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13 septiembre 2018

My Indigo


Sonidos escalofriantes... Las imágenes de oscuridad se sucedían en sintonía con sus ominosos pensamientos... El abrazo de una pesadilla... La melodía de la muerte... Y en lo profundo de la sala un libro de hechizos con el que desterrar las tinieblas que nublaban su corazón emponzoñado, durante largos años enterrado, un libro de paz y sosiego para calmar su sed de venganza... 

Volvía al altar del sacrificio, volvía cubierta de sangre, con los sonidos de la locura susurrando en sus oídos ensordeciendo todo a su alrededor... Acarició las páginas gastadas del libro y cogió la pluma impregnada de tinta negra, rasgueó sus pensamientos y al punto se sintió mejor y más fuerte... La oscuridad se encerraba en las hojas y se convertía en historias, pequeñas piezas de perfección en su caótica mente transformadas en maravillas llenas de hermosura... 


Dedicado a Mirela, desde el abrazo de la oscuridad.

13 enero 2018

Cohkka


La mansión estaba derruida por dentro, donde solo quedaban miles de recuerdos muertos. Solo los fantasmas del pasado quedaban como testigos de la destrucción que se había producido hacía ya siglos. Pasear por sus estancias era una condena que nunca olvidaría, atada a sus muros oscuros y vacíos de por vida. No tenía sentido luchar contra lo que era inevitable, solo abrazarlo y dejar que la niebla con su beso lo borrase.

¿Pero por qué si era feliz seguía sintiendo la oscuridad? ¿Nunca se libraría de su maldición en su interior?

Luchaba siempre contra una marea inexorable que la arrastraba. Los muros de la mansión sangraban oscuridad que la rodeaba. Su eterna presencia no conocía lo efímero y se arraigaba. Solo había una sentencia justa dentro de su albedrío, bailar junto a ella por siempre sin caer en el abismo.

Nunca caería en el abismo de la oscuridad, había aprendido a bailar y dejarlo pasar. 

Las puertas de la mansión se cerraron y la poca luz que había se extinguió. ¿Y a ella qué le importaba si brillaba con luz propia? No temía aquella sensación tan opresiva que la ahogaba. Había aprendido que la mansión era una parte de su realidad.

La locura se cernía sobre ella constantemente como un animal salvaje que controlaba sus impulsos. 

Caminar en el abismo de aquella mansión era algo natural para ella, que no temía su oscuridad tan conocida y a la vez desesperante. El océano vesánico y el rumor de sus olas eran su melodía particular en la subjetividad del sufrimiento que cada uno esconde. Pero aquello ya no la atormentaba porque conocía la mansión a la perfección y sus escondrijos. Su interior se convertía en un inmenso espacio de creatividad. La oscuridad se convertía en exquisitas composiciones. No había motivo para temer lo que era parte de su genio creador aunque fuese algo que podría destruirla con el tiempo en su mansión de tortura.
Las pesadillas son parte de los sueños que moran en nuestro interior. Los artistas viven atormentados en su océano de oscuridad. Y aquella mansión representaba todo lo que odiaba de si misma y le permitía ser un ser creativo con un don para la escritura.

Destruir aquella mansión sería destruir su esencia y liberarse para siempre del dolor, pero no podía acabar con lo que amaba solo para no volver a ser torturada por su propia mente. Vivía la maldición de los genios condenados a existir en la oscuridad sacrificados a su mácula que los convertía en dioses...


Dedicado a los seres de Astralia. 

17 octubre 2015

Wherynn's Inferno




Y entonces tus ojos inmortales sobre los míos

There's a curse between us, 
between me and you...

el veneno que fluye por la sangre de un suspiro

There's a curse between us,
between me and you...

la ponzoña que mana luz desde la tumba del olvido

There's a curse between us,
between me and you...








Dedicado a Paula, desde el infierno de la mente.

19 junio 2015

Sucker punch


La lluvia se deslizaba por el cristal... La melancolía llenaba todos sus recuerdos... Aquella imagen oscilaba delante de sus ojos una y otra vez sin cesar... 

Se levantó con decisión y la mente fría. La venganza era la única vía de escape a su ira. La oscuridad de la noche sería perfecta para perpetrar su crimen. Nunca más volverían a oír su nombre ni a pensar en ella... 
El corazón le latía con fuerza, era ahora o nunca. No podía dejar escapar la oportunidad que tenía. Si no encontraba el valor para hacerlo no lo haría jamás. Y si no lo hacía se arrepentiría durante toda su vida...
Vienes hacia mi con la mirada congelada, ya no te conozco. El odio que se refleja en tus pupilas es el mismo que yo siento en mi interior. Y aún así no me parezco en nada a ti, tu poder no significa nada para mi. Eres el odio que ciega a las Furias en el infierno de la locura...

Los pedazos del espejo se oscurecían teñidos por la sangre. La violencia y el caos se profundizaban en sus ojos vacíos. El sacrificio del miedo era la pérdida de su raciocinio. Las Erinias no tenían piedad en su venganza de muerte.

Presente, pasado y futuro se entremezclaban a su paso. Una villa ruinosa de Atenas con columnas derruidas hace tiempo abandonada. Una calle en medio de un bulevar rodeado de árboles y un parque. Un planeta recóndito en el que la naturaleza se reproduce como en la tierra. Tres épocas diferentes y siempre la misma mujer. Tres jóvenes iguales y nunca la misma venganza. Un futuro siempre presente que recuerda el mismo pasado. Un pasado sin futuro si no se conquista el presente...

