09 octubre 2009

Atlantis

Orgullosa de su obra, continuo su camino. La mañana transcurria tranquila y los rayos de sol se filtraban entre las ramas de los arboles que daban sombra al sendero creando un bonito efecto visual, pues daban un toque de alegria a las rojizas hojas que crujian al pisarlas.

De pronto todo alrededor se desvanecio y Märga aparecio delante de un elegante edificio de piedra. Las hojas que estaba pisando pasaron a ser baldosas y aire marino la rodeaba.

- ¡Eh, tu! ¡companion! -un soldado vestido de rojo con un simbolo solar en el torso se dirigio hacia donde estaba la meiga- ¿quien eres? ¡identificate!
- ¡A ver! soy Märga la meiga y no se que hago aqui...
- No me lo creo. Acompañame.
- Si hombre, que te lo crees tu.


Con un sencillo movimiento de manos Märga desaparecio y volvio a aparecerse unos metros mas alla, donde el soldado no podia verla. Confuso, regreso junto a su compañero y dio la voz de alarma.

- Vale, esto requiere un hechizo potente -dijo la meiga para si misma realizando un conjuro que lograba que los demas vieran en ella a alguien digno de confianza. ¡Cuantas veces le habia sido util!


A lo lejos diviso una playa y cerca de donde se encontraba un pueblo, por lo que opto por acercarse y buscar algo que le indicara donde estaba y por que. Por las calles no encontro un alma y al picar a las puertas nadie respondia, asi que se colo en un jardin cuya valla estaba abierta.

- ¡Hola! -saludo alguien con aspecto de sacerdotisa.
- Hola -contesto Märga echando un vistazo alrededor y percatandose de la presencia de una ventana en una de las murallas. Con otro de sus movimientos de manos hechizo a la sacerdotisa momentaneamente y aprovecho para subir por la venta con una oportuna escalera que encontro cerca.


Una vez dentro se dio cuenta de que estaba en una biblioteca. Pergaminos se extendian por todos lados y la luz del sol iluminaba la estancia a traves de una vidriera dandole un aire muy acogedor.
Escucho unos pasos que se alejaban y decidio asomarse a la puerta. Otro de los soldado avanzaba por un largo pasillo y al final de este se dio la vuelta lentamente, con lo que Märga tuvo tiempo de esconderse. Se hizo invisible y paso al lado del soldado sin que este se diese cuenta tratando de encontrar algun lugar donde pudieran decirle por que estaba alli.

- Debes ir a la Sala de los Companions -oyo que decia una voz tras otra de las puertas- sube por esas escaleras y la encontraras.
- Desde luego que hoy me las paso haciendo hechizos -penso Märga, que esta vez atraveso la puerta mediante un sencillo conjuro. Enfrente diviso unas escaleras y supuso que debian ser las que llevaban hasta la Sala de los Companions. Su instinto le decia que alli podrian ayudarla.


Tras subir las escaleras y seguir un largo pasillo al aire libre llego a una ornamentada puerta de madera. La atraveso y una vez dentro dejo de ser invisible.

- ¿Quien eres? -pregunto una joven de pelo corto que se encontraba en la estancia.
- Soy una meiga y de alguna forma he llegado a este sitio... -trato de darle la mano pero la atraveso, asi que elimino el conjuro y se disculpo.
- Has atravesado la barrera entre los mundos. Tranquila, pasa de vez en cuando. Ven conmigo.


La joven la acompaño hasta una extraña sala en las dependencias del palacio donde habia un instrumento que simbolizaba los planetas y sus movimientos. Hizo que se situara al lado y movio unas palancas.

Todo se desvanecio de nuevo y antes de que Märga comprendiera que estaba pasando reaparecio cerca de donde habia dejado al Clan Siniestro.

- Que extraño ha sido todo esto... -penso antes de empezar a caminar de nuevo.




Dedicado a Marga, ¡feliz cumpleaños maja!

02 octubre 2009

My immortal

La luna aun brillaba en el cielo carmesi del amanecer iluminando los jovenes rostros de las siete sacerdotisas que se encontraban en el claro de aquel bosque reunidas en torno a Äpser.

