08 agosto 2017

Ich tu dir weh

Al día siguiente, con un buen desayuno frente a ellos consistente en leche, miel, pan negro, frutos secos, un poco de queso rancio y fruta fresca, los amigos se dispusieron a escuchar las historias que circulaban por su querida Yamedoria.

- Disculpad el pan negro, no estamos bien abastecidos de alimentos y los cereales escasean... ya casi nadie se atreve a entrar en el bosque... -dijo la posadera con un hilo de voz. Aquella mañana parecía más vieja y cansada a pesar de su juventud de lo que les había parecido la noche anterior.
- Está perfecto, cosas peores hemos comido en el camino... -sonrió Wherynn.
- ¡Eh! ¡Que Jeanpo siempre logra cazar presas deliciosas y estamos bien alimentados!
- Trataba de ser amable... -musitó entre dientes Wherynn.

La posadera sonrió comprensiva.

- ¿Qué se cuece por Yamedoria en los últimos tiempos? -cortó Jeanpo mientras llenaba de miel su pan negro para lograr darle un sabor aún más dulce.

La mujer guardó silencio por unos segundos y con un profundo suspiro comenzó su historia.

- Twilith Teg ya no vive en comunión con la naturaleza. Su carácter ha cambiado. Los elementales... -su voz se quebró.
- Ha conjurado elementales de vacío, ¿no es cierto? La naturaleza ya no está en equilibrio -constató Wherynn.
- ¿Tú también lo notas? Solo los espíritus...
- Si. 
- Tú... -dijo la posadera como si fuera la primera vez que la veía.
- Veremos qué pasa cuando visitemos a Twilith Teg. No podrá negarse a nuestra presencia, él mismo nos dijo que volviéramos cuando... Bueno, hemos de regresar. De partir -dijo Wherynn cubriéndose los ojos de la mirada de la posadera, que estaba boquiabierta.
- ¿Qué pasa..? No entien...
- ¡Vamos! El tiempo apremia. ¡Sin demora! -exclamó Wherynn levantándose de un salto.
- ¿Por qué la posadera te mira de esa forma..?
- ¡Sry! ¡Vamos!

Los amigos salieron de la taberna guardándose el desayuno en sus atillos para ir comiendo por el camino y Jeanpo y Srynna miraban hacia atrás con suspicacia, ya que la tabernera hablaba con algunos de los parroquianos y señalaban a Wherynn, admirados.

- En serio, ¿qué ocultas? -cuestionó Jeanpo- Nunca te había tratado de... diosa.

Wherynn se paró en seco cerca del bosque y se dio la vuelta.

- ¿Diosa? Jajaja, solo soy una simple sacerdotisa, me especializo en la magia ofensiva y de sanación y tengo un fuerte contacto con la naturaleza, mi sensibilidad no tiene nada que envidiar a la de los espíritus del bosque... -rió ella, tratando de cambiar de tema.
- Creo que hay algo más...
- ¡Tenemos que volver! -exclamó Srynna. 
- ¿Por?
- ¡No he reparado mi arma! Y quizá podríamos comprar otras con el botín, por si acaso... Supongo que tendremos que luchar...

La joven regresó al pueblo y Jeanpo se quedó quieto mirando fijamente a su amiga sacerdotisa.

- ¿Qué?
- Hay algo más...
- Los Arquitectos Cósmicos son nuestros guías, siguiendo las orientaciones del Creador Supremo. Solo su Mente Divina concibe los auténticos secretos de la vida, de los elementales, de los espíritus de la naturaleza que comienzan el proceso de evolución y vida sobre el planeta siguiendo las directrices de los arquitectos celestiales. Nos lo enseñaron en la orden. Creo que iré a encender unas velas en cuanto encuentre un templo... 

Jeanpo siguió mirándola detenidamente. Había algo que no le encajaba, o mas bien algo que comenzaba a encajar a la perfección. ¿Pero cómo podía ser? 


Tras la reparación de armas, una daga hermosa de plata tallada -¡y muy afilada!- que adquirió Srynna y varias pociones, los amigos se dirigieron al bosque para empezar su camino. 

- ¡Ay, Robert! Su nariz no encaja en su rostro, lo echaba de menos... -rió Srynna. Es bueno estar en casa.
- O lo que queda de ella... -murmuró Jeanpo. 
- ¿Tu también lo notas? -preguntó Wherynn.
- ¿El qué?
- Nada...