Los pedazos de cristal roto adornaban la estancia teñida de sangre. Los impulsos violentos latían en lo más profundo de su ser con fuerza. El sacrificio de la locura era la pérdida de su razón. Las Erinias no tenían compasión en su maleficio de muerte.

Tantas mentiras y verdades veladas para ocultar nuestros sentimientos. La hipocresía se hace eco de nuestros errores fatales en un mundo sin conciencia. No existe el bien ni el mal, solo los impulsos primigenios. Solo aquello que nos convierte en bestias salvajes presas de la crueldad. La furia te domina con vehemencia más allá de lo impensable. Nunca creíste que pudieras ser tan frío como para traicionarte con tu instinto. La tortura de tu mente se extiende a tu cuerpo y te envenena. Las mentiras se convierten en tu refugio y las verdades se olvidan en el espectro de tus pesadillas. Yo no olvido el dolor de tu corazón ni tus ojos suplicantes. La ponzoña de tus caricias ni las palabras que ocultan tus significados. Nunca olvidaré aquel día que te tuve a mi merced y no supiste conquistarme. Nunca olvides que el miedo que nos hace fuertes no se extingue con la muerte.

Los pedazos del espejo se volvían oscuros teñidos por la sangre. La violencia de sus impulsos surgía de lo más profundo de su ser. El sacrificio del caos era la pérdida de su razón. Las Erinias no tenían misericordia en su sortilegio de muerte. Encerrada en sí misma, muerta en su interior. La Atenas destruida reflejaba su esencia más profunda. El bulevar vacío solo le recordaba la soledad. El planeta recóndito mostraba su belleza espiritual perdida. Siempre condenada a perder, a no cumplir sus sueños. Una existencia vacía con fugaces instantes de lucidez. Como único deseo, poder cambiar su rumbo aquella vez. La última oportunidad de lograr su gloria y sentirse fuerte sin ellas en sus pesadillas...



Dedicado a Pedro Soares, un gran descubrimiento.

26 noviembre 2014

Dead promises


Oía sus propios pasos por la tierra. El paisaje era yermo y desolado como el silencio que lo rodeaba y el cielo cubierto de nubes e iluminado por un eclipse solar presagiaba tormenta... 

Sentía que las fuerzas del universo se movían alrededor de el. Sentía que el poder del cosmos lo invocaba hacia una dulce espiral... Veía su rostro entre las nubes, no podía dejar de pensar en ella. Veía sus ojos oscuros brillando cada vez que se encontraban con los suyos. Anhelaba olvidar aquel juego de esfinges y unirse en su abrazo. Anhelaba poder hacerla sentir lo mismo que él sentía en su interior. Quería que la realidad los dejara fundirse en un solo ser para toda la eternidad. Deseaba que ella se abandonase a su voluntad y no pensara durante un solo instante. Aquel mundo quimérico de oscuridad precisaba una luz que le devolviera la vida. La existencia de su presencia traía consigo la destrucción de los misterios. Perdido entre sus pensamientos vio una saeta que mostraba el camino de la verdad. Aunque se sentía orientado en su extravío las nubes no querían abandonar el firmamento. Eran la vana quimera de las mentiras que encubrían.... El aire se heló. Oía sus propios pasos y el de las mentiras por la tierra...

Ese era el enigma de las nubes, ocultar las mentiras de su origen. Ese era el misterio del eclipse, velar con su oscuridad la luz de la sinceridad. Caminaba por el mundo de las fantasías sombrías, por aquella tierra desolada de engaño y quimeras. Las mentiras yacían a su alrededor, deformadas por la utopía de su mente perversa. La locura que se había adueñado hacía tiempo de sus pensamientos las hacía bellas. En su desfiguración podía ver todo el abanico de oportunidades que se habría en la imaginación. Eran tantas y tan hermosas que se confundían con la realidad en sus recuerdos. Y en sus sueños más salvajes veía reflejada la pasión que ellas le habían otorgado. El paisaje se llenó de sonidos que le daban escalofríos... Percibía a las mentiras precipitarse sobre el vacío de su sinceridad... La oscuridad brilló en su interior y la luz se extinguió por un instante eterno. La locura reinaba y sus sentidos dominaban su delirio y su raciocinio. Nada tenía lógica en aquel paraje... El aire helado se movió entre sus cabellos y le erizó la piel con su frío glacial... Oía sus propios pasos y el de las mentiras por la tierra, interminables, en armonía eterna por la supervivencia del ego.

Sentía que las fuerzas del universo se movían alrededor de ella. Sentía que el poder del cosmos la invocaba hacia un círculo eterno... Veía su rostro en el paisaje cubriendo la totalidad de su visión. Veía sus ojos oscuros en lo más profundo de sus pensamientos. Anhelaba un beso de sus labios en aquel mundo extraño. Anhelaba una caricia suave como un suspiro en su piel. Quería que la locura dominara sus instintos para dar rienda suelta a su imaginación. Deseaba que la razón no volviera a ella si eso significaba perderle en sus recuerdos. Aquel mundo irreal le pertenecía y era el dueño de todo lo que en él ocurría. La existencia de aquellos pensamientos ocultos tras el eclipse era el enigma más silencioso de su psique. El reflejo de sus ígneas pasiones brillaba en el sol oscurecido que iluminaba las nubes. Su destino le pertenecía y podía elegir entre el edén del equilibrio o el abismo del delirio. La saeta mostraba el camino de la verdad hacia su esencia... El aire se heló. Oía sus propios pasos y el de las mentiras por la tierra, interminables, en armonía eterna por la supervivencia del ego. 



Dedicado a los ladoscurienses.