24 enero 2013

Rain of fire














La joven se dio la vuelta y su figura se recorto contra las estrellas. Nunca la habia visto tan hermosa, parecia que toda la belleza del desierto se encontraba encerrada en sus ojos, sus movimientos, su elegancia. Ark-los se acerco a ella y tomo una de sus manos, logrando que Akinom se sonrojara y su corazon latiera con fuerza. Era el unico que lograba que su mundo brillara. 

- Vuestro prometido os espera...
- Su ego le acompaña, mi presencia esta de mas.

Ark-los sonrio y Akinom miro a la lejania. Queria decirle lo que sentia, proponerle que huyeran. Se entendian sin palabras, estaban destinados. 

- Mi señora...
- ¡Mi señora!

La voz de Kârmne rompio el encanto del momento. Akinom la vio aparecer en la terraza, bastante alterada.

- ¿Que ocurre? -pregunto la futura reina, algo molesta. Kârmne la miro con rostro de culpabilidad pues sabia de los sentimientos de Akinom y compartia todos sus secretos.
- Es ese Berthal, el hermano de vuestro... del tipo ese presuntuoso. Le he golpeado.
- ¿¿Como?? -Ark-los disimulo una risita mientras Akinom la miraba incredula.
- Si... estaba ahi, en su aposento, con esa voz ridicula y quejandose de todo... y ya sabeis que tengo un pronto fuerte...
- ¿Y le golpeaste?
- ¡El se lo busco! ademas no ha sido para tanto, ya no sangra...
- ¡Pero Kârmne... que grande! -la alabo Akinom.
- Lo siento, mi señora. Espero que vuestro... no se moleste conmigo.
- Tranquila, yo me ocupare. No se quedaran mucho tiempo.
- Sera mejor que os deje a solas...

Akinom miro al consejero, anhelante. Deseaba hablar con el, pero su mirada comprensiva le dijo que no le importaba esperar un poco mas aunque el tiempo jugara en su contra. Tenia que romper el compromiso... La sacerdotisa les miro y suspiro. Su historia iba a ser mas dificil de lo que ellos mismos pensaban... 

- Mi señora, vuestro prometido os aguarda, quiere hablar con vos -dijo una de sus sirvientas, que aparecio en el lugar. 
- Esta bien, vamos... -se resigno Akinom. Kârmne la acompaño a pesar de que la sirvienta insistio en que Hahsuc queria ver a la futura reina a solas, pero algo en la oscura mirada de la sacerdotisa la hizo callar. Cuando estaban llegando a los aposentos, un criado le tendio una tablilla y sin mas desaparecio, no sin antes echarle una mirada lasciva. ¿Como se atrevia a mirarla asi? el si que acabaria yendose por la puerta trasera... Akinom descubrio la tela que la ocultaba y leyo para si:


"Querida Akinom:

Tu casamiento con tu Prometido esta proximo y deseo enviarte un Regalo. Es un Obsequio Maravilloso para una joven de tu hermosura y Elegancia. Conservalo como un Tesoro y no dejes que su belleza Inusual pase Desapercibida. El Orgullo y la Bondad se reflejan en la piedra, Admirala desde todos sus angulos. La Sabiduria es Tuya, la Amabilidad un Requisito, Descubre lo que se Oculta en su interior y tendras la clave para amar a ese gran hombre. 

Fe-âh-do." 


¿Que ha querido decir? se pregunto la joven, que no veia ningun obsequio. Ademas le extraño que su tia hubiera resaltado algunas palabras. Prometido, regalo, obsequio maravilloso, elegancia, tesoro inusual desapercibida... ¿tuya amabilidad requisito? ¿queria mandarle algun tipo de mensaje cifrado para recomendarle amar a su prometido? no entendia nada, de modo que le dio la tablilla a Kârmne, que la oculto en uno de los pliegues de su tunica.


Su prometido sonreia cuando entraron en sus aposentos, pero la mirada de Akinom pronto dio con Berthal, que estaba sentado en una esquina con rostro ofendido. En cuanto el joven vio a la sacerdotisa comenzo a protestar, pero Hahsuc le hizo guardar silencio. 

- Mi hermano me ha contado que vuestra sacerdotisa es algo... brusca en su trato. No tolerare semejante comportamiento en mi palacio.
- ¿En tu que, perdona? -pregunto Akinom sin creer lo que acababa de escuchar. 
- Mi palacio. Cuando seas mi esposa todo esto me pertenecera, al igual que mis posesiones seran tuyas. Yo gobernare y tu podras dedicarte a disfrutar de nuestra riqueza.
- Disculpa... pretendo gobernar mi propio reino. Soy la futura reina de este sitio. Jamas lo dejaria en tus manos.
- ¿Y yo tendre que vivir aquiii? ¡no quiero, con esa no!

Kârmne miro a aquel estupido que la señalaba. Como se le ocurriera volver a...