Mîsaleü empezo a recordar. Desde el dia que hizo sus votos la vida habia sido muy distinta a como lo era en la corte. Vivia en una cueva protegida por una neblina que impedia ver algo que no fuera una solida roca para los ojos de aquellos que no sabian apreciar la magia y tenia un amplio conocimiento de los movimientos planetarios y las distintas artes adivinatorias. Conocia todos los caminos secretos del bosque, las propiedades de la mayoria de las plantas, la correcta elaboracion de pociones y ungüentos, y se habia iniciado en algunos de los rituales sagrados.

Lo que mas le gustaba era pasear en soledad por el bosque que rodeaba el castillo y atisbar de cuando en cuando lo que ocurria. En una de las ocasiones habia conocido a Böhn el Bohemio, sobrino de Äpser y experto arquero. Gracias a el habia aprendido mas sobre el arte de la belomancia y habia descubierto un interesante porvenir. Algo muy especial iba a ocurrir cuando sirio amaneciera a la vez que el sol, pero aun quedaban meses para ese evento. Y seria un gran momento para averiguar si realmente podia leer el futuro...


Pestañeo y desperto de su ensoñacion. Äpser y las demas sacerdotisas la miraban fijamente esperando que dijera algo.

- Eithin -dijo disculpandose en el dialecto.
- Äynin dê süala nidfe -contesto su mentor con voz suave.
- Unîm däy.

¿Donde estarian esos brezos? aun estaba demasiado oscuro para buscarlos. Silenciosamente, al estilo de las sacerdotisas, busco una rama en el suelo que pudiera usar de antorcha. Crash, crash, crash. Demasiadas hojas secas. Äpser le lanzo una mirada reprobatoria por hacer tanto ruido y ella sonrio inocentemente mientras encendia la antorcha. Se dirigio hacia un lado del sendero y recogio los brezos, aparte de algunas dedaleras y usneas. Despues volvio junto a los otros.

- Pôk ynnuren duy ösinag, Mîsa.

"Lo se", penso Mîsaleü cuando le entrego las plantas. Volvio a sentarse con las otras sacerdotisas y contemplaron el ritual que Äpser inicio cuando los primeros rayos del sol iluminaron el claro, con la luna aun presente en el firmamento. Su palidez reflejaba el sol y los rayos de este a su vez adoptaban una curiosa tonalidad plateada. El nombre de "Rayo de luna" encajaba perfectamente con el rito.
Al poco una densa neblina cubrio el lugar impidiendoles ver mas alla de sus manos, entrelazadas sobre sus regazos y Äpser comenzo a explicarles como crearla. Era parecida a la que protegia la cueva de Mîsaleü, solo que esta no creaba efectos opticos.

- Onûda liste ennat sow. Ûnyde fÿr dir kögn derei, göfel unis ÿbne sây. Ahora intentadlo vosotras.

Las sacerdotisas recrearon la magia de la neblina hasta que el sol estuvo demasiado alto y la luna desaparecio. Como siempre Mîsaleü les llevaba ventaja y dominaba con facilidad el hechizo, por lo que Äpser la felicito. Desde luego le encantaba ser sacerdotisa.

- Tras practicar la dafnomancia esta tarde quiero que vengas a visitarme Mîsa. Tengo algo que decirte.
- ¿Que es?
- Tendras que esperar a la tarde. Espero que accedas a ayudarnos a Böhm
y a mi en una mision que debemos hacer.
- De acuerdo, nos vemos despues -dijo Mîsaleü emocionada. ¿En que consistiria la mision?




Dedicado a Miasol, ¡feliz cumpleaños guapa!

26 septiembre 2009

She's a rebel

Se desperezo lentamente y bostezo. Pues si que habia sido un sueño raro... bueno, al menos por una vez lo recordaba. Se dio la vuelta en la cama, se levanto somnolienta y se dirigio al baño. Abrio la puerta, entro bostezando de nuevo y vio a alguien duchandose... ¡la Gorda Lesbiana! Gritaron a la vez, la Gorda Lesbiana se tapo con la cortina y Ëve cerro de un portazo.

- ¿Que pasa? -pregunto Cara Plana, que aparecio tras ella con una sarten en la mano.
- ¿¿Que es esto?? ¿sigo soñando? -respondio Ëve absolutamente desconcertada.
- Te lo explicaremos despues de desayunar... ¿que te apetece? -dijo el chico con esa voz tan seductora...
- Eh... ¡ay!

