Llevaba caminando un buen rato por el castillo pensando en todo lo que habia ocurrido aquel dia y al doblar un recodo se encontro con un sonoro grito. Serenamente miro al autor de lo que pretendia ser un susto y observo que era un Gvi. Este quedo sorprendido por su frialdad y, sin saber que decir, le tendio un rollo de manuscrito.- Gracias -dijo Andre desplegandolo mientras el Gvi se alejaba y la miraba de vez en cuando, aun anonadado -¡vaya, es de la princesa Iêrne! vendra a cenar esta noche. Tendre que prepararme para recibirla -dijo para sus adentros.
Iêrne era princesa de un reino contiguo situado al este y solia visitarla de vez en cuando. Andre ordeno a los sirvientes que prepararan una buena cena y regaño al paje del pendiente -que se habia cruzado en su camino con un ejemplar de "Los Cuentos de Canterbury" en la mano- por dedicarse a leer en lugar de cumplir con sus obligaciones. No, si por algo era paje a su edad...
Mas tarde se dirigio a sus aposentos para vestirse adecuadamente y tras algunos contratiempos -la sirvienta de Chester rasgo la tunica que pretendia ponerse y tuvo que coserla- estuvo lista para recibir a la invitada. Salio al porton del castillo y espero hasta ver un elegante carruaje que empezo a dibujarse contra el horizonte.
- Buenas tardes -dijo ceremoniosamente Iêrne mientras besaba a su anfitriona -¡estoy encantada de volver aqui! el castillo tiene mejor aspecto que nunca.
- Gracias, eres muy amable. Pasemos dentro.
El comedor las esperaba provisto de los alimentos mas apetitosos de las despensas del castillo: pan de trigo recien hecho, torta especiada, sopa de manzana, herbolada, cordero a la miel, estofado de liebre con niscalos, rape con punto agridulce, arroz con leche de almendras y buñuelos de sauco, ademas del vino especiado para acompañar.
- ¡Esto si que es una buena mesa! -comento Iêrne mientras se sentaba -deberias felicitar a tus cocineros.
Andre sonrio pero no le respondio, pues recordaba perfectamente lo que habia costado conseguir aquella comida. Unos Feros -poco habiles, como descubrio mas tarde- se habian ofrecido para cazar y habian regresado con una buena mojadura, cubiertos de arañazos y contando una extraña historia acerca de un animal salvaje que les habia atacado -segun una de las doncellas, que paseaba cerca de ellos a su vuelta, al parecer habian caido en unas zarzas al tratar de capturar unos conejos. El pescado habia tardado mas de la cuenta en llegar al castillo y fue preparado casi a ultima hora, las manzanas de las cercanias no resultaban tan sabrosas como era de esperar e inexplicablemente las especias parecian haber desaparecido, por lo que hubo que adquirirlas a alto precio.
Iêrne disfruto mucho de la comida y los entretenimientos que Andre le ofrecio: juglares, trovadores y una exhibicion de aves amaestradas que sobrevolaron todo el comedor. Segun su dueño, un extranjero de dudosa fiabilidad pero gran talento, eran unos "animales guays", como decian en su tierra, y al final de la exhibicion regalo a Iêrne un pequeño petirrojo, pero esta lo dejo marchar pues le daba pena tenerlo en cautividad.
Al dia siguiente se celebro un torneo entre sirvientes -cosa poco habitual, aunque ciertamente en ese reino las costumbres solian ser distintas a las de otros sitios- en honor de la invitada en el que gano un joven de rostro agradable y buenos modales que formaba parte de los sirvientes de las cocinas -Iêrne trabo amistad con el enseguida y le ofrecio su pañuelo- Tras otra opipara comida en la que el joven ocupo un lugar especial en la mesa y fue ovacionado las dos princesas se despidieron.
- Me gustaria mucho que me cedieras a ese muchacho -dijo Iêrne refiriendose al ganador del torneo- parece muy simpatico y seguramente tendra mas talento del que se necesita en una cocina.
- Pero entonces tendre que reemplazarlo...
- Tranquila, te mandare a alguien de mi reino.
- No se, la ultima vez me mandaste a ese paje tan raro... ¡bonita forma de deshacerte de el!
- Jajaja, ¡esta vez te mandare a alguien mucho mejor! tengo una idea en mente...
- La que me espera... -suspiro Andre.
Dedicado a Andrea e Irene, ¡feliz cumpleaños majas!

