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26 noviembre 2018

Sounds of Black Death


Bajó las escaleras entre los muros de piedra camino a su santuario, al refugio de su alma. El aire estaba viciado, el ambiente olía a azufre, se sentía como en casa en su laboratorio de alquimia. 
Un bastión de conocimiento a solas en aquella sala, iluminada con la luz de las velas que aportaba una atmósfera mágica, donde sus sueños de ciencia se cumplían bajo el designio de los astros que le guiaban en el camino de la erudición. Nadie entendía su pasión por aquella disciplina, que no quisiera ser un guerrero inmerso en guerras a lomos de un caballo en busca de la muerte más honorable y la gloria de la conquista de tierras lejanas... Por ello era un ermitaño olvidado del mundo, sumergido entre sus libros y manuscritos antiguos en busca de conclusiones a los interrogantes de la naturaleza, más allá de la imaginación de sus tiempos. 

Largas jornadas pasaba en soledad, aprendiendo el arte místico de la crisopeya, leyendo en las horas diurnas y contemplando el firmamento en las nocturnas. Los años pasaban encerrado entre sus muros, perdiendo la cordura y recobrando la esencia, alejado de la realidad sumido en ensoñaciones, en los delirios más profundos de su época. Los filósofos acudían a su gran sabiduría, los astrólogos a su potente hechicería, los magos a su oscura nigromancia y los augures a su grandiosa metafísica.
Los rapsodas comenzaron a componer canciones sobre él, se decía que portaba el mal, mucho por lo que sacrificar. Sus historias nunca le llegaron, entre muros siempre custodiado llevaba una existencia tranquila pero los recuerdos le asolaban. Unas visiones de la guerra siempre le visitaban en sueños, quizá ese no era su destino aunque la conciencia le remordiera...

Cabalgaba lejos, lejos de su hogar hacia una tierra lejana y desconocida. Las flechas llovían en su huida del enemigo, que les doblaba las fuerzas. Espadas, vidas en peligro, sangre en el campo de batalla, una causa perdida desde que comenzaran la campaña de invasión a sus rivales. La gloria les esperaba, la muerte les haría venerables, los escritos narrarían la cruenta lucha que les llevó a la victoria. Y nunca avanzarían, ojo por ojo y diente por diente, la historia los olvidaría con el tiempo y los escritos se perderían. 

Y un día llegó la visión a sus ojos, todo lo que anhelaba y nunca se cumplía, el orden perfecto de los elementos para crear todo aquello con lo que siempre habían soñado los sabios. Los volúmenes de la Biblioteca de Alejandría conservarían su hazaña incólume por siglos, haciendo eterno su trascendental descubrimiento y guardando su secreto junto a todos sus significados. Se quedó en silencio maravillado de lo que había logrado, una revelación única en su época. Pero el tiempo no pensaba lo mismo, el enemigo se acercaba y no era capaz de verlo. La puerta se abrió y encontró al viejo anciano rodeado de todo cuanto amaba en su laboratorio. La Muerte Negra no tuvo piedad y segó su existencia del mundo de forma cruel sin ninguna misericordia. Mientras sus ojos se apagaban con miedo su espíritu se elevaba a mundos desconocidos, donde la alquimia no existía y todo dejaba de tener el mismo sentido. Con la decadencia todo fue destruido y la huella de su existencia borrada de la historia. Con el tiempo todos olvidaron al anciano descubridor del mayor misterio de la alquimia. Los astros marcaban su fatal destino pero él nunca creyó en aquellos infaustos augurios. Jamás pensó que los hombres preferirían permanecer ciegos en un mundo aún por descubrir donde él poseía las respuestas silenciadas abruptamente.


Dedicado a Laura, una guerrera.

08 noviembre 2016

Immortal love

https://www.youtube.com/watch?v=5g5nJM7rDdA

La vida en la corte era sencilla, mundana... El Louvre era el palacio real soñado por todas las cortes europeas y el lugar donde toda la nobleza quería vivir. Los lujos y los banquetes se sucedían entre sus muros renacentistas, su belleza arquitectónica y su refinada decoración. Sin embargo, ocultaba secretos que ninguna persona salvo ella conocía, porque estaba ligada al palacio desde su origen en el S.XII. Cuando tan solo era un viejo castillo, los alquimistas eran encerrados en sus mazmorras junto con brujas, criminales y ladrones. Ella sentía una profunda atracción por la alquimia y los hechizos, por lo que reunió una corte secreta de alquimistas y brujas en las criptas para alcanzar lo que todos los mortales místicos anhelaban en aquella época, la vida eterna y la eterna juventud. La búsqueda de la piedra filosofal llevó varias décadas y cuando por fin la encontraron juraron guardar silencio acerca del descubrimiento de la legendaria esencia y sus poderes.