El guerrero la miró de nuevo con suspicacia. Wherynn solo se encogió de hombros y siguió caminando.

- Luego tendremos que ir a Zara a por túnicas mágicas, creo que se está especializando en los hechizos al fin... -comentó Srynna. ¿Estás bien?

Wherynn se había detenido en seco justo en la linde del bosque, en cuanto uno de sus pies pisó la tierra silvestre.

- No creo que pueda continuar...
- ¿Qué? -exclamaron al unísono Jeanpo y Srynna.

La sacerdotisa cerró los ojos y un aura invisible se apoderó de ella. Sus amigos comenzaron a notar una sensación cálida de bienvenida que no sabían explicar. Wherynn abrió los ojos y de pronto parecía mucho más confiada y serena.

- Adelante.


El bosque de Nonum no era como lo recordaban. Las formas oscuras reinaban por doquier y los escalofríos no eran inusuales en aquella tierra ahora inhóspita, aunque solo a nivel espiritual. A su manera, el bosque parecía más hermoso que nunca con su belleza oscura y maldita. No era algo que pudiera explicar con palabras de la lengua de los hombres. Solo con el idioma universal del miedo y la compasión por la madre tierra.

- Estás muy silenciosa... -rompió el silencio Jeanpo en un susurro.
- El bosque está en silencio, los viajeros solo hemos de tomar nuestra ruta y avanzar por sus tierras con respeto y temor en quieta reverencia.
- ¿Qué le pasa? Habla muy raro... -musitó Srynna.
- Creo que sus poderes de sacerdotisa interfieren con la oscuridad del lugar. En su interior.
- ¿Cómo?
- Recuerda que está muy unida a la naturaleza. Si la tierra no está en equilibrio, ella tampoco lo está.
- Los Arquitectos Cósmicos no querrían esto... -dijo con un hilo de voz Wherynn mientras derramaba una lágrima. La hierba estaba ennegrecida en algunos puntos y todo parecía irreal, incluso la niebla cubría zonas imposibles de terreno, no tenía ningún sentido. Sus amigos la miraron preocupados. Srynna especialmente porque tenían que pasar varias noches allí y no quería estar con una pirada. Jeanpo se preocupaba de verdad, sabía lo que podía hacer una sacerdotisa al límite.
- Tranquila... Todo estará bien.
- Palabras vacías en la noche eterna -respondió simplemente Wherynn.

Los círculos de hadas habían desaparecido, o eso les pareció en un principio. El silencio era opresivo y a la vez confería un halo de paz indescriptible al lugar. Como si la muerte de todo lo bueno hubiese acabado con los sentimientos y no pudieran percibir la propia negatividad que emanaba de las formas oscuras y malignas de aquellos elementales de vacío de cuya existencia ya no dudaban en absoluto. 

- ¿Habéis oído eso? -preguntó Jeanpo.

Las jóvenes se detuvieron y escucharon unos pasos. 

- ¡Emboscada! -chilló Srynna lanzándose tras unos arbustos.
- Me parto con esta chica... ¿Quién hace la emboscada, ellos o nosotros? -rió Wherynn.
- ¡Esta es mi Whers! ¡Al ataque! -gritó Jeanpo, ignorando la mirada triste que había vuelto a los ojos de su amiga cuando mencionó su nombre. 
- ¡A mi, mis hombres! -vociferó a su vez Srynna mientras clavaba su vara en el rostro de uno de los bandidos y Jeanpo hacía sonidos de asco.
- ¡Descuartízalos a todos! ¡Perturban la paz del bosque! ¡Fuego! -exclamó Wherynn lanzando su magia contra el grupo. 

Cuando acabaron con los cinco hombres y Srynna completó sus rituales de descuartizamiento dejando el río lleno de sangre por un tiempo, prosiguieron la marcha.

- Los elementales ya no custodian el bosque, se ha convertido en su enemigo -dijo Wherynn- y ellos son ahora enemigos del Creador. Le han dado la espalda.
- ¿Soy yo o habla como en profecías? -murmuró Srynna al guerrero.
- Está muy sensible, guarda silencio. Lo mejor será acampar aquí esta noche -dijo en voz alta Jeanpo.
- Lo mejor sería acabar con esta pesadilla... -suspiró Wherynn.

