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16 junio 2018

Ancient Prophecies (II)


El amanecer del bosque sumió en silencio a la oscuridad... Las bestias que rodeaban a la sacerdotisa se inclinaron ante ella como su reina, pues habían visto su poder durante aquella noche eterna en que sus ojos perdieron el brillo nocturno y su opacidad. La naturaleza se volvía cálida con los rayos del sol que iluminaban la verde espesura en la que la magia de la profecía por cumplirse surgía con toda la alegría de su corazón, que llevaba siglos esperando al oráculo y toda la belleza y felicidad que pronosticaba desde los albores del tiempo, desde la creación. Su rostro aparecía en sus visiones con más nitidez que nunca y sus dulces palabras se oían en el viento, acercándose como una brisa que renovaba sus fuerzas y llenaba su interior de sentimientos que jamás había sentido. La poesía lo traía consigo, con los rituales ancestrales que desde el origen colmaban los sueños de los elegidos para estar juntos y unir sus existencias en pos de un mundo más bello donde sus poderes convivieran en armonía con la naturaleza que a otros les había sido negada en las visiones de perfección vacua. La Dryade inhaló el aroma del bosque, que le traía una fragancia que despertó sus pensamientos y recuerdos vívidos de mundos lejanos de utopías y fantasía donde la imaginación era la única puerta hacia la irrealidad para cumplir sus deseos... Los pájaros entonaron sus melodías augurando la cercanía de aquella criatura con apariencia de semidiós cuyo rostro conocía tan bien y cuya sonrisa iluminaba el claro en el que las visiones y sus pesadillas carecían ya de sentido. Desde tiempos inmemoriales estuvieron destinados y por fin sus manos se unían dando la bienvenida a una nueva era de perfección para ambos, con los árboles y la fuente de la vida como testigos de su unión en un beso... 


The end.

07 junio 2018

Ancient Prophecies (I)


Los sonidos del bosque en silencio auguraban el ritual visionario de la Dryade. 

Las imágenes de las profecías se reunían ante sus ojos junto con los últimos rayos del sol del atardecer en el bosque de los druidas, y la realidad se desdibujaba dando paso a la visión... Su rostro misterioso aparecía en sus sueños noche tras noche, nítido como la fantasía que le daba vida en su mundo onírico lleno de utopías... Desconocía al hombre de ojos oscuros que embrujaba con su mirada todo lo que yacía a su alrededor y cuya creación alcanzaba los límites de la perfección, que existía por él en su ilusión... Y bajo el manto de estrellas le juró amor eterno porque los rituales de su mundo no entendían de quimeras ni de sueños... Los búhos ulularon en el bosque y las imágenes cambiaron mostrándole un universo lejano donde los dioses antiguos vivían en su eterna inmortalidad para la creación de designios... Los rituales de la visión ensombrecían las piedras milenarias bajo las cuales los destinos de los druidas habían sido elegidos desde tiempos ancestrales por las sacerdotisas antiguas... La Dryade guardó silencio ante la revelación que veía en sus pensamientos y la profecía que estaba por cumplirse en su existencia... Esencia y misterio nocturno eran un todo aquella noche donde los rituales revivían las constelaciones primigenias, los secretos cobraban voz y en el silencio no se decía nada pero todo cobraba un profundo sentido... Los búhos ulularon y el bosque guardó silencio a su vez para la sacerdotisa... Aquel ritual visionario mostraba los lugares más intrincados de su mente y pensamiento sin que pudiera darles ningún sentido, sin que fuera preciso que el bosque durmiera para oír sus sueños y el latido de su corazón. Los lobos emergían en el claro como una profecía antigua que la miraba desde lejos sin poder alcanzar su cénit, perdida en ensoñaciones de un pasado donde los bestiarios no se escribían porque pertenecían a la era medieval... El trinar fugaz de un pájaro insólito la distrajo con su lirismo vacío en la noche donde solo se oían los búhos, cuya voz se perdía en los latidos de la oscuridad que caía lentamente borrando las estrellas en un mar de nubes negras que auguraba tormenta... Y el silencio era tan venenoso que hasta parecía hermoso en su delirio, cuando no tenía ninguna belleza en su interior y solo portaba ominosa oscuridad consigo, capaz de desterrar a la estrella más bella al infinito... La pesadilla pareció eterna, salvada por instantes de luz de la imaginación de un mundo fugaz de poesía donde el amor existiera al margen del mundo... Pero la niebla tras la tormenta no dejaba que la profecía se perdiese en los albores del fin, el brillo de la esperanza vana iluminaba el claro con su utopía y los pilares de piedra recogían sabiduría para la guerra...

