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12 junio 2019

Erised Rorrim


En las nieblas del destino caminaban por las brumas de la existencia como dos seres vacíos en busca de las tinieblas. Las incógnitas surgían en un ciclo infinito como dos espejos que reflejan el mundo elegido. Su voz rompió el silencio con una mentira vana, el equilibrio de los mundos se fragmentó como un cristal... El universo se rasgó en dos caminos tan parecidos como diferentes dentro del mismo espejo. Y caminaba por ambos mundos sin pertenecer a ninguno con el corazón dividido y la mente en dos realidades...

Sin existir, sin ser, un bosque bajo la piel, un viento desgarrador de mentiras su clamor, un mundo oceánico, otro oculto en el velo, un mundo sin nombre que... Su voz en los elementos, su voz en los elementos deseando ser a través de él...

Vio el camino del espejo, Erised y su reflejo, ambos giraron en sueños y se rompió en mil pedazos... El lugar estaba oscuro, una estrella cayó en tierra, un dragón murió en cenizas, un minotauro salió del laberinto, un fauno sátiro tomó su aulos y el espejo volvió a juntarse...

Entró al laberinto con el minotauro y un hilo de oro la conectaba al fauno... 


Dedicado a mis serdos de las tinieblas.

26 noviembre 2018

Sounds of Black Death


Bajó las escaleras entre los muros de piedra camino a su santuario, al refugio de su alma. El aire estaba viciado, el ambiente olía a azufre, se sentía como en casa en su laboratorio de alquimia. 
Un bastión de conocimiento a solas en aquella sala, iluminada con la luz de las velas que aportaba una atmósfera mágica, donde sus sueños de ciencia se cumplían bajo el designio de los astros que le guiaban en el camino de la erudición. Nadie entendía su pasión por aquella disciplina, que no quisiera ser un guerrero inmerso en guerras a lomos de un caballo en busca de la muerte más honorable y la gloria de la conquista de tierras lejanas... Por ello era un ermitaño olvidado del mundo, sumergido entre sus libros y manuscritos antiguos en busca de conclusiones a los interrogantes de la naturaleza, más allá de la imaginación de sus tiempos. 

Largas jornadas pasaba en soledad, aprendiendo el arte místico de la crisopeya, leyendo en las horas diurnas y contemplando el firmamento en las nocturnas. Los años pasaban encerrado entre sus muros, perdiendo la cordura y recobrando la esencia, alejado de la realidad sumido en ensoñaciones, en los delirios más profundos de su época. Los filósofos acudían a su gran sabiduría, los astrólogos a su potente hechicería, los magos a su oscura nigromancia y los augures a su grandiosa metafísica.
Los rapsodas comenzaron a componer canciones sobre él, se decía que portaba el mal, mucho por lo que sacrificar. Sus historias nunca le llegaron, entre muros siempre custodiado llevaba una existencia tranquila pero los recuerdos le asolaban. Unas visiones de la guerra siempre le visitaban en sueños, quizá ese no era su destino aunque la conciencia le remordiera...

Cabalgaba lejos, lejos de su hogar hacia una tierra lejana y desconocida. Las flechas llovían en su huida del enemigo, que les doblaba las fuerzas. Espadas, vidas en peligro, sangre en el campo de batalla, una causa perdida desde que comenzaran la campaña de invasión a sus rivales. La gloria les esperaba, la muerte les haría venerables, los escritos narrarían la cruenta lucha que les llevó a la victoria. Y nunca avanzarían, ojo por ojo y diente por diente, la historia los olvidaría con el tiempo y los escritos se perderían. 