Una vez encendieron el fuego y Jeanpo regresó con unos conejos que Srynna aderezó con bayas y hierbas aromáticas la sacerdotisa pareció animarse.

- El fuego le da alegría a este sitio... -sonrió más relajada. Nos protege de la oscuridad.
- El cielo está algo nuboso pero se pueden ver las estrellas... ¡Mira, la constelación de Orión! -señaló Srynna.
- Y el Carro -añadió Jeanpo.

El fuego empezó a crepitar con inusitada fuerza mientras una figura se formaba en su interior y se pusieron en guardia.

- Hola, amigos -dijo la figura sin ojos que solo poseía un par de cuencas vacías y negras.
- No somos tus amigos, aún no... -suavizó rápidamente la sacerdotisa, dándose cuenta de su error.

El elemental sonrió falsamente de forma macabra.

- Mi amo no quiere extraños en sus tierras.
- Nosotros somos conocidos, nos encargó una tarea... Liberarlo de los trolls del norte y...
- Suficiente, Sry -le advirtió Jeanpo.
- A cambio... -la ermitaña dejó de hablar y solo movió la boca. 
- Mi amo no pide favores. Mi amo concede. Mi amo gobierna.
- Tu amo se equivoca.

Los amigos no podían entender la falta de tacto de la sacerdotisa teniendo en cuenta la delicada situación. El elemental cobró fuerza por un instante y luego volvió a su forma original.

- Mi amo no os permitirá acceso si no sois más amables.
- Tu amo cumple sus promesas. Es el gran Twilith Teg, rey escocés del otro mundo. Nunca falta a su palabra, nunca decepciona.
- Nunca decepciona... Está bien, le haré pasar vuestro mensaje. Volveré.

El elemental se apagó y el fuego se consumió.

- ¡Enciéndelo de nuevo! -apremió Wherynn a su amigo.
- ¡No veo!
- ¡Rápido! -exclamó con apuro la sacerdotisa mientras buscaba algunas brasas con las manos descubiertas quemándose ligeramente. Una vez el fuego se avivó, la joven suspiró aliviada.
- Tampoco nos íbamos a helar... -comentó dubitativa Srynna.
- No es eso. No podemos quedarnos en la oscuridad... Y ahora, a dormir. Mañana me temo que será un día muy largo y duro. Buenas noches -dijo la sacerdotisa arrebujándose en su manto mientras sus amigos se miraban y se acomodaban cerca de la lumbre. 


En medio de la noche, Srynna se despertó gritando levemente.

- ¿Qué ocurre? -murmuró Jeanpo medio dormido asiendo su espada mientras Wherynn, algo más espabilada, ya se preparaba para conjurar algún hechizo.
- Nada... lo siento, tuve una pesadilla. No quería despertaros.
- No pasa nada... ¿Estás bien?
- Si, gracias Whers... Pero me pregunto algo... ¿Quién creó la tormenta mágica del barco? ¿Quién desvió Gahül a Gülynes? 
- Es muy tarde para eso... o muy temprano... Aún está oscuro, buenas noches -dijo Jeanpo dándose la vuelta tras comprobar que el fuego crepitaba con fuerza mientras Wherynn volvía a acomodarse y cerraba los ojos, ya casi dormida. 

Srynna se recostó y contempló el cielo nocturno mientras se sumía en sus pensamientos hasta dormirse.


Dedicado a Saryna, ¡feliz cumpleaños!

27 julio 2017

Paradise

El cálido amanecer puso una sonrisa en los rostros de los estudiantes aunque todavía reinasen las corrientes frías en los corredores. Ädri iba canturreando muy contento porque milagrosamente había logrado ganar cinco puntos para Gryffindor con su conjuro para transformar una serpiente en un lindo pececillo con su acuario y todo.

- ¡Rubíes, chavales! -les dijo a unos Sly señalándoles con los índices de manera vacilona.
- Malditos Gry... -oyó mascullar a uno mientras se dirigía ufano al Gran Comedor.


La comida aquel día era más suculenta que de costumbre o solo era que estaba de muy buen humor porque el plan Slytherin por fin comenzaba y tenían todos los cabos bien atados.

