero eso conllevaria un plan, y ellos que saben de los viajes en el tiempo...
- Quizas mas de lo que pensais -susurro una voz en la oscuridad. Srynna dio uno de sus tremendos chillidos, Jeanpo se puso en guardia y Wherynn trato de encontrar la fuente de la voz. Un joven de larga melena asomo detras de un arbol con una espada y un atuendo antiguo. Jeanpo asio con fuerza el palo con el pez, haciendo que el chico sonriera.
- ¿Quien eres? ¡identificate! ¡oh, siempre quise decir eso! -dijo Wherynn.
- Soy Thöw, mago medieval.
- ¿De que obra sales?

El joven miro largamente a Srynna, que acabo sonrojandose. Jeanpo salto protectoramente delante de ella dejando a su otra amiga completamente indefensa y bastante ofendida, ya que al menos Srynna aun contaba con la lata de tomate. ¿Donde habria alguna piedra..?

- Tranquilos, vengo a ayudaros... estoy de vuestro lado.
- Si eres mago, demuestralo.
- Encantado, señorita.

El joven susurro unas palabras y la hoguera dejo de crepitar al instante, sumiendoles en una profunda oscuridad. Wherynn noto que alguien le tocaba la mano y un profundo ardor en la palma, que la hizo arrodillarse de dolor. La luz reino nuevamente en el claro cuando Thöw encendio una hoguera de color plateado.

- Ella comparte mis secretos ahora, sera vuestra guia. Viajare al norte por unas lunas y nos reencontraremos para la lucha. Os deseo buena suerte, amigos.

El joven se desvanecio en las sombras y Jeanpo y Srynna corrieron hacia su amiga, que seguia arrodillada. Jeanpo levanto gentilmente su mano izquierda, que sangraba profusa, y al limpiarle la herida pudo ver un perfecto mapa cosmico grabado en carmesi en la misma. Su guia.



Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!

19 diciembre 2010

Filii Neidhardi

Hacia unos dias que Jeanpo se habia materializado con las chicas en la epoca presente y se habia adaptado a la nueva forma de vida con inusitada rapidez. Srynna y Wherynn habian decidido comentar en sus respectivas casas que se irian unos cuantos dias de acampada al Parque Azëbera, lo que les proporcionaba algo de tiempo para planear donde ubicar a Jeanpo los proximos meses y hacer que este se acostumbrara poco a poco a su aventura.

- En mis tiempos un par de jovenes yendose al bosque con un hombre no esta muy bien visto... -comento Jeanpo mientras caminaban por el parque buscando un sitio acogedor.
- En nuestra epoca tampoco, pero la gente es muy liberal -respondio Srynna.
- Yo no veo ningun hombre -murmuro Wherynn, que no estuvo muy segura de si su amigo lo habia oido hasta que este le lanzo un certero escupitajo.
- ¡Ese parece un buen sitio!

Srynna señalaba un claro al abrigo de los arces y robles oculto parcialmente por un alto repleto de hojarasca, pues el otoño se acercaba. Wherynn subio al alto para comprobar que todo estuviera en orden seguida de Jeanpo -pues ninguno se fiaba demasiado del criterio de Srynna- y encontro a una pareja en actitud muy romantica al otro lado de la pequeña loma.

- Lo que te decia, muy liberales -dijo Srynna, logrando que la pareja se separara avergonzada y los mirara mal- ¡seguid tranquilos, estaremos al otro lado! -les grito.
- Creo que les has cortado el rollo.
- Estais completamente locas... -comento Jeanpo, que empezo a reunir ramas caidas.
- ¿Que haces?
- ¡Construir un refugio! ¿o me vas a decir que tu sola puedes?
- ¡Yo no, pero Wherynn fijo que si! ¡es muy apañada!
- Tanto no... pero ademas para eso tenemos las tiendas de campaña hombre, no te molestes.
- ¿Las tiendas que?

Las chicas sacaron de sus mochilas -Jeanpo habia reconocido que tenian bastante mas capacidad que un atillo y habia aceptado portar una- algo que a el le parecieron unas mantas enormes con un tacto desagradable y las extendieron por el suelo.

