09 octubre 2020

Amoena orbis terrarium

Lo que ocurrió en ese momento sí que fue inenarrable. Märga tardaría años en olvidar aquella escena nocturna en los manantiales. Quizá lo mejor fuera hacer un impasse en sus recuerdos y desvanecer los últimos acontecimientos... Su memoria iría de la creación del Clan Siniestro a... Bueno, a un futuro que aún no había ocurrido... Buff, era mucho que omitir, y como ya había dicho: "qué traaauma". El caso es que habían logrado liberar a Ëdeweiss porque la ninfa de cabello oceánico ya no la quería después de... De uno de esos recuerdos que iba a olvidar.

- ¡Qué bien, por fin podemos ir a ver a Pänsy con su Absalón! ¡Y todo gracias al súcubo! -dijo Polvo de Galleta lleno de felicidad mientras contemplaba la belleza de la nieve contrastando con el cielo nocturno.
- ¿Y este chico no tiene frío? -preguntó El doble de chico-chica, bastante incómodo por su desnudez.
- No parece que le afecte... -comentó Princesa mirando por millonésima vez su estambre. Su novio estaba tan feliz de haberla recuperado que no sabia si alegrarse o enfadarse por su comportamiento inapropiado.
- Parece que olvidáis que vamos por el mundo con un hombre desnudo...
- Y digo yo, ¿no se le puede echar una manta encima o algo?

La meiga miró con una ira helada a Km3 y éste calló al punto. ¿Si fuera tan fácil como "echarle una manta encima" (pensó con retintín) no lo habría hecho ya?

- Está hechizado. No se le puede cambiar. 
- Pero...
- Pero nada. Es parte de su conjuro, al fin y al cabo es una flor... ¿Y ésta cuando se larga? -pensó para sí. El súcubo iba de la mano de Ëdeweiss y Chico-chica le echaba miradas furibundas a la flor y sin poder evitarlo de adoración a la hipnótica mujer a pesar de su envidia.
- Tiene que acompañarnos para que Absalón no vuelva a caer en el embrujo de las ninfas -contestó como si le hubiera leído los pensamientos.
- ¡Ah! Bien... 

La verdad es que no le hacía ninguna gracia tener que viajar con esa criatura, pero quizá su belleza distrajera a la gente de Absalón... Miro con nostalgia a Polvo de Galleta. Quería su cuerpo de vuelta.


Viajar durante la noche había sido una buena idea ya que la oscuridad les protegía de miradas indiscretas, y como ya había dicho en alguna ocasión conformaban un grupo de lo más pintoresco y llamaban la atención por doquier. Märga, convertida en Sexy de Galleta, Polvo de Galleta y su inexplicable empeño en ondular su cabello -que por cierto le quedaba estupendamente, tenía que probarlo cuando fuera ella misma-, el sensual súbuco... y el hombre en pelotas. "Pintoresco" era decir poco...

- ¿Cómo decís que vamos a viajar hasta el puerto?

La cuestión era muy difícil, por no decir imposible, de resolver. Viajar de Êdimbürgh "allende los mares" al valle de Pänsy solo podía hacerse en barco -por la maldición de la dichosa florecita- y sería  durante casi una luna. Una luna de hombre desnudo en un sitio reducido... Aunque permaneciera en el camarote con el súcubo y cuantas barbaridades se les ocurrieran para entretenerse, primero tenían que subir al barco. ¿Y qué capitán les permitiría viajar en aquellas condiciones?

- Lo más difícil me parece que será llegar al embarcadero sin que nos apresen... -suspiró Märga. En serio, ¿era necesario que fuera en bolas? Estúpida Pänsy...
- ¿No podéis hechizar a todo el mundo para que lo perciban de otra manera?

La meiga se quedó mirando boquiabierta al súcubo. ¿Cómo no se le había ocurrido antes?

- ¡Eres un genio! ¡Alterar su percepción! 

El súcubo sonrió con sinceridad y al punto le pareció más humana.

- Será complicado porque en el puerto hay mucho movimiento, pero no es inverosímil... ¡Me encanta! ¡Es la solución perfecta! En cuanto os encontremos un camarote basta con que no salgáis a menudo y... ¡Me encanta! 
- De nada, Märga la meiga. Tus poderes son conocidos en los caminos, incluso para nosotros, seguro que podréis con un hechizo así -dijo mientras Chico-chica la miraba orgulloso por haberla invocado.

Pues sí, si que podía. Y sí, fue útil. Arribaron al fondeadero -lo mejor era empezar con la jerga marinera lo antes posible para familiarizarse- y lo único que la gente podía ver era el extraño grupito de amigos en el que había dos parejas, una de ellas hermosos como elfos... Y eso que había cambiado también la percepción que la gente tenía del súcubo, para que no llamara tanto la atención...

- ¡Estamos en el barco! ¡Rumbo al valle de Pänsy! -se alegró Polvo de Galleta, que cada vez se veía más cerca de recuperar su cuerpo original.
- ¡Y los camarotes son fantásticos!
- ¡Mirad que vistas!

Solo se veía la uniforme superficie del océano interminable, pero Märga les entendía. También estaba emocionada.

- Bueno, ahora solo falta que no salgáis mucho del camarote y...
- No creo que eso sea posible.

La meiga miró al súcubo y por un instante sintió un escalofrío de terror. ¿Se la iba a armar?

- Yo tengo asuntos que atender en las noches, entenderéis que es mi naturaleza, Märga la meiga...
- Eh... Sí... ¿Pero puedes hacerlo con discreción? -preguntó mientras la apartaba lejos del resto, que charlaba animadamente.
- Por supuesto.
- ¿Y cómo mantendrás tranquilo a...?
- No hay problema -dijo mirando al manflorita y guiñándole un ojo, para disgusto de Princesa- está bajo mi conjuro de amor, dormirá soñando conmigo cada noche...

En serio, es que esa voz la seducía hasta a ella.

- Está bien, tu haz... Lo que tengas que hacer, pero ten cuidado.
- Los demonios somos sigilosos, no os preocupéis...

Por un momento sintió que visitaría su propio camarote, pero no era posible porque le había tocado compartirlo con Polvo y no se atrevería a tocarlo con cuerpo de mujer... ¿Verdad? ¡Además, ella era Sexy de Galleta...! 


Tras dos semanas en la mar, nada extraordinario había ocurrido. Ninguna tormenta, ningún desvío. Lo que fuera que hiciera el súcubo en las noches pasaba desapercibido, pues su apariencia real solo emergía cuando estaba alejada de Ëdeweiss, con lo cual nadie la relacionaba con la hermosa joven que acompañaba al muchacho. Y hasta se estaban haciendo buenas amigas, para desconcierto de ambas.

- Habéis sido muy sabia, meiga. Os agradezco el cambio de percepción, pero confío en que solo se mantenga en el tiempo que estoy cerca de Ëdeweiss... -dijo con su sicalíptica voz.
- Claro, luego liberaré la visión del mundo sobre tí. La verdad que te agradezco todo lo que estás haciendo por nosotros...

¿Y por qué lo estaba haciendo?

- No es por Chico-chica. 

Genial, otra que le leía el pensamiento.

- ¿Qué quieres decir?
- El don del brujo sin nombre -dijo misteriosamente con una sonrisa sibilina.

Dedicado a Marga, ¡feliz cumpleaños bollín!

2 comentarios:

Meiga dijo...

Me encanta, y esa alusión al pelo rizado, muy actual! Jaja

Whersss dijo...

Sexy de Galleta (no sé por qué casi pongo "Polvo Sexy de Galleta", XD, sabe lo que se hace!! :D