El Palomitero acababa de aparecer en el umbral de la puerta del salon y por alguna razon se habia sonrojado. Ëve se dio cuenta de que tenia la casa llena de desconocidos y estaba frente a ellos todavia en pijama, por lo que entro rapidamente a su habitacion y cerro la puerta. ¿Que estaba pasando?

- No estas dormida -oyo que decia una voz femenina tras la puerta -ven a desayunar y te lo explicaremos, ¡Cara Plana hace unas tortitas..!

Vale, a ver... que llamaran "Cara Plana" al Miron Cara Plana era muy raro... pero si realmente no estaba soñando... lo mejor seria vestirse e ir con ellos, parecian inofensivos...

Unos minutos mas tarde se presento vestida adecuadamente en la cocina y se encontro a todos los palomiteros apretujados haciendo el desayuno. Bueno, realmente solo cocinaba Cara Plana, mientras la rubia le miraba el culo -por algo era la rubia zor... ejem- la chica que parecian un chico charlaba con El Palomitero y la Gorda Lesbiana -ambos se sonrojaron cuando Ëve aparecio- y Pini Bailon colocaba los platos. ¡Pero que mas daba! ¡estaban en su casa! ¿Por que?

- Bueno, te explico -Cara Plana tomo la palabra al ver la incomodidad de Ëve- Tu sueño fue muy vivido y por eso a veces los personajes -nosotros- salimos de el y cobramos forma corporea...
- Pero ya no estais disfrazados...
- ¡Anda! ahora que lo dices... ¡pues no se por que llevamos ropa normal!

Ëve miro la ceñidisima y corta ropa que llevaba la rubia y las pintas de Pini y la chica que parecia un chico y se pregunto que seria "normal" para el.

- Y estabais duchandoos -siguio.
- Oye, nos comportamos normal -dijo la rubia.
- ¿Y como hago para que volvais a... el sueño?
- Volviendo a dormir -contesto Pini para que vieran que el tambien tenia algo inteligente que decir.
- Hola preciosa.


¡Eso ya era demasiado! ¡el taxista! Resignada, Ëve decidio pasar el dia lo mas rapido posible con aquella extraña pandilla. Por la mañana se dedico a jugar a juegos de mesa con las chicas mientras los chicos se entretenian con la playstation. La verdad es que no estaba tan mal... el "Linea Directa" resulto ser una buena fuente de risas "¡me he ligado al mas guapo!" grito la Gorda Lesbiana provocando que todas rieran y despues los chicos -incluyendo al taxista, ¡brr!- se unieron para jugar a un juego de preguntas y respuestas en el que la luna se tomaba por la estrella mas brillante del firmamento y las provincias de España se contaban una a una para saber cuantas hay. "La Herencia de Tia Agata" tambien les hizo reir con sus lamparas y escaleras que hacian que los personajes se movieran del tablero en lugar de caer y el gato que resolvio el misterio -fue realmente humillante que Pini ganara.


Despues de comer estuvieron viendo peliculas -Ëve no les dejo salir a la calle, ¡menuda vergüenza!- y con el ordenador. Tras la cena y una extraña escena presenciada por Ëve cuando iba a la cocina a por agua -La Gorda Lesbiana y la rubia echaban a suertes quien de la dos intentaria ligarse al taxista mientras este hacia algo que pretendia ser un baile erotico fracasando estrepitosamente... ¿por que les dejaba deambular por la casa?- llego por fin la hora de dormir.

- ¿Seguro que ya no estareis aqui cuando me despierte?
- Yo espero estar... -dijo el taxista.
- Y quien no... -mascullo Cara Plana- no, no creo que estemos -respondio en voz alta.
- ¿Que significa exactamente "no creo"? -pregunto Ëve.
- Nada, nada. No estaremos, tranquila -dijo la chica que parecia un chico.
- Y... ¿vais a quedaros ahi observando? -pregunto a toda esa gente que estaba en su cuarto mirandola fijamente.
- No, nos vamos al salon, que duermas bien -dijo El Palomitero.
- Ojala sea verdad -dijo Ëve, que se durmio al poco rato.



Dedicado a Eva, ¡feliz cumpleaños tocaya!