- ¡Ah! eso. Pero necesitamos palos para que no se derrumben.
- Nosotros usamos estos palos de metal, son mas resistentes.
- Bueno... - dijo el joven tratando de doblar uno y casi rompiendolo- algo mas que una rama comun quizas. Esta bien, hagamoslo a vuestro modo.

Tras casi media hora tratando de montar las tiendas a lo Siglo XIII ("¡la media entre el V y el XXI!" como decia Wherynn, sin conseguir que los otros rieran) lograron que quedasen lo bastante bien como para no derrumbarse si hacia viento. Viento no muy fuerte.

- ¡Que bonitas! ¡la roja para nosotras! -exclamo Srynna señalando la mas grande.
- Pues claro, como todo un caballero me quedare con la pequeña -afirmo Jeanpo introduciendose en la verde y comprobando cuan espaciosa era en comparacion con las de su epoca- pero no me hareis dormir en esas cosas tan raras... las "tirillas". Dormire sobre la hojarasca con una manta.
- Esterillas.
- Tanto me da que me da lo mismo.

Wherynn se encogio de hombros riendo y se dirigio hacia una pequeña arboleda en busca del rio, pues creia oir su sonido. El susurro de los arboles, los gritos de Srynna cada vez que veia algo interesante y unos sospechosos ruiditos tras el altozano no la dejaban concentrarse.

- ¿Que es esto? -exclamo Srynna cogiendo algo del suelo.
- ¡Una tonteria, fijo! -grito Wherynn a lo lejos.
- ¿De donde la has sacado? -pregunto Jeanpo con la voz crispada.
- Estaba aqui tirada.
- No puede ser.

El joven se quedo contemplando la piedra con forma extraña y cuando Srynna se la tendio rehuso tocarla.

- ¿Que es?
- Es el simbolo de una "antigua" tribu guerrera, los Nöh.
- ¿Por que lo de "antigua"?
- Son de mi epoca.

La chica no se impresiono lo mas minimo y Wherynn se acerco para ver de que se trataba.

- ¿Que fue?
- He encontrado una piedra de los "No" -pronuncio mal Srynna.
- ¿Si? -bromeo la otra.
- Se llaman "Nöh" y no deberiais reiros. Es el clan mas sanguinario que ha existido.
- ¿Has oido hablar de las armas nucleares? -comento Srynna, a lo que Jeanpo le lanzo una mirada envenenada.
- ¿Que tienen que tanto los temes? -pregunto Wherynn.
- Traen la muerte consigo alla donde vayan y... me temo que hayan llegado a vuestros tiempos.
- ¡Que peliculero! -dijo Wherynn sin poder contenerse.
- Pero solo es una piedra... ¡podria ser un fosil!
- ¿Un que?
- ¡Eso es mio!

Los tres se giraron a la vez para mirar a la persona que habia gritado, que resulto ser la chica de la pareja romantica que habian encontrado anteriormente. El otro aun les miraba mal.

- Ha estado en mi familia desde hace generaciones... es una herencia del Siglo XIX.
- Es del Siglo V -dijo Jeanpo.
- ¿Estudias historia?
- La vivo.

La chica le miro sin comprender y cogio la piedra de manos de Srynna.

- ¿Y por que la llevas encima?
- De adorno, la tenia colgada de este cordon -la chica señalo su cuello- debe de haberseme caido... -dijo mirando de reojo a su novio, que desvio la mirada sonrojandose.
- Ya veo... entonces nada, ¡hasta luego!

Cuando se fueron Srynna miro divertida a Jeanpo.

- ¡Cazatesoros! la vida presente no es tan magica como piensas, me parece.
- No se, a mi no acaba de gustarme...
- Anda, coged una cantimplora y vamos a por agua. Mientras puedes contarnos algo mas acerca de los Nöh -dijo Wherynn y juntos se fueron hacia la arboleda.

 


Dedicado a Jeanpo, ¡feliz cumpleaños majo!