- Vaya sonrisas, Goggy... ¿tanto te gusta el pastel de melaza? -dijo Wherynn, que venía con su gato atigrado en brazos.
- Me gushta mushísibo Wherg -respondió a su amiga con la boca repleta.
- Anda, mastica... Ya me han contado que has triunfado con McGonnie Pollo.
- Mi sherbiente erah mholohna a más bo boder...
- Esto sí que mola -dijo la chica soltando al gato y convirtiéndolo en un simpático pingüino.
- ¡Dejah de esperimentar con mih gato!
- ¡Pero si es una monada! -contestó transformándolo de nuevo. El gato se lanzó a sus brazos y se acurrucó en su regazo- y tu gato me adora.
- Si, como todos, como el tuyo propio... ¡transforma a tu gato!
- Vale... Bueno, ¿empezamos esta tarde?
- Shi, boshboruim shumbe lumbsh... -dijo el chico casi atragantándose con tres tofes que se había metido de golpe en la boca.
- ¿Quéee? ¡Deja de zampar dulces y habla bien!
- Nhgo bueeehddddo...

Wherynn solo suspiró.


Por la tarde, tras hacer los deberes y fingir que habían entendido qué tenían que hacer con los calendarios planetarios de Adivinación para la próxima clase, los dos se fueron hasta los invernaderos para comenzar su malévolo plan.

- Yo sigo diciendo que envenenarlos es una opción...
- Tu siempre tan bruta... -dijo Ädri.
- Aún tengo deberes de Runas y casualmente Herbología... ¡mira, un Lazo del Diablo!
- ¡Mira, el Sauce Boxeador! También podíamos lanzarlos contra él... jajaja.
- ¡Y luego soy yo la bruta..! ¿Qué es eso?

La chica señaló a dos Slytherin que se dirigían al Sauce, y tras coger un palo tocaban en algún lugar dejando al árbol paralizado.

- ¿Có..? ¡Un truco que no conocíamos! -exclamó Ädri, emocionado.
- ¿Dónde se han... metido? -dijo Wherynn al ver que desaparecían entre las raíces del árbol.
- ¡Vamos a averiguarlo! ¡Seguro que se la cargan!
- Hablas igual que ellos... ¿Se lo vas a chivar al profesor Snape? -preguntó Wherynn, sorprendida.
- ¡No, a Dumbledore! -contestó él echando a correr.

Una vez llegaron al Sauce, éste comenzó sus violentos movimientos de siempre impidiendo que se acercaran demasiado.

- Esos dos le dieron a algo... -murmuró Ädri tratando de ver algo.
- ¿Quizá en ese nudo?
- ¡Qué vista tienes! -admiró el chico viendo un nudo particular en la base del árbol.
- ¡Eh, vosotros dos!

La pareja de Ravenclaw por la que se habían echo pasar caminaba con decisión hacia ellos. Wherynn se sonrojó ligeramente con culpabilidad.

- ¿Si?
- Queríamos...
- ¡Petrificus Totalus! ¡Petríficus Totalus!
- ¿Qué haces, loco? ¡Es un prefecto!
- Diremos que han sido los Slytherin -dijo el con naturalidad.
- ¡Pero si nos han visto!
- ¡Tu coge ese palo y dale al árbol!

Entre los dos lograron tocar el nudo del Sauce y éste se quedó completamente inmóvil.

- Hoy va de dejar paralizados... jajajaja.
- Muy gracioso... ¿dónde irá ese túnel?
- No sé, pero ya sabes lo que toca. ¡Conjuros anti-Sly!

Los chicos hicieron sus clásicos hechizos de invisibilidad, borrar sus huellas, silenciador y un pequeño lumos.

- ¡A la aventura! -exclamó alegre Ädri.
- ¡Al lío a perder puntos! -rió Wherynn.


El pasadizo era muy oscuro y estrecho y tenían que caminar por él con la espalda arqueada. Parecía subir a tramos por momentos y ninguno de los dos sabía a dónde podía conducir. Tras unos minutos, encontraron a los Slytherin detenidos en el pasillo y pararon en seco. Uno de ellos se estaba atando un zapato.