- Buscaras una buena mujer para mi hermano y una nueva sacerdotisa, salvo que la tuya este dispuesta a cambiar su actitud. No quiero estorbos.
- De acuerdo, querido. Hablare seriamente con ella, no volvera a molestaros -respondio Akinom con voz dulce. Su prometido sonrio satisfecho y Berthal asintio. Si eran tan tontos como para creerla, no era su problema. Hizo un gesto a Kârmne y ambas se retiraron a los aposentos de Akinom.


La palida luz de la luna se reflejaba en uno de los estanques, que Ark-los contemplaba ensimismado. Debia confesar sus sentimientos a Akinom y revelarle su verdadero origen, su engaño. Aquel principe extranjero no era quien decia ser y ella debia saberlo. 

- Vaya... ¿aun por aqui?

El consejero vio a Hahsuc, que le dedicaba un gesto petulante.

- Siempre soy bienvenido en este lugar.
- Demasiado, diria yo...
- No entiendo...
- Quiero que te alejes de Akinom. Es mia.
- Nunca sera tuya, tiene demasiado sentido comun -afirmo Ark-los adoptando su mismo tono de voz arrogante. 
- Ella e Imlan seran mios y hare con ellos lo que me plazca.
- Bien... pero hasta que ella no ordene lo contrario seguire viniendo por aqui y nadie podra impedirmelo.
- ¿Estas seguro?
- ¿Es una amenaza?

Hahsuc miro alrededor para cerciorarse de que estaban solos. 

- Si.
- Bien.
- Bien.

Ambos se contemplaron sin saber que mas decir. Ark-los no pensaba revelarle que conocia su secreto, actuaria para que el mismo lo confesara, y Hahsuc sabia que la sacerdotisa tenia el don de saber todo lo que ocurria en palacio, por lo que no queria hablar de mas. El consejero se retiro mientras el principe reflexionaba y este se encontro de pronto solo en el estanque. 


El agua dejo de proyectar imagenes y Akinom contemplo a su sacerdotisa, que sonreia ampliamente.

- Veo que... estas de mejor humor -comento rompiendo el silencio. 
- Se me ha ocurrido una forma de romper con tu prometido...
- ¿Cual?
- Y con ese Berthal... queshu shtupdo conh ugnh...

Akinom sonrio, cuando Kârmne murmuraba para si nunca ocurria nada bueno para aquellos contra los que conspiraba.



Dedicado a Monica, ¡feliz cumpleaños bolli!

15 enero 2013

Never mind
















El jardin quedo envuelto repentinamente por una lluvia cristalina y se convirtio poco a poco en algo que parecia un tablero a tamaño natural de algun juego. El grupo contemplo como de la nada surgian unas tarjetas y diversos objetos en algunas casillas, asi como obstaculos que debian sortear y diferentes escenarios.

- ¿Que es esto? -pregunto Jonas.
- Tendremos que jugar para averiguarlo -sugirio Nêither.
- ¿Y que hacemos con Pamela?
- ¿Como que Pamela? -grito Niree, enfurecida.
- Los nombres en clave, ¿recuerdas? ¿pero tu no estabas hechizada? -pregunto Jonas.
- No se, se me ha debido de pasar... ¡juguemos!

El grupo se coloco en la casilla de salida y siguiendo las instrucciones, que se ergian en uno de los rincones del jardin, tomaron unas tarjetas que revelaban las misiones que debian cumplir. El primero que lograra completar todas sus misiones accederia a la casa.

- Sacarle una foto al gnomo... ¿hay un gnomo? -se pregunto Niree mientras leia una de sus tarjetas. Una silueta algo deforme se movio a lo lejos. Si, pues si que habia un gnomo...
- Empiezo yo -dijo Nêither, tirando el dado. 

El juego resulto ser bastante entretenido. Jonas se enfadaba porque solia quedarse bloqueado en las puertas y nunca conseguia las llaves que necesitaba para abrirlas, de modo que tenia que esperar a que los otros jugadores le permitieran el paso; Nêither se dedicaba a quitarles los objetos a los demas para que no pudieran cumplir sus misiones; Eomer perseguia sin exito al gnomo por alguna razon y Gvÿ deambulaba por los pasadizos a oscuras con una muñeca roñosa. Niree por su parte buscaba como loca la forma de arrebatarle un movil a alguien ahora que tenia al gnomo cerca. Por fin pudo quitarselo a Jonas, que por una vez tenia una llave aunque no le resultaba util. 

- Ngoomoo, ¡ven aqui! -dijo la brujita cuando le encontro en una de las casillas de bosque. El Gnomo se giro y poso para la foto, no parecia ser la primera vez que jugaba a esto.
- ¡Sacarle una foto al gnomo! ¡tenia que haberlo adivinado! -exclamo Nêither.
- ¡Ya solo me falta una mision! ¡voy ganando!
- Entonces seras tu la que entre en la casa -comento Jonas.
- Si, y no esta mal, al menos puedo defenderme con magia.
- Pero no sabes lo que hay dentro.
- No importa.
- ¡Mirad, una placa! que extraño... -comento Nêither señalando al suelo cerca del pozo. Niree miro a Eomer y a Gvÿ. ¿Por que nunca hablaban?- pone 'The Austrias...'
- ¿Reostias? -pregunto Niree.
- Dejaos de tonterias, ¡acabemos de una vez! -pidio Jonas.