Y un día llegó la visión a sus ojos, todo lo que anhelaba y nunca se cumplía, el orden perfecto de los elementos para crear todo aquello con lo que siempre habían soñado los sabios. Los volúmenes de la Biblioteca de Alejandría conservarían su hazaña incólume por siglos, haciendo eterno su trascendental descubrimiento y guardando su secreto junto a todos sus significados. Se quedó en silencio maravillado de lo que había logrado, una revelación única en su época. Pero el tiempo no pensaba lo mismo, el enemigo se acercaba y no era capaz de verlo. La puerta se abrió y encontró al viejo anciano rodeado de todo cuanto amaba en su laboratorio. La Muerte Negra no tuvo piedad y segó su existencia del mundo de forma cruel sin ninguna misericordia. Mientras sus ojos se apagaban con miedo su espíritu se elevaba a mundos desconocidos, donde la alquimia no existía y todo dejaba de tener el mismo sentido. Con la decadencia todo fue destruido y la huella de su existencia borrada de la historia. Con el tiempo todos olvidaron al anciano descubridor del mayor misterio de la alquimia. Los astros marcaban su fatal destino pero él nunca creyó en aquellos infaustos augurios. Jamás pensó que los hombres preferirían permanecer ciegos en un mundo aún por descubrir donde él poseía las respuestas silenciadas abruptamente.


Dedicado a Laura, una guerrera.

13 septiembre 2018

My Indigo


Sonidos escalofriantes... Las imágenes de oscuridad se sucedían en sintonía con sus ominosos pensamientos... El abrazo de una pesadilla... La melodía de la muerte... Y en lo profundo de la sala un libro de hechizos con el que desterrar las tinieblas que nublaban su corazón emponzoñado, durante largos años enterrado, un libro de paz y sosiego para calmar su sed de venganza... 

Volvía al altar del sacrificio, volvía cubierta de sangre, con los sonidos de la locura susurrando en sus oídos ensordeciendo todo a su alrededor... Acarició las páginas gastadas del libro y cogió la pluma impregnada de tinta negra, rasgueó sus pensamientos y al punto se sintió mejor y más fuerte... La oscuridad se encerraba en las hojas y se convertía en historias, pequeñas piezas de perfección en su caótica mente transformadas en maravillas llenas de hermosura... 


Dedicado a Mirela, desde el abrazo de la oscuridad.

18 junio 2016

Moste potente potions


Siete pociones brillaban en la oscuridad de la estancia sobre el escritorio de caoba. Una era de color rojo esmeralda, con una sensual figura de mujer cuyos brazos se encontraban en su cintura y lanzando un beso envenenado con una de sus manos. Otra era azul cobalto y tenía la forma de un delfín con Poseidón en su lomo, poderoso tridente en ristre y coronado de autoridad. La tercera era verde agua y parecía una hermosa fuente de la que manaban aguas cristalinas de pureza. La cuarta era violácea y tenía la forma de un antiguo matraz para la alquimia, en el que destellaban diminutas burbujas doradas. La quinta era pálida como la luz de la luna y parecía contener el poder de la existencia y la divinidad de la muerte en su interior. La sexta era ambarina y tenía la figura de un corazón y un león entrelazados en perfecto equilibrio. La séptima era acerada y tenía forma de templo griego, con sus vestales y lugares sagrados rituales.

Una tenía el poder de dominar las voluntades de los seres. De cualquiera. Otra el poder de la seducción y la destrucción. Una contenía un potente veneno que acabaría con la persona cuyos labios la rozasen. Otra poseía el don de la sabiduría. Una de ellas concedería el poder de la eternidad a su portador. Otra la locura a aquel cuyos labios la escogieran. Y una de ellas concedería a su dueño el don de conocer mundos más allá de la imaginación.

Sus fragancias eran embriagadoras. La mujer poseía un aroma sutil y salvaje con notas orientales, vainilla y canela. El delfín y su Poseidón un aroma oceánico y fresco que recordaba a la brisa marina y el salitre. La fuente tenía toques cítricos, limón y kiwi, menta y hierbabuena. El matraz tenía una esencia metálica, óxido y hierro. La poción luz de luna tenía una fragancia indescriptible y suave como el azahar. El león y su corazón tenían un curioso aroma floral, femenino y romántico, pero a su vez olía a sándalo y almizcle, masculino. El templo griego tenía aroma frutal y herbal, amaderado y resinoso.

¿Cual escogerías?


Dedicado a Guillermo, por los aromas campestres.