- Qué impersonal... -dijo Ädri.
- Bueno, qué quieres... no va a ser épico siempre, ¿no?
- ¿A dónde crees que van?
- Ni idea, pero mejor esperamos... por si se desprende alguna roquilla o tierra, esto está muy húmedo...
- ¡Retrasados! ¡Imbéciles! -gritó Ädri a los Sly.
- ¿Qué haces?
- Desahogarme, jajjajaja. No sé cómo no hago más a menudo este encantamiento para ir maldiciendo por todas las mazmorras... ¡Tengo que probarlo! -aplaudió su propia idea.
- Lo que tu digas... ¡Se mueven!

Los Slytherin desaparecieron por un recodo y Wherynn  y Ädri esperaron unos segundos antes de ir a buscarlos. Luego prosiguieron su marcha. El camino era muy largo y en cierto punto comenzó a elevarse y serpentear hasta que se encontraron una abertura por la que entraba luz.

- Qué bonito lo del lumos invisible, por cierto -comentó Ädri con voz soñadora.
- Si... varita en ristre, no sea que nos ataquen.
- ¡Pero si no pueden vernos! 
- ¡No me fío! -dijo Wherynn.

Con la varita iluminada, entraron en una pequeña estancia polvorienta y abandonada. El papel se caía de las paredes, los muebles dejaban entrever el paso del tiempo y el olvido y las ventanas estaban cegadas con tablones de madera.

- ¿Dónde crees que estamos? -preguntó Ädri, curioseando por la sala.
- Parece... La Casa de los Gritos... -respondió Wherynn estremeciéndose y apartándose de la pared.
- ¿No me digas que tienes miedo? Solo son cuentos...
- La casa está maldita...
- Anda, que ibas a decir "la casa está encantada" -apuntó Ädri entre risas.
- ¡Si! jaja, bueno, ya me entiendes... Hay fantasmas malignos, eso es un hecho, y se oyen gritos muy raros desde Hogsmeade...
- Hace algún tiempo que no... De todas formas, los Sly son cobardes y rastreros, si estuviera maldita no tendrían arrestos para estar aquí...
- ¡Arrestos! ¡Cuánto vocabulario! ¡A ver si vas a estar maldito tú! -rió Wherynn, más tranquila.
- Vamos a buscarles.

Los chicos fueron con cuidado por la mansión intentado escuchar las voces de los Sly pero todo estaba extrañamente silencioso. Ni siquiera podían oír el crujir de la madera debido al hechizo silenciador, pero Wherynn estaba segura de que de no haberlo hecho toda la casa crujiría. Se estremeció.

- ¿Qué crees que harán aquí? -preguntó Ädri, bajando unas viejas escaleras.
- Pues no creo que se reúnan a hacer los deberes...
- ¿Crees que tendrán un aquelarre?
- Jajjjaja... ¡Shhh!

Wherynn había oído algo. Voces. Siguió su sonido hasta una desvencijada cocina y allí encontraron a cuatro Slytherins más iluminados tenuemente por la luz de varias velas.

- ¿Sigues pensando que no es un aquelarre..?
- Pues...
- Bienvenidos a todos, por fin. Nos reunimos en esta cálida morada -"¡cálida! ¡pues cómo se nota que viven en mazmorras!", dijo Ädri antes de que Wherynn le diera una colleja para que se callara- para honrar a nuestros hermanos. Nadie salvo los elegidos tiene poder para estar aquí. Nadie salvo los elegidos conoce nuestros secretos. Tras esas palabras, el Slytherin se quedó en silencio y levantó una copa.
- Somos elegidos, jijijijiji -rió Ädri.
- ¡Shhh! ¡Quiero escuchar! -rogó Wherynn.
- Aquí yace la poción de la gloria. Los Slytherins eternos beberán de ella.
- Fijo que es hidromiel o cerveza de mantequilla con tinte... -comentó Ädri, que había entrado en la cocina y caminaba tranquilamente entre ellos cotilleando.
- ¡Pero cómo te has levantado hoy! -exclamó Wherynn.
- ¿Beberéis de ella, hermanos? ¿Guardaréis el secreto de la gloria?
- ¡Lo guardaremos, lo guardaremos! -dijeron los Sly a coro, entusiasmados.
- Bebed pues.

El Slytherin hizo una floritura con su varita y cinco chorros de líquido rubí se deslizaron a las copas que tenían los demás comensales. Ädri murmuró unas palabras, conjuró una botellita y sin que nadie le viera tomó una muestra de líquido.