El grupo prosiguio jugando y al final Niree logro completar su ultima mision, dejar un anillo en el desvan. El tablero desaparecio con un soplo de aire. 

- He encontrado esto en un arbusto... ¿que significara? -pregunto Jonas, que traia consigo una chaqueta con un extraño adorno. Parecia...
- ¿¿Un pollo en el ojal?? entonces la casa... -dijo Niree mirando a la puerta, ahora abierta.



Dedicado a Irene, ¡feliz cumpleaños mounstro!

07 enero 2013

All aboard!

La tripulacion quedo sumida en un profundo silencio mientras el capitan de los Tdagn les contemplaba esperando una respuesta. Su aspecto era intimidante, un tatuaje cubria casi por completo su rostro y sus ropas estaban muy gastadas y sucias. El Capi decidio dar la cara, acercandose timidamente al hombre mirando al suelo. 

- ¡Holaaa! -saludo sin levantar la vista y componiendo una sonrisa. El hombre le dio un empujon haciendo que cayera en la arena y los ojos del Capi se llenaron de lagrimas, que disimulo rapidamente.
- ¡¡Eh!! ¡no te metas con nuestro capitan! -grito Trova, que en el fondo le apreciaba mucho.
- ¿Y tu quien eres? queremos nuestro tesoro y no nos iremos sin el.
- ¿Que tesoro? -pregunto Ione. 

Sin previo aviso, los piratas desenvainaron sus espadas y les rodearon. La tormenta habia amainado y Krämse murmuraba para si. 

- ¿Que farfullas, viejo? -pregunto uno de los bucaneros apuntandole con su espada.
- ¿Si? y entonces vienen los piratas, ¿si? y dicen... ¿si? -respondio el hombrecillo poniendo muecas y moviendo los ojos como si estuviera desorientado.
- ¡Dejenlo, esta loco! Lleva mucho tiempo viviendo en esta isla...
- Callate. Ya veo que esta loco, no soy estupido, jovencita. 

Ione se ofendio, pero guardo silencio. Krämse seguia haciendo gestos extraños, seguro que tenia algun plan. 

- La isla de Nymrä guarda un gran tesoro desde hace siglos, ¿no lo vais a compartir con nosotros? -sugirio el capitan con voz amenazadora.
- No sabemos nada de un tesoro, lo unico que queremos es largarnos de aqui... -comento Trova.

De repente Krämse echo a correr -o mas bien se fue andando a cierta velocidad, ya que su volumen le impedia correr de verdad- y un bucanero comenzo a seguirle. 

- Que se vaya, no nos interesa -le detuvo el capitan- vamos a interrogar a estos marineros...


Krämse se alejo hacia el interior de la isla y cuando estuvo a salvo empezo a reirse con su tipica risa convulsa. Menuda les esperaba a esos piratas, solo hacia falta que se acercasen a la zona de las cabañas y las dunas...


El capitan pirata interrogo a la tripulacion del Capi en una de las cabañas mas resguardadas. Todos sin excepcion negaban saber nada acerca de un tesoro y el pirata estaba empezando a perder la paciencia. Empezaria a cortar dedos a ver si asi se les refrescaba la memoria.
Cuando le toco el turno a Trova, se adentro en la cabaña y se sento en una piedra. Estaba incomodo...

- Y bien... ¿tu tampoco sabes nada acerca del tesoro?
- No -contesto secamente.
- ¿Estas seguro?
- Si. 
- ¿Y que pasaria si...? -comenzo el pirata.

Un grito fuera de la cabaña interrumpio la conversacion. El capitan salio afuera sin dejar de vigilar a Trova y lo que vio le dejo atonito. El extraño hombrecillo se habia hecho con unas flechas a las que habia prendido fuego y se las estaba disparando a sus hombres. Tenia mucha punteria y su tripulacion era incapaz de defenderse, por lo que los marineros del Capi estaban haciendoles prisioneros. Dos de los piratas trataron de trepar a la duna sobre la cual se encontraba Krämse y este, tras reirse un poco, se arrojo al suelo y comenzo a bajar la duna rodando. A los hombres no les dio tiempo a apartarse y Krämse les aplasto, aprovechando para inmovilizarlos con ayuda de otro marinero.

- Y a esto se le llama "la croqueta" -explico entre risas convulsas. El capitan pirata estaba tan sorprendido que Trova aprovecho la ocasion para reducirlo junto con Ione, de modo que toda la tripulacion pronto estuvo atada en los arboles cercanos. 
- Teneish un bonito barco -comento Capi- y ahora... ¡es nueshtro! ¡¡al abordaje!! -grito echando a correr feliz hacia el navio.



Dedicado a Jose y Violeta, ¡feliz cumpleaños nenis!