La Dryade, reina de las sacerdotisas, vio el rostro de mirada oscura de sus sueños en el bosque, entre los lobos, el veneno y la poesía, esperando la oportunidad de emerger de las profecías y convertirse en la realidad de un mundo de imaginación. Su historia comenzaba bajo el cielo cuajado de estrellas una fría noche de invierno ante el silencio de los elementos de la naturaleza...


End part I

24 noviembre 2017

Viking Aurora (II)


El sonido del mar rompiendo en los acantilados tenía un efecto relajante en el bosque donde llevaría a cabo el ritual. Sangre de demonio mil veces torturado Era un lugar sagrado para los druidas, donde las sacerdotisas se unían a la naturaleza y la Madre Tierra y veían el más allá. Piedra de jade, conexión con el Iluminario ¿Cuándo había comenzado la lluvia y el fuerte viento? Llévate al espíritu que maldijo a mi vástago con la sangre enemiga a su eterno descanso...

El viento amainaba en el bosque, pero nada ocurría que detuviera la tormenta irreconciliable. ¿Había perdido sus dones la noche de los fuegos? La naturaleza no se equilibraba en armonía con su ofrenda mística. ¿Acaso los dioses le habían negado su infinita sabiduría? Tomó el amuleto entre sus manos y acarició su piedra marrón. ¿Tendría que destruirlo para luego sacrificarse? La lluvia cayó con fuerza y el sonido del océano le susurró las palabras: maldita por siempre tu estirpe de impuro linaje...


The end.

19 noviembre 2017

Viking Aurora (I)


Nacerá un día de invierno El templo brillaba a la luz del crepúsculo de la sacerdotisa más poderosa con su silenciosa belleza de mármol consigo traerá la muerte y la deshonra La mujer se tocaba con suavidad el vientre sabiendo sangre y cielo lo que yacía impuro en sus entrañas... del rey vikingo que murió en el averno La semilla del guerrero enemigo sin descendencia ni miedo que venía a emponzoñar la tierra con su herencia...

Sus hermanas no podrían enterarse jamás de la verdad. Los fuegos de Beltayne eran su más sagrada tradición. Rosa, sándalo, jazmín y ámbar en el rocío de la noche para atraer a los buenos espíritus y la Madre Tierra. En lugar de ello, invocó a un antiguo rey vikingo que escapó del umbral entre los mundos para dejar su marca en su seno inocente para que su estirpe viera un nuevo amanecer en la tierra que a él le había sido negada por los guerreros druídas... 

Nacerá un día de invierno
consigo traerá la muerte y la deshonra


End part I

22 febrero 2017

Daemonia Nymphe


El antiguo cementerio aún adornado de rosas y heliotropos yacía en silencio en aquel lugar. El monasterio de piedra se erigía tan silencioso como él en la oscuridad de la noche. Los cantos de la hermandad velando su espíritu y su cuerpo en el más allá le conmovían. Aunque nunca habían creído en su inmortalidad pagana, se lo agradecía como gesto de bondad. 

Se había convertido en un arquetipo del mundo celta cuyo nombre recordarían las leyendas. Druida, bardo, hombre salvaje, chamán y profeta, el mago con mayor poder de la historia. Engendrado por la fuerza mágica de la antigüedad, el ciclo artúrico narró su vida. Siempre fue un misterio, un guía espiritual de su época y consejero de los grandes reyes del medievo... 

Siempre hubo un lado oscuro de su historia que no quiso compartir con ningún ser... Él dejó la espada mágica en la piedra para que Arturo de Bretaña la encontrara y fuera rey... Cambió el curso de la historia junto a las sacerdotisas de Ávalon por designio de los dioses... Pero la naturaleza estaba cambiando en los seres humanos y este mundo ya no les pertenecía... 

Conocía la esencia del todo, el Sol y la Luna, las nubes, el aire y el mar. Los demonios que envían sueños en la noche y la resurrección del fénix de sus cenizas. Por ello acabó sus días en Brocelianda, recluido en un árbol por Nimue, la Dama del Lago. El símbolo de la unión cósmica entre el hombre y la naturaleza en un mundo salvaje... Y desde allí todos le veneran, hasta el fin de los tiempos...



Dedicado a Marga, por la felicidad.