- ¡Para analizar! -le dijo a Wherynn.

El grupo bebió de sus copas y al punto comenzaron a retorcerse. Pronto todos se convirtieron en el mismo vampiro con dientes largos y afilados y sonrisa maléfica.

- No está mal para crear un ejército de inferí... -murmuró una de los Sly.
- De momento conformémonos con robar lo que necesitamos de Hogsmeade y seguir manteniendo viva la leyenda de la maldición de esta casa, como han hecho nuestros ancestros -respondió otro con voz de pito.
- ¿Qué me..? -preguntó Ädri, sorprendido.
- ¿Ellos crearon la leyenda? ¿Solo para robar en Hogsmeade? -cuestionó Wherynn.
- No me lo creo...
- Ni yo...
- ¿Y esto no es más que poción multijugos? -preguntó Ädri dándole vueltas.


La botellita se resbaló entre sus dedos y se hizo añicos en el suelo.

- ¡Intrusos! -gritó el Sly de la poción.  



Dedicado a Adrián, ¡feliz cumpleaños neno!

26 julio 2017

Genie


Epílogo

"Demonio Noxnox:

Uno de los demonios más poderosos del inframundo. Tiene el poder de envenenar las mentes de sus enemigos y controlarlos a través de objetos que les son queridos.
Solo destruyendo el objeto podrá liberarse el mal de aquellos a los que controla, pero su verdadero dueño debe romperlo. De otra forma quedará maldito para siempre.

Canto para vencer a Noxnox

"Demonio de oscuridad, vuelve a las sombras
destruyo con tu muerte todo lo que nombras".

- ¡Es un demonio! -exclamó Shÿla.
- ¿No habías llegado a esa conclusión ya? -dijo Nälya poniendo los ojos en blanco.
- Si mujer, pero quién sabe, quizá no era la fuente...
- ¡No perdamos tiempo! Yrguv debe destruir el colgante.
- ¿Y cómo lo va a hacer? No podemos obligarla...
- Lo sé, Shÿ... no tengo ni idea...

Todo aquello resultaba demasiado complicado y no sabían qué hacer para acabar con Noxnox.

- ¡Esto es lo que dijo la pitonisa! -exclamó de nuevo Shÿla.
- ¿"La pitonisa"?
- ¡Mâry! ¡La que nos leyó la mano! "Un hombre que no es bueno para ti y tendrás que destruir el vínculo que os une". Y que acabara con el mal de su corazón ella sola...
- ¡Vuelvo ahora!

Ante la estupefacción de sus amigas, Nälya se volatilizó y las dejó solas.

- ¡Nos ha vendido!
- No mujer, volverá ahora... ¡Uy!

Los demonios e Yrguv se descongelaron y Mâry volvió a congelarlos.

- Mas vale que se dé prisa... -suspiró.

Un rato más tarde, cuando las chicas empezaban a ponerse nerviosas y mientras planeaban como hacer que Yrguv quisiera romper el colgante, Nälya apareció de nuevo con la señora.

- ¿Pero qué..? -empezó Mâry.
- Tranquilas, es de confianza. Es bruja, como nosotras.
- ¿Cómo...?
- No os preocupéis queridas. Yo perdí a mi clan y por eso ahora me dedico a leer las manos y vivir tranquila, solo acabando con demonios de poco nivel. Pero será un placer ayudaros con este ser maligno que controla a vuestra amiga.
- Nuestras luces blancas han hablado y confirman su historia, si, si, luego os cuento... -dijo Nälya al ver que sus amigas abrían la boca para hablar.

Los demonios se descongelaron de nuevo y Mâry esquivó una bola de fuego.

- ¡Esa ha estado cerca! -gritó.
- Noxnox...

El hombre se quedó mirando fijamente a la señora y rió con fuerza haciendo un gesto a los otros para que dejaran de atacar.

- Vaya, vaya... -contestó con sorna y una sonrisa torcida.
- ¿Así que engañando a una jovencita para que sea tu sirvienta? Qué típico... Solo que esta vez no eres capaz de hacerlo solo, ¿verdad? -preguntó la mujer con odio.
- No necesito aliados para acabar con gente insignificante...