La inmortalidad era mucho más compleja de lo que había imaginado y no había valorado todo lo que significaba... Cuando todos sus seres queridos comenzaron a morir se dio cuenta de que la soledad sería su amiga de viaje para siempre. Nunca había tenido familia, pues era huérfana, pero se había desposado con un noble rico ante el cual ya no podía justificar su existencia. Su juvenil aspecto parecía no cambiar a lo largo de los años mientras todo a su alrededor era decadencia y muerte, pero ella se conservaba fresca como las rosas de los jardines y los heliotropos, tan bella  y perfecta como el primer día. Tuvo que alejarse un tiempo del castillo y vagar por los bosques cubierta por una túnica para que nadie la reconociera... Vivió en una cueva lejos de cualquier signo de civilización y cuando pasaron los años regresó a su Louvre como la hija de la anterior señora. Nadie dudó de su palabra, la mentira estaba justificada y los alquimistas guardaron silencio.

El castillo comenzaba a ser frecuentado por los nobles de la realeza y pronto tuvo que elegir un nuevo esposo... El amor no tenía cabida entre sus muros y las intrigas hacían que los matrimonios fueran de conveniencia, por lo que se conformó con un joven aristócrata de buena familia que dedicaba su vida a la guerra y apenas pasaba tiempo en el castillo. Sin embargo, los rumores acerca de su juventud volvieron a resurgir. Aunque los alquimistas y sus herederos mantuvieron el secreto, los demás nobles comenzaron a sospechar. Las brujas de las mazmorras fueron quemadas vivas en la hoguera por orden de su esposo, que temía la magia negra, y éstas la traicionaron revelando su secreto. Ella solo se rió cruelmente y las abandonó a su suerte, amenazando a los alquimistas con el mismo destino si conspiraban en su contra. Alegando un embarazo se alejó del castillo y adoptó a un niño de una familia pobre, al que confió su secreto y con el que vivió en Italia.

A su regreso casi un siglo más tarde, como heredera del Louvre, se encontró una terrible epidemia que azotaba el lugar. Los muertos se contaban por miles y el mal se propagaba sin que nadie lo pudiera eludir, ni siquiera sus alquimistas. La plaga penetró en el castillo y sus nobles y sirvientes comenzaron a perecer, mientras ella se mantenía sana y salva. Las campanas repicaban por los muertos y su palacio se convirtió en un lugar desolado lleno de cadáveres. Ella misma los enterró en los jardines hasta que pasó el horror y pudo reconstruir el castillo y volver a llenarlo de vida.

El Renacimiento fue una época hermosa en la que el palacio se llenó de artistas, opio y decadencia. El Palacio de las Tullerías, la Galería de arte y toda su belleza se concentró en aquella época, en la que nadie se fijaba en su eterna juventud y todo parecía inmerso en la somnolencia del lujo. La tormenta interior que ella vivía no la conocía ninguno de sus cortesanos, y la soledad cada vez hacía más mella en su cuerpo inmortal, en el que su espíritu anhelaba escapar de su jaula de cristal. En silencio miró todos sus retratos de cuatro siglos atrás...



Dedicado a Sedna, por su oscura belleza inmortal. 

07 junio 2015

Heart's alchemy


Vos que osáis mi corazón amar,
anheláis un destino fatal, 
reina soy de un lugar inmortal,
de ilusión y creatividad...

La corte de aquel rey era la más majestuosa y exuberante de la época. El lujo de sus estancias hacían de ella la prisión más hermosa en la que hubiera vivido jamás... Su silencio llenaba de promesas su existencia y hacía más llevaderas las noches de eterna oscuridad... El arte de la alquimia que practicaba en secreto y los conjuros de brujería eran su vida, pero debía ser muy cauta, pues estaban prohibidos bajo castigo de muerte... Las antiguas sacerdotisas le habían legado sus conocimientos a través de los manuscritos negros y los guardas del castillo vigilaban con celo tras cada muro de piedra de aquella fortaleza inexpugnable... La libertad de hacer su voluntad no se conseguía con ninguno de sus filtros... 

Vos que osáis mi corazón amar,
anheláis un destino fatal, 
reina soy de un lugar inmortal,
de ilusión y creatividad...


El día que la llevaron a la hoguera fue el día que conquistó su libertad... 

Anheláis un destino fatal y mortal...



Dedicado a Toñi, por su dulzura.