El demonio destruyó a sus compañeros ante el grito ahogado de Nälya y la alegría de Shÿla, ya que así tenían menos enemigos. Mâry evaluaba la situación.

- Esa pequeña genio nunca será tuya...
- ¡Ya lo es! Como lo fue tu amiguita...

La señora se enfureció y envió una ráfaga de fuego cristalizado al demonio, que la desvió entre risotadas.

- ¿Aún me guardas rencor?
- Yrguv...

Mâry señaló a la genio, que poco a poco había ido deslizando la mano en su ropa y había sacado las semillas azuladas de su bolsillo, que ahora brillaban en un extraño tono verdoso.

- ¡Yrguv! ¿Qué haces con eso... querida? -dijo el demonio abriendo mucho los ojos.
- Yo soy la profecía. Yo soy el poder.

La genio se quitó el colgante con suavidad mientras sus ojos se oscurecían con un odio profundo. Ante la mirada atónita de Noxnox, dejó caer el amuleto y lo rompió en mil pedazos tras recitar unas palabras purificadoras.

- ¿Qué demonios estás haciendo?
- ¡Anda! ¡Nunca había oído a un demonio decir "demonios"! -rió Shÿla.
- Estoy destinada a vencerte y liberar Sÿrmû. Junto a las brujas.
- ¿Nosotras? -susurró Nälya mientras las semillas de la mano de Yrguv adquirían una tonalidad violácea.
- Vamos mi niña -dijo la señora.

Noxnox se quedó en trance y por un momento pareció sufrir un gran dolor.

- ¿Duele? -preguntó Yrguv mientras las semillas se tornaban rojizas. ¡Ahora! ¡Recitad el conjuro y lanzadle las pociones!

Yrguv se apareció al lado de las brujas y juntas pronunciaron el hechizo del libro.

- "Demonio de oscuridad, vuelve a las sombras
destruyo con tu muerte todo lo que nombras".

Noxnox contrajo su rostro y estalló en volutas de humo negro mientras las chicas lanzaban sus pociones de combate e Yrguv arrojaba las semillas al círculo negro que había dejado su ser. Las semillas se volvieron ambarinas y después de un dorado deslumbrante, y formaron un remolino de luz que salió del sótano en todas direcciones purificando Sÿrmû y todo el mal que en él habitaba.

- Gracias, abuela -dijo Yrguv abrazando a la señora.
- ¿¿Abuela?? -preguntaron las tres brujas al unísono.
- No la reconocí en su momento porque desapareció cuando yo era muy pequeña, pero es la genio más poderosa que ha vivido en Sÿrmû. Mis padres quisieron mantenerme alejada de la magia pero la magia siempre acaba volviendo a ti...
- Mi niña fue hechizada por ese malvado demonio y tenía que salvarla. ¡Qué suerte que os haya encontrado a vosotras! -prosiguió la señora.
- ¿Pero cuándo... cómo...? ¿No tenía Shÿla las semillas?
- Utilicé un conjuro del libro de las sombras, espero que no os enfadéis... -confesó Yrguv.
- ¿Y desde cuando llevas fingiendo estar hechizada?
- Desde que comprendí que el amuleto me dominaba y volví a ver a mi "prometido". El amor a los míos me devolvió el odio que sentía por él... e hizo daño a mi abuela en su juventud.

La señora les relató cómo el demonio había acabado con sus compañeras brujas y ella nunca había podido vengarse ni acabar con él.

- De modo que mi preciosa nieta ha acabado con la maldición de Sÿrmû como dictaba la profecía -dijo abrazándola cariñosamente.
- ¿Pero, y nosotras...?
- Vosotras habéis sido encantadoras, sin vuestra magia jamás lo habría conseguido. Recordad que siempre tendréis un hogar aquí, en el Sÿrmû que quiero que conozcáis -dijo Yrguv abrazándolas e invitándolas a su hogar, que había vuelto a brillar con toda su belleza y esplendor.


Días después las chicas regresaron a casa y en cuanto llegaron Shÿla se desplomó en el sofá.

- ¡Qué aventura! ¿Cuál creéis que será la próxima?
- ¡A mi dejadme descansar! Creo que ya he tenido suficiente por una temporada... -suspiró Mâry. Nälya sonrió y cerró la puerta de la mansión.

Fin.


Dedicado a María, ¡feliz cumpleaños bolli!